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Ahora que bloquear internet en un país parece ser una nueva moda entre algunos gobiernos es útil que sepas que hacer en caso de que esto suceda en tu país; PS te presenta un instructivo para saltar los bloqueos digitales del control gubernamental

Con la trilogía revolucionara que se ha vivido en África durante este 2011, durante la cual han sido ya derrocados dos gobiernos (Túnez y Egipto) y uno más se encuentra en graves aprietos como es el caso de Argelia, dos de estos regimenes recurrieron a bloquear o apagar internet para evitar que las herramientas digitales pudiesen ser aprovechadas por los manifestantes. Al parecer ya todos los gobiernos han confirmado el “empoderamiento” con el que internet puede dotar a una población inconforme, además de permitirle acceder a formas mucho más eficaces e inmediatas de organización.

Como antecedentes a estos dos casos en los que el gobierno del ex dictador egipcio Hosni Mubarak intentó frenar, evidentemente sin éxito, las explosivas protestas en su contra bloqueando el acceso a internet en el país, y un par de semanas después lo mismo hizo el actual régimen de Argelia ante la intensificación de violentas manifestaciones, se encuentra a una serie de países que han estado pujando por obtener autorización legal para tener el derecho de suspender los servicios de internet en su territorio en caso de que lo consideren apropiado. Más allá del caso de China, cuya intensa censura digital debiera de considerarse como un caso aparte, los gobiernos de Estados Unidos, España, y Venezuela, entre otros, ya pueden disponer de esta medida.

El punto es que cualquiera de nosotros podríamos enfrentar esta situación, por más lejana que parezca en el caso de algunos de nuestros países, y en este sentido resulta de gran utilidad conocer las medidas apropiadas para contrarrestar los bloques gubernamentales a la señal de internet. A continuación algunas recomendaciones compiladas por el sitio enter.co:

Acudir a otros países.

Usted se puede saltar la restricción utilizando un Proveedor de Acceso a Internet (ISP) de otro país. Aunque puede ser una herramienta costosa, el usuario podrá acceder normalmente a la Red y de esta manera no viola ninguna ley. A esta herramienta se puede acudir a través de proveedores de acceso telefónico de países vecinos o logrando un acceso a Internet vía satélite de 2-vías.

Mensajes.

A propósito del bloqueo de Internet en Egipto, Google y Twitter presentaron una herramienta que les permite a los usuarios dejar mensajes en la red de microblogging a través de llamadas telefónicas. Sumado a esto, una buena herramienta que, en el caso de las redes sociales, se puede poner en práctica son los mensajes de texto. Este servicio se puede configurar desde las propias redes. (Claro, visionarios como el presidente de Egipto, Hosni Mubarak, también podrían caer en cuenta de esto y bloquear, junto a Internet, la señal de los operadores celulares).

Un servidor proxy.

Con este servidor el usuario podrá camuflar su ubicación en Internet desviando el tráfico que se genera en un equipo que esté en otra ubicación. Sin embargo, estos sitios (en su mayoría) son anónimos y requieren de la instalación de una barra de publicidad en el navegador como parte de financiamiento.

Estos son algunos de los servidores en el formato “hostname:port”, el más utilizado.

- www-proxy.t-online.de:80 (Bonn, Alemania).
- cair.res.in:80 (Bangalore, India).
- esjv.com.hk:80 (Hong Kong).
- mail.unisol.com.ar:80 (Argentina).
- souththornlieps.wa.edu.au:3128 (Perth, Australia).
- proxy.olimpo.com.br:8080 (Rio de Janeiro, Brasil).
- 203.77.236.3:8080 (Jakarta, Indonesia).

Correo electrónico.

Programas como  Agora y www4email están disponibles y pueden ser utilizados para superar cualquier barrera de censura. Tiempo atrás eran utilizados para acceder a Internet a través del correo electrónico cuando el “www” todavía no estaba posicionado. La herramienta puede funcionar si el usuario está suscrito a cualquier proveedor gratuito de correo que permita conexiones SSL.

Métodos antiguos:

Los ‘ciberactivistas’ en casos de censura o bloqueo la Red acuden a las conexiones con métodos antiguos. Uno de ellos es la conexión con la línea telefónica, y funciona utilizando un módem y una línea. La llamada tiene un costo, pero la transmisión de datos no. En varios países del mundo las compañías ofrecen conexiones a Internet gratuitas a través de este método. En Egipto, la mayoría de los pocos usuarios que lograron conectarse a la Red lo hicieron con su antiguo módem.

Messenger.

Establecer un contacto con Microsoft podría ser muy efectivo para lograr el uso de Messenger en los casos más extremos. Un usuario puede solicitar al gigante del software que ponga en funcionamiento un cliente web.

VPN.

Este es uno de los métodos más efectivos. La red privada virtual (VPN) permite que un equipo en un determinado punto se pueda conectar a otro que esté en cualquier lugar como si estuvieran en la misma Red, inclusive en otro país. Una de las ventajas es la seguridad que ofrece la conexión.

El servicio, utilizado también para dispositivos móviles, puede ser instalado por el usuario de forma independiente o contratado por alguna empresa. Además de la conexión a Internet, la VPN permite el intercambio de archivos.

Por otro lado, también se ha ido popularizando por parte de distintos gobiernos, entre ellos el estadounidense, el bloque o censura de diversos sitios. Sin duda el caso más conocido por todos es lo que ocurrió a WikiLeaks, sitio que tras la publicación masiva de cables diplomáticos confidenciales hace un par de meses tuvo que recurrir a un sitio espejo para continuar ofreciendo acceso a sus contenidos. Es importante recordar que el sistema que asigna y administra los dominios en internet, así como las vías de transmisión de datos, es un organismo centralizado sobre el cual tienen una significativa ingerencia gobiernos y corporaciones. Por esta razón, y aprovechando el estado de ánimo de este artículo, revisaremos algunos métodos a los cuales podrá recurrir en el caso de que seas víctima de censura ante la intención de publicar o transmitir cierta información o contenido:

Espejos: Publicar la información en muchos sitios, para que sea prácticamente imposible bloquear todos los servidores. Esta opción la pusieron en práctica ‘hacktivistas’ en defensa de WikiLeaks recién se desató el escándalo que afectaba a la diplomacia estadounidense.

Camuflar el contenido peligroso: Guardar los contenidos como imágenes puede hacerles más difíciles las cosas a los rastreadores que bloquean los sitios.

Utilizar one-time-addresses: se trata de direcciones web (URL) que tienen validez durante un período corto de tiempo. Por lo general, se utilizan para hacer descargas de pagos.

Para concluir, queremos compartirles una reflexión que a fin de cuentas termina por ser una amable invitación: es importante desprendernos ya de la idea de que internet es una arena repleta de libertad, como si se tratase de un risueño campo decorado con flores digitales, donde lo único que importa es la comunión y el sentido de colectividad. Lo cierto es que, si bien la Red nos ha servido como un increíble recordatorio generacional del poder que tenemos como comunidad sintonizada, a fin de cuentas se trata de un sistema centralizado, monitoreado, y controlado, por aquellos intereses y agendas que históricamente han decidido buena parte de los rumbos adoptados por la sociedad humana, y los cuales se encuentran icónicamente representados por dos instituciones: gobiernos y corporaciones.

La información quiere ser libre, y en nosotros esta la posibilidad de responderle a su naturaleza virginalmente caótica. Las sugerencias anteriores son recursos de supervivencia digital ante el actual escenario, sin embargo algunas e las más lúcidas mentes de la actualidad han sido claras al denunciar la necesidad de un internet nuevo, libre, descentralizado, y operado por un sistema de nodos interconectados, encarnando una estructura geométricamente incontrolable.

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La primera colaboración del filósofo esotérico Jason Kephas para PS. Una reflexión sobre el gurú que va más allá del New Age y lo muestra como una figura paternal necesaria en el proceso de maduración de la psique colectiva

“Let there be no difference made among you between any one thing & any other thing; for thereby there cometh hurt.”
—The Book of the Law

Desde una perspectiva estrictamente biológica, la naturaleza está en competencia consigo misma. La supervivencia del más apto es una competencia, una lucha por la dominación y si los organismos se niegan a competir, no sobrevivirán. Probablemente el sector más obvio de competencia entre humanos y otros animales es la arena sexual, mientras que el otro campo de batalla obvio incluye al territorio y a la comida. Los machos compiten entre ellos por la dominación sexual y el resultante acceso a la hembras —y si esto aplica en menor grado para las mujeres, el competir por el premio que representa un hombre, es porque para muchas mujeres es más “natural” compartir un hombre que viceversa. Si un niño tiene hermanos varones, la rivalidad comienza a temprana edad, pues compiten por el amor de su madre. E incluso si no tiene hermanos, existe una cierta lucha edípica con el propio padre por este mismo amor y aparentemente esta temprana tensión se encargará de preparar al organismo para la futura lucha existencial que le aguarda. La paradoja de esta dinámica es que tanto el padre como el hijo, o inclusive el hijo y sus hermanos, no sostienen una competencia en un sentido real (basado en la supervivencia), ya que son parte de la misma tribu o sistema en el que hay recursos suficientes para todos. En realidad la lucha ocurre en un plano psicológico y emocional. Mientras que el padre y el hijo no sean percibidos como iguales —no obstante que ambos experimenten al otro como una amenaza—  no hay una necesidad que justifique el conflicto entre ellos. Cuando el hijo se acerca a la etapa adulta, la rivalidad comienza a adquirir dinamismo e incluso se transforma en un ingrediente fundamental para el rito de iniciación del niño. La deificación de la autoridad paternal es un rito evolutivo que,  al menos en algún grado, es experimentado por la mayoría de los jóvenes varones, a pesar de que en muchas ocasiones, si la figura del padre biológico está ausente, ésta se ve reemplazada por una figura sustituta.

Basado en mi último roce con la mentalidad de adoración y culto a un gurú, puedo decir que la función y atracción (y también la trampa) de los gurús es que nos ayudan a recrear este modelo primario. Como un niño con su padre, aquel que sigue a un gurú se auto-percibe como alguien fundamentalmente inferior a su maestro, al menos en la medida que lo consideren como un ser iluminado, una persona de conocimiento, un  avatar de la divinidad, alguien que encarna vivamente la verdad, etc. Y para aceptar a otro ser humano como tu propio gurú, debes creer que ha alcanzado niveles superiores del ser en comparación con los tuyos  —en otras palabras, que son superiores de cualquier manera concebible. Y precisamente así es como un hijo experimenta a sus padres (y a los adultos en general), como pertenecientes a una especie diferente, a un género distinto. El hijo entonces aspira, por un lado, a complacer a sus padres y a merecer su favor a través del buen comportamiento; por otro lado, mientras va madurando, intenta sintonizarse con el comportamiento de sus padres, igualarlo, con el fin de convertirse en un adulto por su propio derecho. El hijo crece entonces por medio de una combinación de obediencia e imitación, que es más o menos idéntico a como los seguidores se relacionan con su gurú. Esto, al menos, es el recubrimiento social. A un nivel más primario,  el crecimiento de un hijo es biológicamente inevitable y, dado que cualquier niño que crece sustituirá a sus padres en la cadena evolutiva, no crece simplemente para igualar sino para sobrepasar (ser superior) a sus padres. Y aquí es donde el paralelismo entre gurús y seguidores comienza a derrumbarse, porque es casi inaudito que los seguidores sobrepasen en estatura a su gurú.  En cambio, lo que tiende a suceder es que en un cierto punto determinado la naturaleza humana del gurú es expuesta, lo cual provoca la pérdida total o parcial de su seguidores.

Parte del proceso de transformación hacia la adultez que experimenta todo niño implica el concebir a sus padres como individuos imperfectos y por ende rechazar aquellos elementos de condicionamiento filial que no se sostienen luego de cierto escrutinio, los cuales, en vez de facilitar su proceso, le impiden convertirse en un individuo. La conciencia evoluciona a través de una combinación de obstáculos y retos con apoyo y soporte. Si todo en la vida fuesen obstáculos sin apoyo, ninguno sobreviviría; pero si todo fuera apoyo y nada de retos, jamás nos fortaleceríamos lo suficiente para dejar el nido y emprender nuestro propio camino. El impulso sexual eventualmente empuja a todo niño a salir del nido.  ¿Tal vez por ello es que este impulso genera fricción incluso desde temprano —si es que Freud estaba en lo correcto sobre la dinámica edípica— cuando el niño desea reemplazar (asesinar) al padre con el fin de “tener” a la madre para sí mismo? Simbólicamente esto es lo que debe de ocurrir para garantizar la continuidad de las generaciones. En sus primeros años un niño debe sublimar sus deseos para adaptarse al hecho de que no está en igualdad con su padre y que no puede “tener” a su madre de la misma forma que su padre la tiene. Con la adolescencia el niño de hecho iguala al padre, habiendo madurado (idealmente, a pesar de que frecuentemente en nuestra cultura no ocurre) su deseo infantil por la madre. Entonces es cuando está listo para comenzar una familia propia y continuar el linaje ancestral. El punto de ruptura de este ciclo de crecimiento natural generacional es la ausencia de una sólida figura paternal, activamente comprometida en ser un ejemplo para el hijo y a la vez proveyendo los retos para que se geste la lucha masculina y la rivalidad, a través de la cual el niño entrará a la adultez.

En nuestra cultura —y quizá que esto sea ya un fenómeno global— la ausencia de una presencia paternal sólida (un tema suficiente por sí solo para otro artículo) ha creado generaciones de varones maternalizados y “desmasculinizados” que no son aptos (inmaduros psicológica y emocionalmente) para ser padres porque no son aptos para convertirse en hombres. Mientras que la fuerza procreativa es presumiblemente acrecentada, los cimientos de la autoridad, la integridad y la “rectitud” necesarias para canalizar responsablemente esa energía sexual (en contraposición a simplemente estar esclavizado a ella) brillan por su ausencia. Así que mientras los promotores del New Age podrán, optimísticamente, declarar que la era de los gurús ha llegado a su fin, el vacío psicológico y emocional instalado entre nosotros —tanto en hombres como en mujeres— que busca un brillante y divinizado padre, a un líder estilo Obama/Hitler a quien seguir (y que nos provea con esperanza, sentido, y propósito) permanece inalterado. Y esto no puede satisfacerse a través de recursos filosóficos, puesto que no basta con simplemente afirmar que estamos llegando a nuestra mayoría de edad como una conciencia, cuando aún no ha ocurrido el rito de iniciación que comprueba nuestra maduración.

Y precisamente en este punto entra el gurú. En la historia reciente, los gurús han sido frecuentemente expuestos como abusadores del poder que ejercen sobre sus seguidores al explotarlos sexualmente; pero, paradójicamente, es común entre los seguidores de maestros espirituales someter voluntariamente su sexualidad y convertirse en célibes —al igual que en la relación padre-hijo aparentemente hay ciertas experiencias consideradas como “fuera de límite” para todos menos para los adultos, en este caso el gurú. Para los discípulos varones, volverse célibes es una manera de recrear patrones infantiles de deseos pre-sexuales y, en el proceso, renuncia a convertirse en una amenaza sexual para el padre-gurú; esto previene el surgimiento de una rivalidad o competencia entre el gurú y sus seguidores masculinos, lo cual está esencialmente orientado a mantener la armonía entre la comunidad o “familia”. Y como en consecuencia las seguidoras no están siendo sexualmente satisfechas por sus nuevos hombres “desmasculinzados”, tienden a aceptar la gratificación sexual de su gurú bajo el cobijo de la “iluminación”. Entones el gurú obtiene el "control del gallinero”.

Todo esto constituiría una parte necesaria en la reconstrucción ritual de la maduración inconsciente, sin embargo, para encarnar el papel del padre substituto, el gurú debe finalmente ser reconocido no sólo como imperfecto sino como un falso modelo de autoridad. Sólo entonces puede ser rechazado con el mismo fervor con el que antes fue adorado y emulado. No es suficiente decir que no necesitamos gurús; primero la parte de nosotros que necesita gurús debe de ser identificada y expurgada. Sólo entonces seremos dueños de nuestro sentido de verdad individual en vez de ver hacia fuera, hacia alguien o algo más. Esto podría ser una impronta de la idea mítico/histórica de los falsos profetas y del Anticristo, papeles desempeñados en el siglo pasado por Stalin, Hitler, Charles Manson, Jim Jones y otros más. Nuestra añoranza de que un gurú, salvador, avatar o mesías intervenga en nuestras vidas para rescatarnos del caos, la locura, la adicción, la enfermedad, el vacío espiritual y la desesperación de nuestra existencia es suficientemente real porque se origina, al menos parcialmente, en esas experiencias formativas en las que adolecimos de exactamente eso: una fuerte figura paternal que nos preparara para la adultez. Si sólo podemos deshacer los patrones primero recreándolos, entonces esa misma añoranza por el Mesías debe de eventualmente provocar una imagen negativa de lo mismo. Será una imagen en la cual al principio creeremos irresistiblemente, con toda nuestra mente y todo nuestro corazón, exactamente como cuando de niños creímos en la infalibilidad de nuestros padres y madres. Sólo entonces podrá intervenir la realidad y rectificarnos.

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