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La mitad de la comida en el mundo se desperdicia

Por: Gabriel Soma - 02/25/2011

Mientras que al menos un 30% de la humanidad padece de hambre y mala nutrición, expertos señalan que el total de los alimentos que van a la basura sobrarían para alimentar a toda la población mundial. Aquí algunas propuestas para reducir el impacto social y ambiental.

Hace ya un año que el Programa Ambiental de las Naciones Unidas (UNEP) lanzó un reporte en donde exhortaba a los productores de alimentos, empresarios y gobiernos del mundo, a priorizar los esfuerzos para reducir el desperdicio de alimentos. La estrategia tenía como objetivo primordial hacer un llamado para tomar conciencia ante la posibilidad de una futura crisis de escasez alimentaria. El director ejecutivo del organismo, Achim Steiner, puntualizó que “más de la mitad de la comida producida hoy en día se pierde durante el cultivo, se desperdicia o se tira como resultado de la ineficiencia de la cadena alimenticia humana”. También señaló que “existe evidencia de que el mundo podría alimentar a la totalidad proyectada del crecimiento poblacional tan solo haciéndose más eficiente, y a través de esto se aseguraría también la supervivencia de animales salvajes, aves y peces en este planeta”.

Hoy en día el mayor desperdicio de alimentos se da en los Estados Unidos, en donde más de un 50% de su producción total de comida es desperdiciada, cantidad suficiente para alimentar a todas las personas que padecen hambre en África. Así mismo, en Inglaterra y Japón cerca de 25 millones de toneladas de comida se desperdician anualmente, lo suficiente para mantener bien nutridas a más de 10 millones de personas hambrientas.

Por si fuera poco, los ambientalistas señalan que la comida que va a la basura no solamente representa una gran pérdida de recursos tales como el agua utilizada para la producción (más de mil trillones de litros de agua desperdiciados en comida que no será aprovechada), de trabajo humano y energético, un tremendo costo económico y una fuente de polución generada por su transportación. El principal problema, afirman, es que el proceso de putrefacción de los alimentos libera gas metano, el cual causa 20 veces más calentamiento atmosférico que el CO2, colocando a ésta como una de las más grandes problemáticas ambientales de nuestro tiempo.

Llegado a este punto, uno se pregunta si se ha hecho algún esfuerzo para resolver esta catástrofe. En todo el mundo han surgido propuestas para reducir la cantidad de desperdicios generados por la sociedad, algunas de ellas brillantes ideas del diseño tecnológico. En California ha comenzado la comercialización del Reactor de Microfusión, un aparato poco más grande que un refrigerador destinado al uso casero. A través de diferentes procesos químicos este aparato logra transformar los residuos orgánicos, así como cualquier material celulósico, en etanol. Esto plantea un panorama en el cual cada hogar llegaría a producir su propio combustible y a generar su propia energía por medio de basura orgánica. Sin embargo un aparato como este cuesta más de diez mil dólares y no deja de ser una solución basada en otro nuevo producto, por lo que partidarios de la ecología optan por la creación de organizaciones y movimientos que buscan generar mayor conciencia en una sociedad que parece no saber manejar su compulsión hacia el consumo.

Raphael Fellmer, ambientalista alemán y fundador de la organización Forward the Revolution, ha recorrido el mundo sin gastar un solo centavo. El es uno de los representantes del movimiento freeganista moderno, originalmente surgido en los años 60’s entre los hippies de San Francisco. “Intentamos vivir en armonía con nuestra tierra, así que aplicamos los principios de las 4 “R’s”: Rechazar, Reducir, Reutilizar y Reciclar”, dice Raphael mientras me convida un pan reciclado de un restaurante. Es un pan fino y en buenas condiciones que iba a ser tirado a la basura.  “Rechazar y reducir el consumo innecesario y el gasto de energía, y reutilizar y reciclar los alimentos que no vayan a ser consumidos. Esto tiene que ver con la capacidad de ser autosuficientes, liberarnos de la energía gris aprovechando los recursos que tenemos disponibles. La idea de Forward the Revolution no es la idea de un mundo que se alimente de la basura, sino de mostrar al sistema que un modo de producción en el que se desperdicia tal cantidad de recursos, es sumamente ineficiente y dañino para el planeta”.

Existen también múltiples organizaciones dedicadas a asesorar y guiar a las personas hacia una disminución en su consumo, generando menor cantidad de desperdicios y reduciendo su huella ecológica a través de la producción de composta, huertos urbanos o simplemente un mejoramiento de las costumbres alimenticias. Sin embargo aún son muchos los intereses que impiden que los proyectos se lleven a cabo. En varios países del mundo está prohibido recolectar la comida que tiran los restaurantes y supermercados. La razón es el temor a ser demandados por no “disponer adecuadamente de productos que pueden ser nocivos para la salud pública”. Mientras tanto, 70 mil toneladas de desperdicios rellenan cada año los basureros de México con comida que podría haber sido utilizada para alimentar a la población, pero que los grandes almacenes y cadenas restauranteras prefieren eliminar decisivamente antes que entregarla a programas que no incluyan remuneración. Esto es tan solo un ejemplo de la capacidad que tiene la ambición monetaria para ensombrecer el sentido común de la sociedad moderna.

El colectivo de hackers Anonymous publica una carta para el mundo

Por: pijamasurf - 02/25/2011

Anonymous publica un inspirador comunicado de discidencia cibernética que invita a gestar una nueva revolución narrativa para rediseñar nuestra realidad planetaria

A continuación Pijama Surf te comparte la traducción del comunicado que emitió recientemente el colectivo de discidencia electrónica, Anonymous, y el cual incluye una serie de reflxiones que consideramos más que pertinentes para dedicarles unos minutos. Un elegante llamado a la sublevación pacífica, intelectual, sensible, que nos permita tomar aquellas acciones necesarias para consumar un rediseño de las estructuras sociales, culturales y financieras. Al parecer es nuestra misión sociocósmica, a nivel generacional, y sería bueno que asumieramos nuestro compromiso con la búsqueda de una vida mejor para todos:

Estamos frente a una oportunidad única en la historia, el surgimiento de internet y las tecnologías de las computadoras han contribuido a gestar un inédito nivel de prosperidad para el Primer Mundo. Hemos creado para nosotros un imperio como ningún otro, una red global de constante intercambio y comunicación, una nueva era de avances tecnológicos. Hemos andado un largo camino desde nuestras raíces en la Revolución Industrial y los días del Destino Manifestado. Ahora somos pioneros en las nuevas fronteras digitales expandiendo nuestro dominio al mundo cuántico y hasta el espacio exterior.

Sin embargo, el imperio enfrenta una crisis, una recesión global, creciente pobreza, violencia rampante, corrupción en la política, y amenazas a la seguridad personal. Y como en tiempos anteriores de crisis, las viejas historias han comenzado a repetirse de nuevo. Las medias verdades, esta vez se han repetido en los noticieros nocturnos haciendo eco a través de una serie de conductos en internet: el imperio es fuerte, el cambio es poco sabio, el negocio de siempre es la respuesta. En tiempos de desconcierto hay quienes buscan añadir confusión, propagando el miedo y las inseguridades. Aquellos que buscarían mantener la división entre nosotros para su propio beneficio. La invasiva estrategia toma muchas y convincentes formas: Liberales y Conservadores, Cristianos y Musulmanes, Blancos y Negros, Pecadores y Salvados.

Pero algo inesperado esta sucediendo. Hemos comenzado por compartirnos nuestras respectivas historias. Compartir nuestras vidas, nuestras esperanzas, nuestros sueños y nuestros demonios. Cada segundo, diariamente, a todas horas durante la noche, los intrépidos detalles de la vida en este planeta viajan a través del mundo.  Y mientras vemos la vida de los demás interpretarse en nuestras propias salas de estar estamos comenzando a entender las consecuencias de nuestras acciones y los errores del pasado. Estamos cuestionando viejas verdades que afirman que estamos diseñados para consumir y no para crear, y que el mundo esta ahí para que lo tomemos, que las guerras son inevitables, y que la pobreza es ineludible. Mientras más aprendemos de nuestra comunidad global una verdad fundamental se ha revelado: no somos tan diferentes como pareciera que somos. Cada ser humano tiene fortalezas, debilidades, y emociones profundas. Labramos amor, amamos la risa, tememos la soledad y soñamos con una vida mejor.


Tu debes crear una vida mejor.

No puedes sentarte en tu sofá viendo televisión o jugando videojuegos, esperando a que una revolución suceda. Tu eres la revolución. Cada vez que decides no ejercer tus derechos, cada vez que te niegas a escuchar un punto de vista distinto, cada vez que ignoras el mundo a tu alrededor, cada vez que gastas un dólar en negocios que no retribuyen un pago justo estas contribuyendo a la opresión del cuerpo y la mente humana. Tu tienes una alternativa, la opción de tomar el camino fácil, el camino familiar, de caminar voluntariamente hacia tu propia sumisión. O la opción de levantarte, de caminar afuera y hablar con tu vecino, de involucrarte en nuevos foros para forjar un cambio significativo, perenne, para la raza humana.

Este es nuestro reto:

Una revolución pacífica, una revolución de ideas, una revolución de creación. La iluminación del siglo XXI. Un movimiento global para crear una nueva era de tolerancia y entendimiento, de empatía y respeto. Una era de desarrollo tecnológico sin restricción. Una era de cooperación y de compartir ideas. Una era de expresión personal y artística. Podemos elegir utilizar una nueva tecnología para gestar un cambio radical, positivo, o para que sea utilizada en nuestra contra. Podemos elegir mantener internet libre, mantener los canales de comunicación abiertos y cavar nuevos túneles hacia los lugares en donde la información aún esta guardada. O podemos dejar que todo se cierre a nuestro alrededor. Mientras nos trasladamos hacia nuevos mundos digitales, debemos aceptar la necesidad de información honesta y expresión libre. Debemos luchar para mantener internet libre como un espacio para el intercambio de ideas en donde todos estamos ubicados igualitariamente. Debemos defender nuestras libertades ante aquellos que buscan controlarnos. Debemos luchar por aquellos que aún no tienen una voz. Continúa contando tu historia. Todo debe ser escuchado.