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El acuerdo acabaría con la neutralidad de la red y podría dividir el internet, permitiendo que ciertos contenidos se transmitan a mayor velocidad que otros; solo aquellas compañías que puedan pagar o que logren acuerdos con las compañías de cable y teléfono tendrán sus contenidos a estas velocidades premium.

El principio tácito que hace al Internet el medio más democrático y más estimulante: la neutralidad de la red (net neutrality) está seriamente en juego. Google y Verizon anunciaran este lunes un acuerdo que según el New York Times "permitiría a Verizon incrementar la velocidad de cierto contenido en línea a sus usuarios si los creadores del contenido están dispuestos a pagar ese privilegio". Según Bloomberg, Verizon podría incluso selectivamente disminuir la velocidad de contenidos que viajan a través de sus cables sólo en el caso de los teléfonos

Verizon es la proveedora más grande internet en Estados Unidos, un enorme conglomerado de medios también dueño de MTV, entre otros; Google pagaría (o negociaría con Verizon, cuyos teléfonos llevan el sistema operativo de Google Android para que sus sitios reciban este trato privilegiado (YouTube, Maps, Labs, etc.). Para decirlo en pocas palabras, una movida así podría acabar dividiendo el internet, de forma similar a como otros medios están dominados por oligopolios que hacen practicamente imposible que un medio independiente alcance a un público masivo y se pueda sostener económicamente sin comprometer su agenda.

Desde sus comienzos el internet se destacó por ser un campo de juego en el que las reglas que movían el contenido eran las mismas, fuera CNN o el blog de tu tío, no había diferencia en la velocidad con la que se transmitía la información (más allá de que algunos sitios pueden pesar más que otros). Esto podría estar llegando a su fin, luego de que la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos no ha podido manifestar su autoridad por sobre las corporaciones, al tiempo que Obama, quien había prometido preservar la neutralidad de la red permanece en silencio. La decision de la corte dice que la comisión (FCC, por sus siglas en inglés) carece de la autoridad para requerir que un proveedor de Internet no disminuya la velocidad de algún contenido o aplicación y hasta bloquearlo. ¿Si esta comisión no tiene la autoridad, quién la tiene? Pues las mismas corporaciones que, en este capitalismo, son más poderosas que el gobierno.

Compañías como Comcast, AT&T y Verizon (y ahora Google, que antes se oponía a esta discriminación en el manejo del ancho de banda) podrían empezar a manejar el internet como se maneja la televisión por cable, escogiendo que canales pasan. Esto es más grave aún cuando en un futuro probablemente todos los servicios: TV, radio, teléfono, etc, serán transmitidos vía una conexión a internet. Lo cual acaba con el potencial revolucionario de romper con estos oligopolios también, con que compañías independientes se conviertan en televisoras o radiodifusoras. Así que evidentemente el Big Media se está protegiéndose al dividir la red. De la misma forma que los bancos de Wall Street legislan y luego estallan burbujas impunemente, las compañías de medios se están asegurando la hegemonía: todo el pastel.

Para los que piensan que esto solo afectará Estados Unidos, hay que recordar que el pasado mes se reunieron en Sun Valley, los CEOs de las compañías importantes de medios y tech, los CEOs de Google, Facebook, Verizon, etc., pero también estuvo ahí Emio Azcarraga de Televisa y muchos otros media moguls. No hay duda que este tipo de prospectos y acuerdos se discuten en estas juntas. En el caso de México, donde dos personas controlan el acceso a Internet, Slim, de Telmex, y Azcarraga, de Televisa, cuanto timepo tardaría para que Google, Microsoft y otras empresas lleguen un trato con estos latifundistas del espacio de las comunicaciones, o que ellos mismos aumenten la velocidad de sus sitios para acabar con la libre competencia, competencia que, aunque pequeña, además se atreve a criticarlos; para callarlos: ralentizarlos. Si en Estados Unidos, el Congreso no puede detener a esas corporaciones, por qué debemos de creer que el débil aparato legislativo mexiano podrá soportar la poderosa y multimillonaria presión de los grandes medios.

Lo que está en juego con la neutralidad de la red es la división de la realidad, después de todo la realidad es una combinación de la velocidad y la distancia con la que percibimos algo y de las frecuencias a las que tenemos acceso; el monopolio de las frecuencias, el privilegio de la velocidad, harían que algunas realidades se marginalizaran aún más, como dimensiones secretas, en las que, solo ahí, sería posible transmitir mundos alternos.

Ahora bien, Google es Google porque se destacó por ser la empresa más cool, aparentemente de una mente abierta, con una ética en favor de la innovación y la libertad. Su slogan es justamente "Don't be evil"; ahora vamos sabiendo que esto es solamente la fachada de este castillo kafkiano en el que se esconde una insaciable ambición que está en la cama con el mismo diablo, el diablo que en la entrada de todas su oficinas, en la puerta de su casa ahuyenta con un conjuro publicitario, con esa efigie "Don´t be evil". Esto fue lo que declaró Google en el 2006:

"Hoy el Internet es una carretera de información donde todos -no importa cuan grande o cuan pequeño, que tan tradicional o fuera de lo convencional- tienen igual acceso. Pero las compañías de teléfono y los monopolios, que controlan casi todo el acesso a Internet, quieren controlar quién tiene acesso a esas vía rápidas y quién es visto antes y más rápido. Quieren construir un sistema de solo dos escalones y bloquear las rampas para aquellos que no pueden pagar"

Sabemos que Google tiene inversión conjunta con la oscura Agencia de Inteligencia Central, la CIA, y que esta empresa aunque embandera la libertad digital se dedica también a la censura. De confirmarse este anuncio tenríamos que revisar ciertamente la forma de percibir a esta empresa.

*Computer World reporta declaraciones de Google diciendo que el New York Time se equivoca, que sí están en negociaciones con Verizon, pero que siguen a favor de la Net Neutrality.

Participa en la protesta en contra del acuerdo entre Google y Verizon

Vía Huffington Post


La historia de cómo el internet se dividió: el pacto de Google y la proveedora de redes Verizon abre la posibilidad de que las corporaciones tomen control del internet inalámbrico y releguen a los demás a un carril periférico de baja velocidad.


Como diría Groucho Marx: "Esos son mis principios y si no te gustan, pues tengo otros". Google, la empresa más cool y emblemática de la libertad e innovación de la red, ha mostrado su cara verdadera: la cara que se acomoda a su ambición de generar más dinero y dominar el mercado.

Hace unos días informabamos sobre una noticia que fue difundida por el New York Times en la que se decía que el acuerdo que Google y Verizon iban a anunciar acabaría con la neutralidad de la red. Google rápidamente lo desminitió y hábilmente manipuló a una buena parte de la prensa que cubrió el anunció del acuerdo celebrado el lunes entre Google y Verizon como la reafirmación de los principios de neutralidad en la red. En efecto Google y Verizon reafirmaron estos principios que sostienen básicamente que no se debe de diferenciar entre la velocidad a la que se transmiten diferentes contenidos, pero lo hicieron solamente para el internet "público", que se transmite a través de cables. Al hacerlo abrieron la puerta a dividir el internet en dos carriles: uno de alta velocidad y de paga para el internet inalámbrico de los dispositivos móviles y las grandes corporaciones y otro carril lento y gratuito para el grueso de la población, es decir para los que quieren leventar un sitio desde un garage o crear un nuevo medio de comunicación.

Muchos se fueron con la finta, sometiendo su juicio ante la cuasi-deidad digital de Google, la empresa del solgan "Don´t be evil". En el comunicado conjunto Google y Verizon señalaron:

"Los dos reconocemos que la banda ancha inalámbrica es diferente del mundo de líneas de cable, en parte porque el mercado móvil es más competitivo y cambia más rápido. En reconocimiento de la todavía naciente naturaleza del mercado inalámbrico de banda ancha, bajo esta propuesta no aplicaríamos la mayor parte de los prinicipios [Net Neutrality] del internet por cables al inalámbrico, excepto el requerimiento de transparencia".

Sin medias tintas y el esquivo lenguaje corporativo, esto señala que no aplicarán la neutralidad de la red al internet inalámbrico, el cual es ciertamente el internet del futuro y que, por definición, al no aplicarlo a un internet esto hace que el internet en general no sea neutral, y, evidentemente, esboza la posibilidad de dividirlo sustancialemnte.

La medida que tomaron Google y Verizon demuestra que las grandes corporaciones tienen más poder que los órganos rectores del gobierno como la Federal Communications Comissions (según un dictamen está comisión no tiene la autoridad para obligar que se respete la neutralidad de la red).

Varios medios notaron que la sustancia del pacto entre Google y Verizon propone el fin del internet como lo conocemos y significa la contradicción de los principios que había embanderado Google. Wired, el Huffington Post, RAW Story, Democratic Underground, el Daily Mail, etc., destacaron que lo importante de este anuncio es que los proveedores de Internet tendrán la posibilidad de cobrar para que algunos contenidos se accedan con mayor velocidad que otros. Hasta Facebook, quien no se caracteriza precismante por su ética y respeto para sus usarios ha criticado el acuerdo y se pronunció a favor de la neutralidad inalámbrica.

Jason Rosenbaum , del Progressive Change Campaign Committee, escribe:

"El acuerdo entre Google y Verizon anunciado hoy es el primer paso hacia el control corporativo del internet. Proponen crear dos carriles de servicio de internet: una versión pública a la que todos podrán acceder sin miedo de discriminación y una versión privada que las grande compañías controlarán absolutamente. Y esa es la versión a la que seguramente le pondrán toda su inversión. Así que al final, la gente en Estados Unidos tendrá la opción: podrán usar la versión controlada por las corporaciones del internet, donde obtendrán su información de fuentes corporativas con mucha velocidad o podrán usar el 'internet público', el cual estará relegado al carril de baja velocidad".

Una buena idea, también, para monopolizar el contenido, y las versiones de la realidad: hacer que el contenido fuera del mainstream tarde mucho en cargar y que el contenido dentro del sistema dominante de los grandes conglomerados de medios sea mucho más veloz para que tenga una ventaja.

Craig Aaron escribe en el Huffington Post:

"Bajo su propuesta, no habría neutralidad en las redes inalámbricas -lo que significa que todo se vale, desde bloquear sitios web y aplicaciones como el pago para ser tratado con prioridad.

"Su propuesta de 'no discriminación' en la redes cableadas es tan débil que acciones como el bloqueo tan denunciado de Comcast a BitTorrent sería permitido.

"El trato permitiría que proveedores de Internet como Verizon -en vez de los usarios de internet como tú- decidan que aplicaciones merecen la mejor calidad de servicio. Esta no es la forma en la que funcionaba el Internet y amenaza con cerrarle la puertas a las aplicaciones innovadores de mañana. (Si RealPlayer hubiera sido favorecida años atrás, no habríamos tenido a YouTube)."

La medida permitiría que los proveedores de internet bloquen aplicaciones como lo hizo Apple en el iPhone, con Google Voice o las permitan solo de forma parcial como sucedió con Skype en el iPhone en el interés de proteger su modelo de negocios.

El artículo que mejor explica la motivación de la decisión de Google y los posibles escenarios es el de Ryan Single en Wired. No es común ver que una empresa del mainstream, perteneciente a Conde Nast, publique que Google se ha rendido como un mono, se ha ido a la cama con los proveedores de internet y que "tú, como estadounidense, has perdido". Básicamente Google ha apostado por convertir a Android en el mayor sistema operativo de los dispósitivos móviles (actualmente Android está vendiendo más que el iPhone en Estados Unidos), y aunque tenía varias opciones para hacerlo sin acabar con la neutralidad de la red, ha preferido hacer un pacto entre gigantes para protegerse mutuamente y asegurarse parte del enorme pastel móvil. Los principios éticos son buenos siempre y cuando no te impidan generar enormes cantidades de fortuna. A Google ya no le interesa un mercado abierto.

Algunas personas ya empiezan a hablar de dejar de usar los servicios de Google, es algo que podría ser una forma de protestar esta decisión de una empresa que de manera franca ha traicionado sus principios (si es que en realidad alguna vez los tuvo). Esto fue lo que escribió Google en 2007:

"Las ondas del espectro radioeléctrico de la nación no son propiedad de ninguna compañía. Son recusrsos únicos y valiosos que pertenecen a todos los estadounidenses. Las reglas del FCC están diseñadas para permitir que los consumidores -por primera vez- usen sus dispostivios portátiles con la cadena que quieran y con las aplicaciones de software legales que deseen".

Y en 2006 , Google declaró:

"Hoy el Internet es una carretera de información donde todos -no importa cuan grande o cuan pequeño, que tan tradicional o fuera de lo convencional- tienen igual acceso. Pero las compañías de teléfono y los monopolios, que controlan casi todo el acesso a Internet, quieren controlar quién tiene acesso a esas vía rápidas y quién es visto antes y más rápido. Quieren construir un sistema de solo dos escalones y bloquear las rampas para aquellos que no pueden pagar"

Parafraseando una canción de los Stone Roses, ligada al "Don´t be evil" de Google: "I don´t have to sell my soul he´s already in me ", Google no le tiene que vender el alma al diablo porque ya lo tiene adentro.