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Transparencia Internacional publica su índice anual de corrupción: Nueva Zelanda es el país menos corrupto, Somalia el más; Chile y Uruguay son los mejores librados en América Latina... Estados Unidos logra colarse entre los veinte países menos corruptos

Transparencia Internacional ha publicado su lista anual de corrupción compilada a través de un índice de percepción de corrupción (o CPI por sus siglas en inglés).

El primer lugar en la lista como el país menos corrupto lo ocupa Nueva Zelanda, lo sigue Dinamarca, Singapur, Suecia y Suiza. Se puede notar, entre los primeros lugares, una correlación entre la corrupción el índice de desarrollo humano de la ONU: Escandinavia y Oceanía ocupan los primeros lugares. Sin embargo esto no se sostiene a lo largo del estudio, particularmente en casos como el de Venezuela que ocupa el lugar 58 en la lista de la ONU.

En América Latina, Chile y Uruguay ocupan el lugar 25, Puerto Rico el 35, Costa Rica el 44, Cuba el 61; Brasil, Colombia y Perú ocupan el 75; El Salvador y Guatemala el 84; México el 89, Argentina 106; Bolivia el 120; Honduras y Nicaragua el 130, Ecuador 146, Paraguay 154, Venezuela 162 (el primer lugar de latinoamérica en el índice de Desarrollo de la ONU en América Latina) y Haiti 168.

Somalia ocupa el último lugar, el 180, es acompañado al final de la lista por Afganistán, Myanmar, Sudán e Irak.

China ocupa el 73, Italia el 63, España 32, Francia, 24, Estados Unidos 19. Más allá de la forma en la que este índice fue estadísticamente fraguado, en un ranking real de corrupció, que mide sobre todo la transparencia y la corrucpión de los funcionarios públicos, es difícil pensar que Estados Unidos aparezca en el top veinte, un país que ha fundido su gobierno con las grandes corporaciones, particularmente financieras, y que además es responsable a través de su milicia y agencias de inteligencia de corromper a buena parte del mundo en desarrollo. No debe de ser casualidad que países como Irak y Afganistán aparecen en los últimos sitios del índice. La diferencia radica prinicpalmente en el aparato protector con el que cuentan algunos países, capaces de influenciar la opinión pública y encubrir us actos. Como es el caso de un nueva ley que busca amparar a la Reserva Federal de Estados Unidos del intento de algunos miembros del Congreso por realizar una auditoría; el Fed, un organismo que se niega a revelar a quiénes fueron a dar más de 2 billones de dólares usados para el rescate económico.

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Audit the Fed effort under threat

Noruega es el mejor país para vivir (índice de desarollo humano de la ONU)

En the Fed: movimiento para terminar con la Reserva Federal de Estados Unidos
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Política

Por: pijamasurf - 11/18/2009

En una entrevista al diario español El País, la presidenta de Chile confiesa su percepción sobre las diferencias de género en torno al poder
michelle-bachelet En una entrevista al diario español El País, la presidenta de Chile confiesa su percepción sobre las diferencias de género en torno al poder. La entrevista completa la puedes leer en la edición en línea de El País pero te presentamos algunos extractos interesantes sobre la opinión que a esta mujer, en el poder, le generan la relación entre los hombres y el poder político. La popularidad de Bachelet es de casi el 80%, una cifra difícil de logra para cualquier mandatario. Actualmente Chile vive un proceso electoral importante para elegir al próximo presidente de la república, competido entre el candidato derechista, Sebastián Piñera, y el centroizquierdista, y ex presidente, Eduardo Frei, los cuales se enfrentarán a una segunda vuelta electoral. Extractos de la entrevista entre El País y Bachelet: “El País. Pero, tras vivir cuatro años la pompa del poder, ¿puede entender esa desesperación de algunos por no abandonarlo? Bachelet. No soy un buen ejemplo para contestar eso. Lo único que quiero hacer en los meses que me quedan es cumplir los compromisos con la gente, porque a eso vine. Ahora... algunos dicen que el poder es sexy. Pero a mí no se me ha generado esa droga. El boato no me impresiona, ni los fuegos artificiales. Lo que sí he visto es que tiene que ver en algunos casos con la ambición personal, que puede ser ambición de fama. También he visto que hay en esto algo vinculado al género. No sé si es un tema de la naturaleza, o si es cultural, antropológico o biológico, o está relacionado con el momento de la historia en el que estamos. Pero he visto habitualmente en el trabajo (aunque, debo de insistir, hay de todo) que en general las mujeres se relacionan con el poder más desde la óptica del servicio a los demás. El País. ...Mientras que el hombre... Bachelet. No quiero caricaturizar..., pero... parece ser que en el caso del hombre se ofrece una suerte de atracción fatal más potente por el poder. Le pasa una cosa distinta (aunque insisto en que hablo en términos generales, y hay excepciones). Se le produce una atracción por el poder que vive de manera diferente de una mujer. No estoy hablando de presidentes de la república. Lo he visto en jefaturas diversas, ministerios, muchos sitios: hay gente espléndida, encantadora, que cuando llegan a un cierto cargo se transforman en pequeños dictadores. Algo les pasa con las alturas. Llegan y se marean. No es que no pase con las mujeres, pero mi pregunta es si las mujeres no han tenido todavía suficiente exposición al poder para mostrar estas características, si a lo mejor es sólo un problema de tiempo, os es que hay algo más ontológico. El País. ¿Cuál cree que es la respuesta? Bachelet. Éste es un juicio empírico; no pretendo armar una teoría, pero... Hay una mujer llamada Gilligan que ha hecho estudios de neurociencia basándose en observar cómo el niñito y la niñita resuelven los conflictos en los jardines infantiles. Ella dice que todos quieren resolver el conflicto (por eso no digo que los hombres llegan al poder a hacer una cosa mala y las mujeres una buena), pero las mujeres, cuando resuelven un conflicto, buscan el win-win solution. Buscan que el resultado sea bueno, pero no a costa de muchos heridos en el camino, sino de que ojalá todos salgan ganando. En cambio, los hombres se preocupan más por el resultado que por el proceso. No quiero asegurar que esto sea completamente cierto. (¡Y no digo que las mujeres son mejores que los hombres!). Pero lo que sí quiero decir es que creo que hay que buscar el mejor aporte de mujeres y de hombres, porque aparentemente hay algunos rasgos de liderazgo que pueden ser distintos, y con liderazgo complementario una sociedad puede hacer más cosas.” Vía El País