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El turismo mexicano rompe récords de empleo y visitantes en 2026, mientras hoteleras como Posadas apuestan por la economía de experiencias

Cada 27 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Turismo, fecha que este año llega acompañada de cifras que confirman algo que el sector ya sospechaba: México vive uno de sus mejores momentos turísticos en términos de volumen y empleo. De acuerdo con la Cuenta Satélite de Turismo del INEGI —correspondiente a 2024, el último año con esta información disponible—, el turismo representa 8.7% del PIB nacional. En el frente laboral, la Secretaría de Turismo reportó que durante el segundo trimestre de 2026 el sector alcanzó un máximo histórico de 5 millones 67 mil personas ocupadas, equivalentes al 9.3% del empleo nacional, con las mujeres representando 54% de esa fuerza laboral.

El dinamismo también se refleja en la llegada de visitantes: durante el primer semestre de 2026, México recibió 24.5 millones de turistas internacionales —aquellos que pernoctan en el país—, un incremento de 4.6% respecto al mismo periodo de 2025, con una derrama económica que superó los 18,780 millones de dólares.

De la habitación a la experiencia completa

Detrás de esas cifras hay un cambio más silencioso en la forma en que la industria hotelera entiende su propio negocio. Durante años, la competencia entre cadenas se libró principalmente en torno al precio, la ubicación y el tamaño de la habitación. Cada vez más, esa conversación se ha desplazado hacia otro terreno: qué tanto puede un hotel convertirse en la puerta de entrada a la cultura, la gastronomía y la identidad del destino que lo rodea, en lugar de ser solo el lugar donde el viaje comienza y termina.

Posadas, la hotelera mexicana con mayor presencia en el país, ilustra bien ese giro. Con más de 200 hoteles, cerca de 30 mil habitaciones y presencia en alrededor de 60 destinos, la compañía ha desarrollado Travelty Exclusive Experiences, un portafolio de 27 experiencias disponibles en sus marcas Live Aqua, Grand Fiesta Americana y Fiesta Americana, construido sobre tres principios: diferenciación, personalización y generación de valor. La propuesta conecta el hospedaje con gastronomía, bienestar, cultura y actividades vinculadas directamente con cada destino, en lugar de ofrecer una experiencia estandarizada replicable en cualquier ciudad.

"Hoy el viajero busca mucho más que una habitación. Busca experiencias auténticas que le permitan conectar con el lugar que visita y regresar a casa con recuerdos que permanezcan. Nuestra responsabilidad como anfitriones es entenderlo, sorprenderlo y acompañarlo a descubrir cada destino de una manera diferente", explicó Enrique Calderón, vicepresidente de Operaciones de Posadas.

Una apuesta de crecimiento sostenida por inversión externa

Ese giro hacia la experiencia coincide con un momento de expansión importante para la compañía: su plan de crecimiento contempla 34 hoteles adicionales y cerca de 4,800 habitaciones nuevas, con una inversión superior a 16 mil millones de pesos impulsada principalmente por inversionistas independientes. Es un dato relevante en sí mismo, ya que muestra que buena parte del crecimiento hotelero del país no depende únicamente del capital de las propias cadenas, sino de terceros que apuestan por el turismo mexicano como negocio de largo plazo.

El reto de fondo, más allá de las cifras de ocupación o metros cuadrados construidos, es que ese crecimiento logre traducirse en beneficios que lleguen también a colaboradores, proveedores y comunidades locales, y no solo en experiencias diseñadas para el huésped que paga. Si el turismo mexicano seguirá o no evolucionando hacia ese equilibrio es, en buena medida, la pregunta que cada 27 de septiembre vuelve a quedar pendiente.