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En Netflix, Diego Luna protagoniza México 86, una historia sobre cómo se consiguió la sede del Mundial entre decisiones clave, presión y poder fuera de la cancha

El fútbol siempre ha sido más que un juego en México, pero pocas veces se ha contado lo que ocurre fuera de la cancha; ahí, en los escritorios, en las llamadas tensas y en decisiones que no salen en televisión, también se juega un partido. De eso va México 86, la nueva película de Diego Luna, que acaba de mostrar su primer adelanto y llega en un momento muy preciso, cuando el país vuelve a mirar al Mundial como algo cercano.

Lo que no se vio del 86

La cinta, producida por Netflix, se sitúa en uno de los episodios más particulares del futbol mundial; en 1986, México terminó organizando la Copa del Mundo casi contra reloj, después de que Colombia renunciara a ser sede. Lo que normalmente se recuerda son los goles, la figura de Diego Armando Maradona y momentos como la “mano de Dios”, pero esta historia decide mirar hacia otro lado.

Un personaje en medio de todo

Aquí el centro es Martín de la Torre, un personaje ficticio interpretado por Luna; es burócrata, aficionado al fútbol y, sobre todo, alguien dispuesto a moverse entre intereses políticos, empresariales y deportivos con tal de asegurar que el Mundial se juegue en México otra vez. La película no intenta reconstruir cada hecho con exactitud documental; toma ese contexto real y lo convierte en una narrativa donde el ingenio, la presión y las decisiones al límite marcan el ritmo.

Poder, contexto y decisiones

El avance deja ver un tono que mezcla humor con tensión; no es la celebración tradicional del fútbol, sino una mirada a cómo se negocian los grandes eventos. Aparecen figuras inspiradas en personajes clave de la época, como Emilio Azcárraga Milmo, y referencias a nombres del deporte como Hugo Sánchez, lo que ayuda a situar la historia en un momento muy específico del país.

También hay una intención clara de retratar el contexto de los años ochenta; crisis económica, tensiones políticas y una necesidad constante de proyectar estabilidad hacia el exterior. En medio de eso, organizar un Mundial no solo era un evento deportivo, también funcionaba como una forma de posicionar a México frente al mundo.

Un elenco que sostiene la historia

El reparto acompaña bien esa idea; junto a Luna aparecen Karla Souza, Daniel Giménez Cacho, Memo Villegas y Álvaro Guerrero, bajo la dirección de Gabriel Ripstein. Entre todos construyen un ambiente que se mueve entre oficinas, reuniones y decisiones que parecen pequeñas, pero terminan cambiando el rumbo de todo.

Mirar hacia atrás, justo ahora

Uno de los puntos más interesantes es que la película no gira alrededor de los partidos; el balón está presente, pero no es el protagonista. Lo importante es entender cómo se llegó ahí, qué tuvo que pasar para que México se convirtiera en el primer país en albergar dos Copas del Mundo.

El estreno está programado para el 5 de junio, unos días antes de que arranque el Mundial de 2026; la coincidencia no es casual. Mientras el país se prepara para volver a ser anfitrión, México 86 propone mirar hacia atrás y revisar ese momento en el que todo también parecía improvisado, incierto y, al mismo tiempo, posible.

Al final, la película no busca decir que todo fue heroico; más bien deja la sensación de que, detrás de cada gran evento, hay decisiones complejas, negociaciones tensas y un tipo de astucia muy particular, esa que no siempre se aplaude, pero que termina definiendo la historia.


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Imagen de portada: Cinemedios