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Reseña: ‘Inception’, el sueño lúcido de las ideas

Las ideas detrás de la 'ciencia ficción' del genial film 'Inception' no sólo son fascinantes, podrían ser “reales“ y a la vez mostrarnos que nuestra 'realidad' es parte de un sueño. Nolan hace de le película una de las grandes metáforas de nuestros días.

Por: Alejandro de Pourtales - 26/07/2010 a las 00:07:07

In dreams begins responsibility.”

Old Play.

Algunas personas después de ver “Inception”, podrán pensar que el guión es una buena idea pero que difícilmente se sostiene como algo posible: que podamos literalmente compartir sueños y extraer o insertar información que atraviese la frontera onírica con la realidad. Y, sin embargo, existe evidencia que los sueños compartidos o sueños mutuos existen y que se puede obtener información que no conocíamos antes dentro de los sueños para luego verificarla en la realidad. Es decir, que verdaderamente podemos acceder a la mente de otra persona. Nada más íntimo que visitar los castillos oníricos que construye una persona con la que tenemos afinidad. Nada supera la posibilidad de construir mundos juntos en los sueños.

“Inception”, la nueva sensación cinematográfica de Christopher Nolan, es sobre todo una película de ideas, un neuroestimulante. Podemos discutir si es una gran película o no, si abusa de las persecusiones y entra demasiado en la estructura de un thriller, o si somete al espectador a un laberinto obtuso, donde la madeja no tiene un tejido del todo diáfano… Pero lo que es incuestionable es que la película se constuye bajo un poderoso bastión de ideas, entrañables a todo aquel se haya cuestionado un poco la naturaleza de la realidad. Y que logra plasmar esas ideas formalmente: a través de una metáfora en acción. Explotando la enorme capacidad que tiene el cine como medio de simular un sueño.

La premisa de la película se centra alrededor de la capacidad que tiene Cobb (Leonardo Di Caprio) de navegar en las mentes de los demás. Cobb es un experto soñador lúcido, capaz de despertarse dentro de sus sueños, examinar la geografía del mundo onírico y estudiar sus leyes. Le dice a Ariadne (Ellen Page) la joven arquitecta de laberintos oníricos,”en los sueños percibir y crear son actos simultáneos”. En los sueños experimentamos plenamente la interpenetración de la conciencia con la materia: como revela la física cuántica, observar es afectar lo que observamos.

Ariadne será en parte Dédalo, y tejera los laberintos oníricos para que se sostengan dentro de los sueños como estructuras que lleven a los secretos del subconciente, jugando con la idea jungiana de los arquetipos (el subconciente es un laberinto donde yace la historia individual amalgmada con la historia universal). Y como en el mito griego, Ariadne también ayudará a Cobb (cuyo nombre remite a cobweb: telaraña y a Ty Cobb el gran robador de bases; Cobb roba información) a desenredar su propia mente y salir del laberinto: la catarsis. El laberinto estará desde el principio en la arquitetcura de los sets, incluso en el logo de la productora de Nolan, Syncopy, que aparece al principio construido con bloques de laberinto, los cuales se repetirán sutilmente a lo largo del film. Por supuesto, desde el principio la técnica de edición (pegando secuencias como bloques de laberinto) nos establecerá en un sueño dentro de un sueño (como diría Edgar Allan Poe: “Is all that we see or seem but a dream within a dream?”). La peliculá se desenolverá, como los mismo sueños lúcidos de los personajes, en capas: una capa de thriller, con una capa de ciencia ficción, con una capa de símbolos y exploración filosófica sobre la naturaleza de la realidad y su tenue frontera con el mundo de los sueños, con una capa más sobre el proceso mismo de hacer cine (donde el director es el personaje, la producción del sueño es la película y el implante de la idea se hace al público).

 

El cine dice las ideas mejor cuando las dice a través de la forma, cuando el contenido se vuelve indisociable de la forma, el medio: el mensaje. Es en este sentido que la película es también un laberinto en sí misma y un sueño: entera metáfora. Esctructutra de origami onírico o una alcachofa multidimensional. Un ritmo acelerado de inmersión. Como quien bucea hasta el fondo del mar y ahí vuelve a exacavar para bucear en otro mar más profundo.

Cada capa onírica es afectada por otra capa, de la misma forma que lo que sucede en el espacio físico donde soñamos se traduce en imágenes y sensaciones dentro de la narrativa onírica. Esto es la multidimensionalidad de la existencia ¿cómo saber que esto no ocurre también en el mundo “despierto”, que lo que hacemos en otra dimensión o en un universo paralelo no está modficando sutilmente nuestra realidad?

De una capa a otra, de la realidad a los sueños y viceversa, se puede envíar señales; los sueños no son agujeros negros. En la película se usa una técnica que llaman “kick” (patada) que simula una caída en el vacío para provocar que alguien despierte o pase hacia otra dimensión onírica. También, se avisa con una música que se empieza escuchar dentro del sueño que proviene de afuera. Esto nos recuerda, seguramente hecho a propósito, tanto a las llamadas telefónicas que se hacen en “The Matrix”, para salir de ese constructo de realidad virtual, como a “Neuromancer”, donde se empieza a escuchar un dub en el ciberespacio.

Esta capacidad de envíar señales del sueño a la realidad es algo que se ha hecho por diferentes científicos. Stephen Laberge ideó un método entre personas que tienen sueños lúcidos de mover los ojos en un patrón previamente acordado cuando estos estuvieran experimentando ciertos sucesos al interior de sus sueños para avisar al experimentador que mediciones electroencefalográficas tomar en cuenta. De esta forma se ha podido estudiar los efectos de tener sexo o cantar, por ejemplo, dentro de un sueño sobre la fisiología de un sujeto. Curiosamente cuando alguien tiene sexo en un sueño para el cerebro es “real”.

En la película “Inception” se utiliza una droga, Somnacin, y una máquina, PASIV, para lograr tener sueños lúcidos compartidos. Sin embargo, en nuestro mundo, aunque algunas personas utlizan ciertas sustancias como la galantamina para potenciar sus habilidades naturales, muchas personas son capaces de hacer esto con la sola práctica.

Una de los referentes de la película, es “El Art de Ensoñar”, de Carlos Castenda. En la saga de Castaneda con el brujo Don Juan, el indio yaqui (real u onírico) le cuenta sobre su linaje de naguales, algunos de los cuales han perfeccionado el arte de ensoñar, hasta al punto de reproducir mundos enteros que son tomado por reales por otras personas. Esto es justamente lo que ocurre en el film, por una parte Ariadne, como uno de estos naguales, tiene una capacidad de diseño onírico extraordinaria, capaz de tejer mundos que pueden ser tomados por reales por el subconsciente de otra persona, que sin embargo puede empezar a envíar sus propias proyecciones (nuestros sueños son mundos cocreados). En la película Fischer, el personaje al cual se le quiere implantar una idea, tiene una subconsciente militarizado, justamente para protegerlo de que alguien busque extraer información de su mente. Algo que resulta un poco desafortunado para los espectadores, ya que en vez de internarnos en una mente rica en imágenes y en objetos surrealistas y escherianos (como la del Dr. Parnassus), entramos al reino de las persecuciones y las armas.

Cobb también era un excelente arquitecto onírico, pero fue víctima de la tentación de crear su propio mundo junto con su esposa. En el sueño podemos ser demiurgos (esa es la tentación luciferiana de los sueños pero quizás su razón divina: aprender a crear nuestra propia realidad, un mundo mental que tenga la suficiente consistencia para poder ser habitado por nuestros más profundos deseos). Como en The Matrix, Morfeo y Neo, Cobb pasea con Ariadne mostrándole los secretos de creación de mundos.

La premisa del entrelazamiento de sueños, espacios co-oníricos, en la película es resuelta con una máquina a la que se conectan, en cierta forma similar a “Existenz” de Cronenberg, aunque no tan invasiva. En la realidad, existen experiencias documentadas de estos sueños mutuos. La explicación podría tener que ver con la telepatía, la cual podría explicarse a través del fenómeno de entrelazamiento cuántico, el cual hace que una vez que dos partículas subatómicas han tenido contacto sigan conectadas, transmitiendo información, no obstante la distancia a la que se encuentren, ya sea superluminícamente o a través de una conexión no-local. Aunque este fenómeno generalmente sólo se considera para el mundo subatómico, lo cierto es que estamos formados en nuestra totalidad por estas partículas que tienen conexiones a distancia, y ya se empieza a estudiar este tipo de fenómenos desde la neurología. (Incluso se hacen concursos de telepatía onírica)

El científico de la Universidad de Stanford, Stephen LaBerge escribe en su libro Lucid Dreaming: “Testimonios de ‘sueños mutuos’ (sueños aparentemente compartidos por dos o más personas) alzan la posibilidad de que el mundo de los sueños pueda ser tan objetivamente real como el mundo físico. Esto es ya que el principal criterio de la objetividad es que una experiencia sea compartida por más de una persona -un hecho supuestamente verdadero de los sueños mutuos. En ese caso ¿qué sucedería con la dicotomía tradicional entre lo sueños y la realidad?”.

Las personas que ya han visto Inception se darán cuenta que esto es justo lo que sucede en la película, el hecho de que experiencias lúcidas dentro de los sueños puedan ser compartidas por dos o más personas pone en duda la verdadera existencia de las fronteras entre estos dos mundos. La frase, “la vida es un sueño dentro de otro sueño” se vuelve efectiva. Si en sueños, como documenta LaBerge en su libro, tenemos experiencias “reales” compartidas con otros individuos, en el sentido de que son objetivas o intersubjetivas, entonces podríamos decir que en la realidad tenemos experiencias oníricas compartidas también, ¿por qué preferir y jerarquizar unas sobre las otras? Y ¿cómo distinguirlas del todo?

Cuando Cobb despierta del nivel más profundo de los sueños, un lugar que ha creado junto con su esposa y que parece existir en un mundo parelelo, a través del hilo de Ariadne, logra la catarsis prometida, la liberación de los monstruos -minotauros- de su subconsciente y regresa ¿pero regresa a la realidad? ¿o regersa a su verdadero sueño? Con una música épica, magistral en ese momento del aterrizaje, que nos conduce al desenlace, estalla etérea y a la vez potente la catarsis. Se cruza el loop-laberinto. Y al final, al espectador se le hace la incepción de la idea: el mundo en el que vivimos no es real. Con lo que parece una cita, y genial, del final de Stalker del maestro Tarkovski, el totem onírico gira en la mesa y… Nos recuerda el vaso en la mesa que mueve con la mente la hija del guía de La Zona, en la película del maestro ruso, sembrando sobre el esceptisismo científico la duda paranormal, la magia. Sin llegar al nivel del maestro ruso, la correspondencia de Nolan es un anillo.

La incepción es el otro gran tema. Dese el prinicpio Cobb describe como una idea se comporta como un virus, describiendo en otras palabras, la teoría de los memes, o genes culturales. Una idea puede programarnos hasta el punto de transformar literalmente nuestra realidad. La información se materializa.

La posibilidad de insertar o extraer información de los sueños de otra persona, pese a que suena increíble para nosotros sino tenemos una vida onírica experimentada, es algo que ha sido realizado por muchas personas, actualemente desde una óptica científica pero seguramente desde tiempos remotos, en tradiciones chamánicas o hasta de una forma romántica, un recurso del amor, como también sucede en la película. A veces los sueños son la única forma que tiene una persona para realizar sus deseos (y esto no es solamente una metáfora).

Robert Waggoner autor de Lucid Dreaming: Gateway to the Inner Self, relata varias experiencias en este sentido.

“La joven le dijo a Ian, que tenía una peca de aspecto extraño en su espalda e invitó a Ian a localizar esta peca en su sueño lúcido. Después de una semana, Ian había tenido dos sueños lúcidos y se acordó de su cometido. En el primero no pudo llegar a la habitación de la chica debido a una serie de distracciones. Pero en el segundo, conscientemente le pidió a la chica que fuera a él y de repente entro a su habitación. Se acuerda ‘Finalmente la encontré en mi sueño lúcido y examiné su esplada hasta que encuntré una peca oscura en su espalda baja, justo en el centro arriba de sus nalgas. Me acuerdo de pensar en el sueño lúcido que no podía ser verdad que este fuera la zona adecudada, porque me acordaba que ella me había insinuado que estaba del otro lado…”.

Ian más tarde fue a la habitación de esta joven y comprobó que la peca estaba justo en el lugar donde había soñado. Stephen LaBerge escribe sobre unos experimentos científicos en los que sujetos pensaron en un cuadro de Dali, e intentaron proyectar su pensamiento a otro individuo que estaba en una habitación soñando. El individuo soñando reportó haber visto en un barco dicho cuadro, evidentemente el individo soñando no sabía anteriormente que cuadro se iba utilizar. Existen muchos ejemplos más los cuales en otro post cubriremos.

Otro tema interesante de Inception es la ampliación exponencial del tiempo según el nivel de profundidad del sueño, en lo que cae una camioneta al agua de un puente, pasan tres minutos en un hotel en el nivel 2, 60 minutos en un laberinto en la nieve, y un tiempo indefinido casi infinito en el plano de limbo o astral. En su cuento “El Milagro Secreto”, Jorge Luis Borges, hace que un escritor condenado a muerte reciba este don de la elongación del tiempo. Tal que en lo que la bala de fusilamiento hace contacto con su cuerpo, tiene un año para acabar su obra La Vindicación de la Eternidad. Curiosamente estudios del Dr. LaBerge con soñadores lúcidos indican que en realidad el tiempo en los sueños y en la realidad es similar y sólo nos parece que durante un sueño, por ejemplo de 15 minutos, hicimos lo que haríamos en varias horas.

Una última reflexión, sin querer cerrar jamás la puerta, como la deja abierta Nolan. Una idea aún más radical, pero digna de explorarse, la posibilidad de que en nuestras mentes desde eones haya sido insertada una idea de la cual no somos concientes, está idea podría ser, justamente lo inverso de Inception… la idea, el virus más resistente -que tomamos como algo autónomo y profundamente nuestro-… la idea de que este mundo es real. ¿Acaso su realidad no es justamente eso, la expresión de una idea? Y, de ser así ¿quién sembró en nosotros la idea de que este mundo es real?

Twitter: @alepholo


Comentarios

  1. RkrdJms dice:

    Me parecio un muy buen articulo pero quisiera comentar que el Nombre “Cobb” tambien nos recuerda al personaje principal de la primera pelicula de Nola “Following”.

  2. Psicanzuelo dice:

    Qué buen artículo

  3. panchz dice:

    vi la peli el fin de semana y ya me da miedo dormirme… pero sino duermo, no me acuerdo si estoy despierto…aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

    http://www.tudecide.com/mx/Magazine/la-siesta-y-la-memoria



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