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Mantarras de ocho metros levantan el vuelo sobre los mares de Costa Rica y nos regalan un sublime espectáculo de pirotecnia orgánica

El repertorio onírico de la magia natural parece infinito por más que sus manifestaciones sean estudiadas, documentadas, o se les intente explicar. Esta reflexión se confirma una vez más al presenciar los saltos (casi un vuelo) de monumentales mantarrayas que superan un peso de dos toneladas y un tamaño de ocho metros, y aún así pueden propulsarse tres metros por encima de la superficie marina.

Los fotógrafos Roland y Julie Seitre lograron capturar un espectáculo de ensueño en las aguas de Costa Rica, luego de ir en busca de las mantarrayas gigantes a seis millas de la costa. “Los machos saltaban desde el agua, elevándose a tres metros de altura. Una vez en el aire aleteaban durante unos segundos para extender el tiempo de su elevación antes de caer nuevamente al agua provocando un fuerte sonido” afirma Roland.

Esta especie de mantarrayas habita en aguas tropicales, donde se alimentan de plankton el cual se filtra en su cuerpo a través de escamas que se abren mientras nadan. Fácilmente alcanzan a nado velocidades de hasta 11 km/h y son bastante amigables en su convivencia con el ser humano.

Nota cortesía de Ecoosfera / Ver más fotos

La extraña imagen de un depredador devorando a otro nos muestra un espectacular instante de la intensa ley de la selva

Esta serie de imágenes, además de mostrarnos una faceta espectacular e intensa de la ley de la selva adquiere un valor histórico, ya que es la primera vez que alguien presencia, y documenta, una escena similar. El combate entre un leopardo y un cocodrilo, que termina con la victoria del primero,fue registrado por el fotógrafo estadounidense Hal Brindley, quien supuestamente estaba en el Kruger National Park para retratar la vida de los hipopótamos.

Las fotografías muestran, como parte de una fría narrativa visual, como el seguramente hambriento felino se lanza contra un cocodrilo que reposaba en las aguas cerca de las orillas de un río. Tras unos instantes de feroz batalla, finalmente el leopardo se sienta sobre la garganta del cocodrilo para inmovilizarlo y atiza el golpe mortal en esta misma zona, una de las pocas áreas vulnerables en el diseño de los más temibles deperedarores de los ríos y pantanos africanos.

via Raramour