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Una comedia que explora las relaciones amorosas, las dinámicas de poder y las contradicciones afectivas que, pese al paso del tiempo, siguen presentes en la vida cotidiana.

Las relaciones humanas dentro del teatro suelen representarse de muchas formas; algunas veces con drama, otras, con humor. En Tacones Altos, la obra que actualmente se presenta en el Teatro La Capilla, ambos géneros se unen para hablar de algo que parece no cambiar aunque pase el tiempo: la forma en que amamos y las dinámicas de poder que atraviesan las relaciones.

En Pijama Surf platicamos con la actriz Ditmara Nader, quien forma parte del elenco de esta puesta en escena que es una comedia en un solo acto escrita por la dramaturga Theresa Rebeck y que gira en torno a un triángulo amoroso que pronto se vuelve más complejo.

“Es la historia de una chica que quiere mejorar su vida, tener un mejor trabajo, un mejor puesto. Acaba de mudarse a su propio departamento y conoce en el edificio a un maestro de filosofía. Entre ellos empieza una especie de amistad y coqueteo, pero él está comprometido con otra mujer”, cuenta.

La trama se complica cuando ese mismo filósofo recomienda a la protagonista con un amigo suyo, dueño de una firma de abogados, donde ella comienza a trabajar como secretaria. A partir de ahí, los afectos y las tensiones se cruzan. “Entonces empieza un triángulo amoroso muy complejo, porque la prometida del vecino también es ex novia del amigo. Se vuelve un drama tremendo, pero al mismo tiempo es bastante divertido. Al final es reflejarse un poco en las crisis amorosas”, nos narra. 

Ditmara Nader.

Aunque el texto se escribió hace más de una década, Nader considera que sus conflictos siguen vigentes. Para ella, el guion funciona porque retrata dilemas que todavía atraviesan a las relaciones contemporáneas.

“Como sociedad seguimos luchando con los mismos problemas en el tema del amor, de los roles, de lo femenino y lo masculino. Cuando uno está soltero tiene muy claros sus estándares, pero cuando estás enamorado puedes terminar en el lugar más migajero del mundo”.

Ante la pregunta sobre cuál fue alguno de los puntos que más le interesaron del guion fue precisamente la manera en que los personajes se relacionan desde posiciones de poder. En la obra, explicó, aparece esa línea difusa entre querer ayudar al otro y tratar de cambiarlo.

“Hay un personaje que genuinamente quiere que Guadalupe crezca, que tenga un mejor trabajo, pero al mismo tiempo intenta moldearla desde su propio mundo, desde la filosofía o desde sus ideas. Y ahí surge un conflicto muy real: ¿estás ayudando o estás intentando transformar al otro?”, señala.

La actriz interpreta a Lidia, la prometida que aparece más adelante en la historia para confrontar lo que ocurre entre los otros personajes. Su llegada desata un momento clave dentro de la trama. Y es que –señala– “todos los personajes usan el amor para conseguir algo y por eso creo que el público puede identificarse con cualquiera de ellos”. 
Durante nuestra conversación le pregunté si había encontrado algo de sí misma en el personaje. Nader respondió que sí, sobre todo en la idea de que muchas veces proyectamos en los demás aquello que creemos necesitar para cambiar nuestra vida.

“A veces pensamos que alguien llega para salvarnos de algo”, reflexiona. “Pero cuando esa relación termina te das cuenta de que ese cambio también puedes buscarlo tú sola, independientemente de con quién estés”.

Aunque Tacones Altos está planteada como comedia, la obra también abre espacio para la reflexión. El humor surge cuando los personajes, atrapados en sus propias contradicciones, terminan enfrentando lo absurdo de sus conflictos. Desde su perspectiva, esa mezcla de ironía y conflicto emocional permite que el público observe las relaciones con cierta distancia.

“Me gustaría que la gente se pregunte desde dónde ama. Cómo no llegar a esos puntos tan tóxicos y poder terminar las cosas antes de que se vuelvan insostenibles”.

Además de este proyecto, la actriz ha trabajado en montajes de registro muy distinto. A lo largo de su trayectoria ha participado en obras de corte más trágico o histórico, incluyendo adaptaciones de clásicos como La gaviota de Anton Chejov y proyectos de teatro histórico.

“El teatro siempre me sorprende con personajes distintos. A veces puede ser algo muy catártico, con emociones a flor de piel, y otras veces algo absurdo o contenido. El teatro está vivo constantemente, en cada función pasan cosas diferentes. Por eso siempre vale la pena volver”.

 

¿Dónde y cuándo ver “Tacones Altos”?

Tacones Altos se presenta los sábados a las 18:00 horas en el Teatro La Capilla, ubicado en la colonia Del Carmen, en Coyoacán, con funciones programadas hasta el 25 de abril. 


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Imagen de portada: Cortesía