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Los machos 'Maratus Volans' muestran un irresitible abdomen arcoiris para seducir a las hembras, y, a través del color, conquistar la multiplicación de sus genes.

No sólo las aves seducen a través de un apéndice de colores, ya sea penacho, cola, u otra protuberancia emplumada, las arañas saltarinas pavorreal tambiñen utilizan un deslumbrante addendum para cortejar a las hembras. Hasta el hombre usa la ropa como accesorio para efectuar esta seducción de estética prostética.

La araña 'Maratus Volans’, endógena de Queensland, Australia desprende una capa que cubre su abdomen para apantallar las hembras con su traje brillante de colores y llamarlas a la cópula. Microsofisticación de estos arácnidos que miden apenas entre cuatro y cinco milímetros (10 cabrían en una uña). Sin embargo, dentro de su mundo microcósmico, su danza es un espectáculo portenetoso.

Los 'Maratus Volans' muestran sus ab's arcoiris a todas las hembras que pueden y se reproducen con todas las que pueden, esparciendo su semilla a través del magnetismo de su color y diseño. En el caso de estas arañas, las que tienen los mejores diseños en el abdomen, los mejores bio tatuajes, son las que más consiguen reproducirse, lo cual funciona a la vez como una especie de eugenética, puesto que aunque se reproducen con cualquier araña, sus genes estéticamente superiores son los que avanzan a la siguiente generación por sobre los de los demás machos con diseños poco llamativos. Aunque parece que es una especie de reality de fashion, esta es la caleidoscópica madeja que teje la naturaleza, siempre aflorando al máximo la biodiversidad con su prinicipio básico y mágico de recrearse: la ley de la atracción.

Mantarras de ocho metros levantan el vuelo sobre los mares de Costa Rica y nos regalan un sublime espectáculo de pirotecnia orgánica

El repertorio onírico de la magia natural parece infinito por más que sus manifestaciones sean estudiadas, documentadas, o se les intente explicar. Esta reflexión se confirma una vez más al presenciar los saltos (casi un vuelo) de monumentales mantarrayas que superan un peso de dos toneladas y un tamaño de ocho metros, y aún así pueden propulsarse tres metros por encima de la superficie marina.

Los fotógrafos Roland y Julie Seitre lograron capturar un espectáculo de ensueño en las aguas de Costa Rica, luego de ir en busca de las mantarrayas gigantes a seis millas de la costa. “Los machos saltaban desde el agua, elevándose a tres metros de altura. Una vez en el aire aleteaban durante unos segundos para extender el tiempo de su elevación antes de caer nuevamente al agua provocando un fuerte sonido” afirma Roland.

Esta especie de mantarrayas habita en aguas tropicales, donde se alimentan de plankton el cual se filtra en su cuerpo a través de escamas que se abren mientras nadan. Fácilmente alcanzan a nado velocidades de hasta 11 km/h y son bastante amigables en su convivencia con el ser humano.

Nota cortesía de Ecoosfera / Ver más fotos