Esta noche se celebra la Met Gala en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, y como cada año, la conversación ya empezó mucho antes de que llegue la primera celebridad a la alfombra roja. Solo que en 2026 el ruido no viene de los looks ni de los invitados: viene de las protestas que llevan días tomando las calles de la ciudad.
Por qué Bezos se convirtió en el centro de la polémica
Todo parte de un hecho inédito: Jeff Bezos y su esposa Lauren Sánchez pagaron entre 10 y 20 millones de dólares para convertirse en patrocinadores principales y presidentes honorarios de la gala. Por primera vez en la historia del evento, una persona individual compró literalmente la noche más exclusiva de la moda mundial.
Para sus críticos, el gesto lo dice todo. Bezos acumula una fortuna de 224 mil millones de dólares mientras trabajadores de sus almacenes denuncian cuotas agotadoras, lesiones físicas y salarios que no alcanzan. A eso se suma que Amazon provee tecnología al ICE, la agencia que ejecuta deportaciones masivas en Estados Unidos.
El desfile que organizaron los trabajadores
Esta mañana, antes de que empiece la gala, trabajadores de Amazon, Whole Foods, Starbucks y Uber organizaron su propio evento: el Ball Without Billionaires, un desfile alternativo en el centro de Nueva York coordinado por el Amazon Labor Union y el Sindicato Internacional de Empleados de Servicios.
Desfilaron como modelos vistiendo ropa de diseñadores con enfoque ético. "Si hay dinero para patrocinar esta gala, también debería haber dinero para pagarles justamente a los trabajadores", dijo Cindy Castro, diseñadora ecuatoriana participante.
La campaña en las calles
El grupo activista Everyone Hates Elon lleva días empapelando Nueva York con carteles en el metro y edificios, y proyectó en la fachada del penthouse de Bezos el testimonio de una trabajadora de Amazon: "Cuando luchamos de cheque en cheque, me enoja mucho. Porque si no fuera por cada asociado en cada almacén, él no tendría todos esos ceros detrás de su nombre."
Los famosos que ya dijeron que no van
El boicot tiene también su versión silenciosa. Zendaya no asistirá por primera vez en siete años. Meryl Streep tampoco. El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, rechazó formalmente la invitación: su prioridad, dijo, es hacer la ciudad más asequible para la gente común, no asistir a una fiesta con boletos de hasta 100,000 dólares por persona.
La ironía que lo resume todo
El tema de la gala de este año es el arte de vestir el cuerpo humano, la moda como expresión democrática. Lo financia el hombre cuyas políticas laborales llevaron a empleados a orinar en botellas para no perder tiempo en el trabajo. La ironía es tan obvia que se convirtió en el mejor argumento de quienes protestan afuera.