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Verónica Langer: “El teatro es un espejo donde podemos cuestionar cómo amamos”

Arte

Por: Axayacatl Cid - 03/27/2026

En «Con el diablo en el cuerpo», el amor no aparece como ideal romántico, sino como un territorio incómodo, contradictorio y profundamente humano; la obra, que se mueve dentro del lenguaje del cabaret, utiliza el humor, la música y la sátira para cuestionar las formas en que se construyen los vínculos afectivos

En entrevista, Verónica Langer habla sobre este montaje que protagoniza, el cual propone dejar atrás el estereotipo de la mujer que sufre en silencio por amor, para abrir una conversación más amplia: desde dónde estamos amando.

“La obra habla del amor, pero no desde un lugar cómodo”

Para Langer, uno de los puntos clave de la obra es su capacidad de abordar el amor desde una perspectiva menos idealizada.

¿De qué trata “Con el diablo en el cuerpo”?
“La obra habla del amor de una manera intensa. Te lleva a pensar quiénes somos, por qué amamos. Tiene humor, tiene canciones, pero también tiene una carga emocional fuerte”.

A través de distintos relatos, referencias y personajes —que van de figuras mitológicas a divas contemporáneas como Marilyn Monroe—, el montaje construye un universo donde el amor y el desamor dejan de ser opuestos y se convierten en parte de una misma experiencia.

“Queremos romper con la mujer sufrida”

Uno de los ejes más claros del montaje es desmontar ciertas narrativas tradicionales.

¿Qué busca cuestionar la obra?
“La obra pretende sacar este estereotipo de la mujer sufrida por el desamor. Más bien plantea: ¿desde qué lugar queremos amar?”

En ese sentido, el cabaret funciona como un espacio de libertad. A diferencia de otros formatos, permite exagerar, ironizar y tensionar los discursos establecidos sin perder conexión con el público.

El cabaret como crítica

Lejos de ser solo entretenimiento, el cabaret mantiene una dimensión política y social.

¿Qué aporta este formato a la obra?
“El cabaret siempre es crítica. Es una forma de decir cosas fuertes desde el humor, desde la música, desde lo escénico”.

En Con el diablo en el cuerpo, esa crítica se dirige hacia las formas en que se construye el amor, los roles de género y las expectativas emocionales.

“El escenario es un acceso a la verdad”

Para Langer, el teatro sigue siendo un espacio relevante precisamente por su capacidad de reflejar lo humano.

¿Qué representa el escenario para ti?
“El escenario es un acceso a la verdad. Para la sociedad, el teatro es un espejo”.

Desde esta perspectiva, la obra no busca dar respuestas definitivas, sino generar preguntas en el espectador.

Una exploración personal desde la actuación

El proyecto también representa un proceso creativo desde lo interno.

¿Qué te atrajo de este proyecto?
“Son varios factores. El guion, pero también el elenco. Y como actriz, es un género que me interesa mucho porque implica una búsqueda hacia el interior”.

Esta exploración se traduce en personajes que no son lineales, sino contradictorios: capaces de ser fuertes y frágiles, irónicos y vulnerables al mismo tiempo. Pensar el amor desde otro lugar.

Más allá de la puesta en escena, el montaje deja abierta una reflexión.

¿Qué te gustaría que el público se lleve?
“Es una excelente manera de pensar cómo amamos”.

En ese sentido, Con el diablo en el cuerpo no se limita a hablar del amor, sino que propone observarlo desde otra perspectiva: menos idealizada, más consciente y, sobre todo, más honesta.


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Imagen de portada: Cortesía