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Fiestas de graduación rusas: la radiante orgía adolescente de un día especial

Buena Vida

Por: pijamasurf - 05/28/2010

Minifaldas de sexy mucama, bebidas energéticas y vodka, chapoteo y baile en las fuentes con el ardor feliz que prefigura la iniciación sexual... Este 25 de mayo hordas de jóvenes rusos se precipitarón a festejar su graduación.

El 25 de mayo se celebra, a lo largo y ancho de la inmensa Federación Rusa (y también en la dulce Ucrania), la fiesta de graduación de miles de escuelas. Al sonar la última campana se destapa la euforia adolescente en raudales de vodka y champagne. Aunque el gobierno prohibe la venta de alcohol este día, los jóvenes logran agenciarse cualquier tipo de bebida, particularmente las metálicas y brllantes bebidas energéticas mezcladas con alcohol que tanto apelan a la oralidad de las chicas, siendo la favorita el "jaguar".

Esta compilación de fiestas de graduación rusas busca grabar este instante eterno-como una flor que se deshoja en el viento, como la alegría de un chorro en el cielo-, y no sin la poesía perversa de contemplar a la inocencia en su inevitable marcha decadente: entre rostros y cuerpos eromagnéticos que no saben lo que suscitan o que al saberlo se pierden en la mafia de la noche, en el deseo cuyo caballo crespo penetra un bosque del cual ya no hay retorno.

Esta tradición desde épocas soviéticas consta de globos, un extraño furor por batirse en fuentes urbanas y ahora con la caída de la cortina de hierro y la llegada de los dioses pop electromagnéticos de Occiedente, de explotar en extásis en el agua (un splash de vodka y arco iris) con la fácil felicidad fugaz del alcohol y bailar como si todo el mundo te estuviera viendo (o los scouts de las agencias de moda parisinas, o los potentados de la oligarquía rusa). La música también se ha convertido en hip-hop, teen pop y techno siempre al borde de los momentos entarimados de bamboleo y sexo precoz en el días más especial de tu vida.

Se dice que durante la era soviética las chicas se vestían en su graduación con faldas (más largas) de amas de casa como representación de una tradición de servicio (dentro de la civilidad laíca del Estado) y una prefiguración de su próximo casamiento. En la actualidad se transgrede esa costumbre con la liberación sexual en su "instant d´or" explotando la fantasía (entre el satín y el semen) con la mecha lúdica de sus vestidos recortados de "sexy french maid" en tardes destramapadas de vodka y flirteo absoluto.

Se conserva aún la práctica entre las mujeres de casarse muy jóvenes (muchas de las cuales buscan a uno de los muchos nuevos ricos de Rusia o si no convertirse en modelos y llegar a Nueva York). La noche de su graduación puede ser la culminación fulminante de su inocencia entre amigas para despotricar y divertirse inconsecuentemente. Desanudar el listón y arrojar el moño.

Podría parecer que es una perversa compilación de imágenes de colegialas rusas, pero más allá de eso, lo interesante es que estas imágenes son enviadas por las mismas chicas a rácimos a sitios de internet de su país. Además de la indudable seducción sexual de la primavera eslava, queda el folklore de los colores pasteles, las singulares actividades, la cultura, personificada por las débutantes, entre decadente y angelical,trashy y cute, única de esos parajes y esas edades.

La imaginaria occidental adolescente está invadida de estrellas pop cuyo momento apoteósico es su noche de graduación (el prom night): la noche de las princesas desfloradas, de las ánforas clandestinas de whiskey, pastillas de extásis y metanfetaminas para los más rebeldes o hasta yumbina para lograr cerrar el trato. En estas fotos podemos ver la versión rusa del enajenante american dream con su propia particularidad, más feral, tradición alterada, en su kermés celestial, abrazadas de los sueños vistos en televisión y cruzados por una epigénetica atravesada por grandes extensiones de tierra y temperamentos incandescentes, un destino trágico en la sangre... Nos quedamos con la versión rusa, real, bizarra, preciosa, llena de bosques de drogas y ojos de záfiro cruzando influencias y memes en el río... inocencia y desolación y alegría en una limusina... nunca podrás sentir tanto como en este instante irrecuperable... al filo de los tanques y de las hermosas niñas de tu escuela, pureza, magia y mafia.

Vía English Russia

Fiestas de Graduación rusas 2009

¿Por qué las celebridades te hacen querer comprar cosas?

Buena Vida

Por: pijamasurf - 05/28/2010

¿Qués es lo que ocurre en nuestro cerebro cuando vemos una celebridad? Y ¿Cuál es el papel histórico que estas estrellas desarrollan al interior de nuestra psique, el cual les otorga una poderosa autoridad?

Más allá de la plausible y extraña razón de que queremos ser como las celebridades, y para serlo buscamos copiar lo que usan, un nuevo estudio de la Universidad de Erasmus en Holanda ha estudiado el efecto cerebral de ver anuncios en los que aparecen ciertas celebridades. Al parecer nuestro neurocortex almacena memorias específicas relacionadas a las celebridades que son transferidas a un producto, lo cual, en el caso de ser positivas, incrementa la posibilidad de que adquiramos un producto determinado.

El estudio realizado por la investigadora Mirre Stallen consistió en medir la estimulación cerebral de 23 sujetos experimentales mientras veían una serie de imágenes de celebridades y de no-celebridades, las cuales fueron medidas también por su atracción física para que no hubiera sesgo hacia una persona más atractiva. En algunos casos se presentó la imagen de una celebridad a lado de un producto.

En estas imágenes e observó actividad en la parte media del cerebro orbitofrontal, lo cual sugiere que las celebridades hacen surgir sentimientos positivos, ya que esta región es asociada con el alamcenamiento de los estímulos subjetivos de gusto o placer.

Este patrón de actividad no surgió al sólo ver el rostro de la persona famosa. Lo que sugiere que el cerebro "no sólo procesa la presencia de una cara famosa durante la presentación de la pareja objeto-celebridad, sino que codifica la presentación de un objeto en el contexto de la fama". Lo cual es ciertamente una especie de fetichismo, en el que el poder de la celebridad se le transfiere al objeto.

Según Stallen, los resultados indican que "la percepción del rostro de una celebridad resulta en la activación de memorias explícitas", tal vez de una noche divertida que pasamos con unos amigos en la que vimos la última película de un actor. Esto transfiere la memoria positiva de nuestra experiencia a la celebrida y de ésta al objeto. Posiblemente es por esto que las celebridades son célebres, puesto que nuestro cerebro recibe su impronta en momentos de entretenimiento y diversión, relajados por el medio en el que el producto de la celebridad es envuelto: una película de comedia o un partido de futbol nos entretienen plácidamente, entre amigos o en soledad, activando ciertas zonas del cerebro que reciben recompensas y a la vez nos hacen asociar a las celebridades que vienen en el paquete con estos momentos placenteros.

Al mismo tiempo pero desde una óptica simbólica, las celebridades ocupan el lugar de las representaciones arquetípicas en nuestra estructura psicológica. Si por una parte en la superficie de la conciencia ocurre un desplazamiento generalizado hacia la secularización y hacia una especie de ateísmo o al menos un monoteísmo domesticado, en el fondo de nuestra conciencia aún yace todo el panteón salvaje politeista de miles de años. Algo sobre lo cual se entremezcla nuestro cerebro reptiliano que responde a los estímulos de una forma irracional. Así que un actor que representa consistentemente un papel en la imaginaria colectiva ocupa el lugar (y transfiere la autoridad) de ese héroe o dios mítico y el marco en el que se desenvuelve, por ejemplo, una de las estrellas adolescentes del pop en su despertar sexual, hace que surgan los instintos y deseos asociados con este arquetipo acendrado en nuestra psique (en las memorias de miles vidas), de la virgen-diosa del sexo (no es casualidad que varias encuestas muestran que la fantasía número 1 de las personas en Estados Unidos es tener sexo con una celebridad; seguramente si esta misma encuesta fuera realizada en los tiempos de la Grecia antigua, Helena de Troya, Venus o Hércules habrían figurado entre las fantasías más populares).

El científico Jaques Vallee ha formulado una interesante teoría de como los ángeles, luego las brujas y luego los Ovnis responden a un mismo principio psíquico. Algo similar, pero en el caso de las celebridades ha sido esbozado desde el sincromisticismo por Jason Kephas, donde las celebridades son mediums de la conciencia arquetípica. En una simplifiación de este profundo paradigma psíquico podemos ver la continuación metamórfica de una de las más antiguas expresiones religiosas, la astroteología, donde las estrellas del firmamento, que representan las divinidades que interactúan con el hombre dentro de su mente, han sido reemplazadas de una forma vulgar por las estrellas de la televisión.

Vía Alternet