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Edgar Allan Poe recitado por Nico, la femme fatale de Velvet Underground

Arte

Por: pijamasurf - 02/12/2011

El poema Ulalume de Edgar Allan Poe transmuta en un oscuro paraíso cundo es recitado por una de la más sensuales y sombrías mujeres del siglo XX.

Ulalume, uno de los poemas más tenebrosos del lúcido escritor Edgar Allan Poe, fue alguna vez recitado por Nico, la icónica y sombría femme fatale, integrante de The Velvet Undergound y de quien se rumora que era utilizada por Andy Warhol para vampirear la energía de talentosos jóvenes en los años 60, Jim Morrison entre ellos. Algún sensible ocioso, con quien estamos agradecidos, tuvo la idea de montar la lectura de Nico con imágenes que Kenneth Anger utilizó en una de sus películas. El resultado es un estremecedor viaje multimedia que nos remite a una peculiar imágen: una semilla de luz desenvolviéndose dentro de la obscuridad de un útero casi infinito. Oscura poesía para iluminar un sábado de luna creciente.

Ulalume —A Ballad

The skies they were ashen and sober;
    The leaves they were crisped and sere—
    The leaves they were withering and sere;
It was night in the lonesome October
    Of my most immemorial year:
It was hard by the dim lake of Auber,
    In the misty mid region of Weir—
It was down by the dank tarn of Auber,
    In the ghoul-haunted woodland of Weir.

Here once, through an alley Titanic,
    Of cypress, I roamed with my Soul—
    Of cypress, with Psyche, my Soul.
These were days when my heart was volcanic
    As the scoriac rivers that roll—
    As the lavas that restlessly roll
Their sulphurous currents down Yaanek
    In the ultimate climes of the pole—
That groan as they roll down Mount Yaanek
    In the realms of the boreal pole.

Our talk had been serious and sober,
    But our thoughts they were palsied and sere—
    Our memories were treacherous and sere,—
For we knew not the month was October,
    And we marked not the night of the year
    (Ah, night of all nights in the year!)—
We noted not the dim lake of Auber
    (Though once we had journeyed down here)—
Remembered not the dank tarn of Auber,
    Nor the ghoul-haunted woodland of Weir.

And now, as the night was senescent
    And star-dials pointed to morn—
    As the star-dials hinted of morn—
At the end of our path a liquescent
    And nebulous lustre was born,
Out of which a miraculous crescent
    Arose with a duplicate horn—
Astarte's bediamonded crescent
    Distinct with its duplicate horn.

And I said: "She is warmer than Dian;
    She rolls through an ether of sighs—
    She revels in a region of sighs:
She has seen that the tears are not dry on
    These cheeks, where the worm never dies,
And has come past the stars of the Lion
    To point us the path to the skies—
    To the Lethean peace of the skies—
Come up, in despite of the Lion,
    To shine on us with her bright eyes—
Come up through the lair of the Lion,
    With love in her luminous eyes."

But Psyche, uplifting her finger,
    Said: "Sadly this star I mistrust—
    Her pallor I strangely mistrust:
Ah, hasten! -ah, let us not linger!
    Ah, fly! -let us fly! -for we must."
In terror she spoke, letting sink her
    Wings until they trailed in the dust—
In agony sobbed, letting sink her
    Plumes till they trailed in the dust—
    Till they sorrowfully trailed in the dust.

I replied: "This is nothing but dreaming:
    Let us on by this tremulous light!
    Let us bathe in this crystalline light!
Its Sybilic splendour is beaming
    With Hope and in Beauty tonight!—
See! -it flickers up the sky through the night!
    Ah, we safely may trust to its gleaming,
    And be sure it will lead us aright—
We safely may trust to a gleaming,
    That cannot but guide us aright,
    Since it flickers up to Heaven through the night."

Thus I pacified Psyche and kissed her,
    And tempted her out of her gloom—
    And conquered her scruples and gloom;
And we passed to the end of the vista,
    But were stopped by the door of a tomb—
    By the door of a legended tomb;
And I said: "What is written, sweet sister,
    On the door of this legended tomb?"
She replied: "Ulalume -Ulalume—
    'Tis the vault of thy lost Ulalume!"

Then my heart it grew ashen and sober
    As the leaves that were crisped and sere—
    As the leaves that were withering and sere;
And I cried: "It was surely October
    On this very night of last year
    That I journeyed -I journeyed down here!—
    That I brought a dread burden down here—
    On this night of all nights in the year,
Ah, what demon hath tempted me here?
    Well I know, now, this dim lake of Auber—
    This misty mid region of Weir—
Well I know, now, this dank tarn of Auber,
This ghoul-haunted woodland of Weir."

ULALUME
(Traducción)
Era un lóbrego paisaje: cielos tristes, cenicientos,
y hojas secas y crispadas por el soplo de los vientos;
una noche del Otoño destemplada y solitaria,
 de un Otoño inmemorial,
una noche cineraria, de fantasmas y de insomnios,
 sobre un sórdido aguazal,
cuyas tétricas riberas frecuentadas por demonios
 cruza un hálito glacial.
 
Por estrecha, obscura senda de cipreses, sin salida,
yo vagaba con mi Alma ¡pobre Alma entumecida!
un volcán era mi pecho y sus lavas mis angustias
 y tristezas y pesar,
que corrían, ora mustias, ya agitadas y violentas,
 agitadas como un mar,
como corren las del Yaaneck, tumultuosas, turbulentas,
 en el polo boreal.
 
Lo que hablábamos vagando era grave y era serio,
mas se hundía nuestro pobre pensamiento en el misterio,
no guardábamos recuerdo de tal noche solitaria
 de un Otoño inmemorial,
de tal noche cineraria, de fantasmas y de insomnios,
 sobre un sórdido aguazal
cuyas tétricas riberas frecuentadas por demonios
 cruza un hálito glacial.
 
Ya el reloj de las estrellas anunciaba la mañana
y en Oriente el horizonte colorábase de grana;
ya vagaba ese suspiro de la noche moribunda
 que a la aurora besa el pie,
medialuna que, errabunda, sus reflejos dulces, tiernos,
 disiparse triste ve,
de fulgor bidiamantado, los dos cuernos, ambos cuernos
 cintilaban de Astarté.
 
Y yo dije: —Es más hermosa y encendida que Diana,
desde un éter de suspiros, de la noche soberana,
ella mira mis angustias, en mis lágrimas se mira,
 ella sabe mi aflicción;
por los cielos triste gira y el sendero nos enseña
 su gentil cintilación;
por los cielos triste gira y en letea quietud sueña
 tras el cubil del León—.
 
Mas mi Alma, pensativa, levantando el dedo, dijo:
—Desconflo de esa estrella; yo no sé por qué me aflijo,
por qué tiemplo cuando miro su fulgor bidiamantado,
 deja, déjame volar!—
Y en febril y apresurado aleteo, tristemente,
 las dos alas al lanzar,
en el polvo se arrastraba, arrastrábase doliente,
 sin poder el vuelo alzar.
 
—Inundémonos, repuse, en las luces cristalinas,
en sus luces resplendentes, en sus luces sibilinas;
son reflejos de esperanza, de esperanza y de belleza,
 los que altiva lanza, ¿ves?
Desechemos la tristeza. Bien podemos nuestro paso
 conducir tras de sus pies.
pues que lanza sus destellos del Oriente hasta el Ocaso
 de los cielos al través—.
 
Cariñosas mis palabras, devolviéronle la calma,
y en los labios dulcemente con amor besé a mi Alma.
Y al final ya de la senda, de la estrecha, obscura senda,
 una tumba inscrita vi,
y la dije: —¿Qué leyenda tiene inscrita, hermana amada,
 esta bóveda? ¡Ay de mí!
Y ello díjome: —¡ULALUME! Tu perdida, tu adorada
 Ulalume, yace aquí.
 
Quedó el eco de su frase, de su voz al flébil eco,
mi angustiado y dolorido corazón crispado y seco.
—¡Ya recuerdo, grité entonces, la jornada en este infierno
 de mi pobre corazón!
 
¿Qué demonio del averno me condujo a este paraje,
 me condujo a esta mansión,
a este lóbrego desierto, a este lúgubre paisaje
 de infernal tribulación?
 
Ya recuerdo este paisaje de los cielos cenicientos
y hojas secas y crispadas por el soplo de los vientos,
y esta noche del Otoño destemplada y solitaria,
 de un Otoño inmemorial,
esta noche cineraria de fantasmas y de insomnios
 y este sórdido aguazal
cuyas tétricas riberas frecuentadas por demonios
 cruza un hálito glacial!

(versión de Alejandro Guanes)

 

Acusan al ministro de Antigüedades de Egipto de orquestar saqueo del museo de El Cairo

Arte

Por: pijamasurf - 02/12/2011

Zahi Hawass, el patriarca de la arqueología egipcia, podría estar involucrado en el robo de 18 piezas de gran valor durante las protestas que llevaron al cambio de régimen en Egipto

Zahi Hawass conocido, al igual que Mubarak, como "El Faraón" por su monopolización de la arqueología de su milenario país, parece estar involucrado en el robo de 18 piezas del Museo de El Cairo durante las protestas masivas que ocasionaron el cambio de régiman.

Hace un par de días más de 200 arqueólgos se reunieron afuera de las instalaciones del Supremo Consejo de Antigüedades para exigir su renuncia por su supuesta participación en el saqueo del Museo de El Cairo. Hawass ha generado sospechas ya que en un principio minimizó el robo diciendo que nada de gran valor había sido robado. Dos semenas después dio a conocer que las piezas incluían dos estatuas de oro del rey Tutankhamun cuyo valor podría superar cientos de millones de dólares.

Mientras tanto se reporta que Zahi Hawass estaría ya preparando su salida del país, quizás antes habiéndose asegurado de haberse llevao un buen botín del tesoro de la humanidad que por tantos años ha controlado. Hawass es conocido por ser una figura autoritaria dentro del estudio de los antiguos egipcios. Como sucede en un cambio de régimen, muchas de las personas en el poder durante el viejo orden de las cosas buscan llevarse todo lo que pueden.

Un medio árabe entrevistó a un funcionario que ha declarado que en el 2004 un suceso similar ocurrió en el que más de 38 artefactos invaluables fueron robados  y que Hawass firmó que no se  investigaría dicho robo.

[Daily Grail]