Hay momentos en los que el cielo parece ponerse de acuerdo con el calendario. Enero de 2026 arranca con uno de esos gestos silenciosos pero contundentes: Júpiter, el planeta más grande del sistema solar, alcanza su punto de mayor brillo y tamaño aparente durante la noche del 9 al 10 de enero.
No se trata de un fenómeno raro, pero sí de uno especial. Esa noche ocurre lo que la astronomía llama “oposición”, una alineación en la que la Tierra se coloca justo entre el Sol y Júpiter. El resultado es sencillo de explicar y fácil de notar: el planeta se vuelve más luminoso, más cercano y visible durante prácticamente toda la noche.
Para quienes suelen mirar el cielo de reojo, será difícil ignorarlo. Para quienes disfrutan detenerse un poco más, es una invitación clara a levantar la vista.
¿Qué significa que Júpiter esté en oposición?
La oposición sucede cuando un planeta exterior queda frente al Sol desde la perspectiva de la Tierra. En el caso de Júpiter, esto implica dos cosas importantes: alcanza su mayor cercanía relativa con nuestro planeta y refleja la luz solar con mayor intensidad.
Durante este evento, Júpiter brillará con una magnitud aproximada de –2.7, lo que lo convierte en uno de los objetos más brillantes del cielo nocturno, solo superado por la Luna y Venus. Esa intensidad hace que destaque incluso en ciudades con contaminación lumínica moderada.
Además, al estar en oposición, el planeta sale al anochecer y se oculta hasta el amanecer, ofreciendo una ventana de observación amplia y generosa.
Cuándo y dónde mirar
El momento exacto de la oposición ocurre durante la madrugada del 10 de enero, pero desde la noche del viernes 9 el espectáculo ya estará servido. Desde México y gran parte del hemisferio norte, basta con mirar hacia el este poco después del atardecer.
A lo largo de la noche, Júpiter irá ganando altura hasta alcanzar su punto más alto cerca de la medianoche. Durante estas horas se localizará en la constelación de Géminis, una referencia útil incluso para quienes no están familiarizados con el mapa celeste. Se verá como un punto firme, brillante y ligeramente dorado, que no titila como las estrellas.
En el hemisferio sur, el planeta aparecerá más bajo sobre el horizonte, pero seguirá siendo claramente visible desde el noreste.
Más que a simple vista
No necesitas telescopios ni conocimientos especializados para disfrutar este evento. A simple vista, Júpiter ya se impone por su brillo y presencia. Sin embargo, unos binoculares de alto aumento pueden cambiar por completo la experiencia.
Con ellos es posible distinguir sus cuatro lunas principales: Ío, Europa, Ganímedes y Calisto. Estos satélites, descubiertos por Galileo Galilei en el siglo XVII, no solo son un detalle estético; su observación fue clave para transformar nuestra comprensión del universo y cuestionar la idea de que todo giraba alrededor de la Tierra.
Quienes cuenten con un telescopio amateur podrán observar también las bandas nubosas del planeta y, con algo de paciencia y buen cielo, la famosa Gran Mancha Roja, una tormenta gigantesca que lleva siglos activa.
Este 2026, Júpiter no solo estará más cerca y brillante, también estará al alcance de cualquiera que decida mirar. No importa si es desde una azotea, una ventana o un camino oscuro lejos de la ciudad. El planeta estará ahí, visible durante toda la noche, marcando el inicio del año con una presencia clara y contundente.