POV: ¿Cómo es tu día a día como abeja?

Todavía no sale el sol y tus alitas ya están en movimiento para comenzar un nuevo día. Te frotas las patitas, alistas el aguijón por cualquier cosa que pudiera ocurrir y ¡listo! Tu cuerpo sabe que es hora de comenzar de nuevo el trajín. Dentro del panal, miles como tú ya se mueven, ajustan la temperatura y verifican que todo esté en orden. El día acaba de comenzar y ya estás trabajando. 

Tu primer patrullaje es de reconocimiento, por lo que vuelas en espirales que se abren poco a poco, grabando en tu memoria cada árbol, cada florecilla y cada olor que te ayudará a regresar a casa en una misión de orientación y precisión.

Cuando por fin localizas las flores, el trabajo se vuelve minucioso; aterrizas, introduces la lengua, extraes el néctar, y terminas cubierta de polen. Puedes visitar cincuenta flores en un solo viaje. A veces cien. Repites eso cinco, seis, diez veces al día.

De regreso al pana de pones a bailar con movimientos en forma de ocho, le indicas a tus compañeras exactamente en qué dirección volar y a cuánta distancia están las flores. 

Por la tarde, si no estás fuera recolectando, estás adentro transformando. El néctar que traes se convierte en miel porque tú y tus compañeras lo abanique horas y horas para evaporar el agua. También construyes, cuidas larvas, refuerzas las celdas de cera. 

Cuando el sol comienza a ponerse, regresas, esta vez para descansar. Las abejas guardias en la entrada te reconocen por el olor y una vez dentro, la colmena se cierra sobre sí misma, cálida y organizada. Descansas, aunque el panal nunca se detiene del todo.

Y así, mañana, vuelves a empezar, sin esperanza alguna de vacaciones, feriados, incapacidad por enfermedad o año nuevo. 

Y aunque no lo notes, o quizás no estés consciente de ello, y sientas que tu trabajo podría ser insignificante, la realidad es que si tú y tu especie desaparecieran, la vida tal como la conocen todas las especies sobre la Tierra dejaría de existir. Sin ti no hay polinización y sin polinización no hay frutos, por lo que tampoco habría cadenas alimentarias. Tu jornada de unas cuantas horas, repetida millones de veces por millones de seres como tú, es lo que mantiene vivo el mundo.


También en Pijama Surf: Las abejas han sido declaradas la especie más importante del mundo


Imagen de portada: Boris Smokrovic / Unsplash

© 2017 - pijamasurf.com Todos los derechos reservados