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Toda experiencia es precedida por la mente; de aquí se deriva una ética y todo un sendero de entrenamiento y purificación en el budismo

Todos los fenómenos están incluidos en la mente. No hay nada que exista fuera de la mente. La naturaleza de la mente en sí misma es la iluminación.

Rongzompa

La sabiduría budista es un cauce abundante, del cual se desprenden diversas corrientes. El budismo ha evolucionado en diferentes escuelas, algunas de ellas muy diferentes entre sí y con prácticas sumamente complejas y elaboradas. Pero todos los "budismos" comparten una noción básica en la cual puede sintetizarse esta religión, que es a su vez también una ciencia de la mente: somos lo que pensamos o, dicho de otra manera, nuestros procesos cognitivos son el mundo que vivimos y, también: aquello en lo que meditamos, en eso nos convertimos. Lo central en el budismo, a diferencia de la ciencia moderna materialista, es la mente; todo lo demás se deriva de ella. Como ha dicho el maestro budista Alan Wallace, si uno no cree que la mente o la conciencia es fundamental --la raíz de todo lo que experimentamos-- uno no puede ser realmente budista. Puesto que evidentemente uno es entonces materialista y el materialismo cae en uno de los extremos que describió Nagarjuna al considerar que no existimos más allá de un soporte material finito, es decir, una forma de nihilismo.

El que quizás sea el texto budista más famoso de la historia, el Dhammapada, inicia con estos versos:

Lo que somos es resultado de lo que hemos pensado;

es fabricado por nuestros pensamientos, está compuesto de nuestros pensamientos.

Si uno habla con una mente contaminada,

el sufrimiento sigue tan seguro

como la rueda de un carro sigue al buey que la empuja.

Si uno habla o actúa con un pensamiento puro,

la felicidad sigue tan seguro

como una sombra que nunca se aleja.

Una traducción alterna empieza:

Toda experiencia es precedida por la mente, conducida por la mente, fabricada por la mente...

Las enseñanzas del Buda histórico, aunque vastas y diversas, generalmente se suelen resumir en las cuatro nobles verdades. A grandes rasgos: el mundo (samsara) es sufrimiento; el deseo (tanha) es la raíz del sufrimiento; el sufrimiento puede cesar a través del desapego y el correcto entendimiento de la realidad (nirvana); existe un sendero o un procedimiento correcto para lograr esto, el cual se conoce como el óctuple noble sendero y que tiene tres pilares: shila (disciplina o ética), samadhi (concentración o pacificación de la mente) y prajna (sabiduría o discernimiento). Ahora bien, este esquema en realidad también tiene como fundamento el principio de que la mente es la raíz del mundo que experimentamos: la mente es el origen del samsara/nirvana.

Particularmente los vehículos del mahayana y del mantrayana harán énfasis en que la raíz de todo este mundo (cuya característica esencial es el sufrimiento), o la causa que subyace a la causa del deseo (el deseo, que es lo que encadena a la conciencia al mundo a través de las inscripciones o improntas del karma), es la ignorancia (avidya, en sánscrito), una mente contaminada o una mente que no funciona de manera óptima. Este no funcionar de manera óptima es esencialmente percibir las cosas de manera dual o separada, como un sujeto separado e independiente de un mundo de objetos; para el theravada el énfasis en el error de la mente estará situado en no entender que las cosas son impermanentes, por lo cual, cuando la mente se adhiere a su objeto y desea (ya sea con avidez o aversión) se condena a sufrir --puesto que el objeto no podrá ser poseído permanentemente y aquello que hoy produce placer mañana producirá dolor. De cualquier manera, esto aparece en el esquema de la originación dependiente de los 12 nidanas o eslabones que originan y mantienen el samsara: siendo el primero la ignorancia, la cual da pie a los sankharas (tendencias; Herbert Guenther traduce "constructores de realidad"), que generan la conciencia, que genera el cuerpo, y así sucesivamente, en un circuito relativamente cerrado... El profesor Elías Capriles explica la causa del sufrimiento desde la perspectiva del mahayana en su libro Budismo y dzogchen

Hay una casua del trishna ["deseo" en pali; tanha]) o sed de existencia (impulso a confirmarnos como un yo sustancial y ansia para colmar una carencia esencial) que el hinayana considera como la causa del dukha [sufrimiento]. Esta causa tanto del trishna como del dukha que de él dimana, es la avidya o marigpa ["ignorancia", en tibetano]: un error o delusión que nos hace tomar lo relativo como absoluto, lo dependiente como independiente, lo insustancial como sustancial, lo condicionado como incondicionado, lo insatisfactorio como susceptible de proporcionar satisfacción, y así sucesivamente.

Así podemos ver claramente que es la mente, en su modo deludido que es el modo default del samsara, lo que origina el sufrimiento. Es por supuesto la mente en su modo correcto o depurado el origen también del nirvana o del estado libre de sufrimiento. Nirvana es sabiduría, samsara es ignorancia --esto no sólo es el fundamento del budismo, sino de casi cualquier camino espiritual (véase, por ejemplo, "La verdad os hará libres" del Evangelio, o el "Conócete a ti mismo" del óráculo de Delfos). La sabiduría, que el budismo mahayana notará que es en realidad el modo prístino de la mente no oscurecida por la transmigración en el samsara, tiene su base justamente en notar y hacerse responsable de que lo que nos sucede tiene su causa en la mente, en nuestros pensamientos y actitudes. Como dice uno de los entrenamientos de la mente del maestro budista Atisha: "Lleva toda la culpa a uno", ese uno que tiene toda la culpa es la propia mente, específicamente la mente ignorante. El esquema, por otro lado, es perfectamente científico en tanto que establece una causalidad que no tiene como base lo material sino que extiende esta noción con primacía a la mente: lo que pensamos y vivimos en nuestro interior no existe en un vacío inerte, no está separado de lo que experimentamos, es una continuidad dinámica e interdependiente. En un sentido fundamental, aunque remoto y hermético en la confusión de miles de vidas vagando en el samsara, los objetos que nos rodean y los eventos que nos suceden son solamente maduraciones de nuestro karma. No alcanzamos a ver la liga de nuestra mente y el mundo, la falsa separación de lo interno y lo externo.

Habiendo registrado en su base la preeminencia de la mente, el budismo desarrolla una serie de técnicas para purificar y llevar a la mente a su estado de funcionamiento óptimo, el cual es igual al despertar o a la realización (la percepción perfecta de las cosas como son). Estas técnicas son diversas y van desde técnicas meditativas como el cultivo de la concentración y la paz mental (el shamata), la visión penetrante (vipashyana) o cosas como meditaciones de compasión (tong-len en la tradición tibetana) y amor bondadoso (metta o maitri), las cuales ayudan a desvanecer la rigidez neurótica del ego. Asimismo se cultivan ciertas virtudes, como los seis o 10 paramitas (perfecciones de la mente-cuerpo) o los cuatro catalizadores que llevan a la mente al despertar, también conocidos como los cuatro inconmensurables.

 

Sigue leyendo:

Los cuatro catalizadores que llevan a la mente al despertar

Meditación de los cuatro inconmensurables: los pensamientos que llevan a las moradas divinas

 

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Por último, un breve apéndice para mencionar que aunque el budismo habla de que todo tiene su origen en la mente, esto es diferente a la noción new age reduccionista de "creer es crear". El budismo hace énfasis justamente en lo no creado, en lo no construido (asamskrita). No se trata de creer en algo para crear una realidad idealizada, sino de purificar la mente para dejar que las cosas sean como son, ya perfectas, libres y luminosas, justamente porque son de la naturaleza de la mente, que es una luminosidad que se da cuenta. En cierta forma la frase "creer es crear" es correcta, ya que la mente es la verdadera "joya que concede todo los deseos" de la que hablan los textos. Pero es necesario matizar, pues es absurdo pensar que con sólo convencernos de que una cosa es de tal manera, la cosa se manifestará en correspondencia a nuestra creencia. En realidad nuestros hábitos son mucho más profundos y poderosos que las creencias superficiales con las que nos identificamos, y son éstos los que determinan nuestra realidad cotidiana. En otras palabras, sólo creemos que creemos lo que decimos que creemos (con lo que buscamos crear nuestro ideal); en realidad creemos otras cosas, miles de cosas que se contradicen, creencias propias de cada una de las miles de identidades que operan en nosotros, arraigadas en nuestra habituación, y que emergen en relación a ciertas causas y condiciones. No hay una verdadera coherencia e integración en nuestra creencia. Si la hubiera, el mundo que experimentamos sería idéntico al mundo que creemos. Para poder crear --o ver con fidelidad-- lo que creemos es necesario realizar primero todo un proceso de deshabituación a través de una re-habituación positiva. El maestro budista Thinley Norbu enseñó que en el budismo se utilizan hábitos positivos para purificar la mente y lograr ir más allá de todo hábito, que es el estado natural, despierto, en el cual ya no ha división entre sujeto y objeto, y por lo tanto ya no hay deseo. Se utilizan creencias positivas, basadas en las experiencias visionarias de la tradición, para llegar a un punto en el que ya no hay ninguna creencia. Se cultiva el karma positivo, para llegar al estado en el que ya no hay más karma.

 

Twitter del autor: @alepholo

11 cosas extrañas que sucederán durante el eclipse de sol del 21 de agosto

AlterCultura

Por: pijamasurf - 09/03/2017

11 cosas extrañas y visualmente fascinantes que podrán apreciarse en el eclipse total de sol

Como seguramente ya sabes, el 21 de agosto del 2017 ocurrirá un eclipse total de sol en una franja de Estados Unidos y uno parcial en buena parte de América y Europa (aquí un link para saber cómo ver este eclipse) (puedes ver la transmisión en vivo al final de esta nota).

Un eclipse total de sol conjuga una doble fascinación; por una parte es visualmente un espectáculo astronómico incomparable, abundante en diferentes fenómenos ópticos estéticamente sublimes, y por otro lado es un evento que genera una especie de pánico en la naturaleza. El mundo se sume en la oscuridad súbitamente y esto genera diferentes reacciones --generalmente de pavor, ya que el Sol es la fuente de la vida. Históricamente los eclipses eran temidos por los reyes, siendo símbolos justamente del Sol y el eclipse de su muerte. Sobre esto se ha especulado actualmente, pues algunos astrólogos ven a este como un eclipse nefasto para Trump.

A continuación una lista de fenómenos fascinantes que ocurren durante un eclipse, además del obvio ocultamiento del Sol. Hay que mencionar que muchos de éstos sólo podrán apreciarse dentro del sendero de totalidad. Como dijera Anne Dillard, la diferencia entre ver un eclipse parcial y uno total es igual a besar a un hombre o casarse con él. O quizás podríamos añadir: morir con él.

1. Durante la fase parcial del eclipse se podrán observar cientos de mediosoles reflejados en el piso al lado de un árbol. Esta es una forma segura de ver el eclipse (pues verlo directo en su parcialidad puede dañar los ojos). Las imágenes del Sol multiplicado aparecen porque las hojas de un árbol sirven como una cámara estenopeica que proyecta la imagen del Sol en el piso.

2. Poco tiempo antes de la fase de totalidad o poco después, se llega a apreciar un fenómeno poco conocido, llamado "bandas de sombras". Son como una especie de marea trémula de sombras. Estas bandas, también llamadas "serpientes de sombra", pueden observarse mejor en superficies blancas o de luz plana. Son causadas por la luz del Sol asomándose apenas por los bordes del orbe lunar en los valles y montañas. La turbulencia del aire hace que parezcan moverse y vibrar.

3. Minutos antes de la totalidad, el aire se enfriará radicalmente, en algunos lugares hasta 20°F. Los animales entrarán en una confusión generalizada. Se escucharán ladridos, gorjeos, chicharras. En algunos sitios se verán murciélagos volando. En la totalidad, en ocasiones habrá un silencio sepulcral. El eclipse total es una especie de inesperado ensayo apocalíptico.

4. Si estás en un páramo abierto o en una montaña, podrás ver la parte más oscura de la sombra de la Luna (llamada umbra) justo antes de la totalidad.

5. Uno de los fenómenos visualmente más asombrosos es el llamado "anillo diamante de la Luna". Un instante antes de que la Luna oculte al Sol se experimenta el efecto "anillo diamante": el último borde de sol da la impresión de crear un medio anillo de luz brillante alrededor de la Luna. Puedes ver más fotos de esto aquí.

6. Durante la totalidad, la corona solar revela el campo magnético del Sol. Esta es otra de las visiones cumbre del fenómeno, observar la florescencia etérea de la corona durante la totalidad, algo que puede hacerse con los ojos desnudos.

7. Durante la totalidad se podrán observar estrellas y planetas. Venus y Mercurio se harán visibles, Venus siendo el más brillante y, de manera poco usual, se podrá ver a Mercurio, un punto pequeño que suele estar velado por el brillo del Sol. Marte y Júpiter también aparecerán. Sirio, la estrella más brillante del firmamento, se podrá apreciar al suroeste del Sol.  

8. Los científicos podrán ver erupciones llamadas prominencias, las cuales brillan con hermosos rojos rubíes y no pueden observarse en otro momento.

9. Un atardecer de 360 grados. Durante la totalidad, al mirar al horizonte se podrá apreciar lo que se ve como un atardecer en todas direcciones, una banda carmesí de luz. Esto ocurre debido a que el Sol sigue brillando fuera del sendero de la totalidad.

10. Se podrán observar las perlas de Baily, puntos brillantes que aparecen alrededor de la Luna antes y después del eclipse, causados por la luz solar que brilla en las montañas y valles de la Luna.

11. Por último, algo que no tiene que ver con lo astronómico. Ya que se calcula que más de 100 millones de personas viven a menos de 1 día de la franja en la que el eclipse podrá verse en su totalidad, se espera que se presenten grandes embotellamientos de tráfico y desabasto. Así que quizás podamos presenciar algunas escenas distópicas-apocalípticas de la modernidad consumista viéndose eclipsada por la naturaleza. Los antiguos creían que durante el eclipse un demonio, una serpiente o algún animal celestial devoraba al Sol, en un acto que era considerado ominoso y mayormente nefasto.

Ve aquí la transmisión del eclipse:

 

Con información de Astro Maven

Lee también: Donald Trump y el significado astrológico del eclipse solar del 21 de agosto