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Qué usar en lugar de Spotify: alternativas digitales y el regreso a lo análogo

Arte

Por: Carolina De La Torre - 01/14/2026

Apple Music, Amazon Music, YouTube Music y otras plataformas para escuchar música sin Spotify, además de opciones físicas y pre-loved para volver al audio análogo

En los últimos meses, Spotify ha vuelto a estar en el centro de la conversación. No tanto por la música en sí, sino por una suma de tensiones que ya venían arrastrándose: cuestionamientos éticos, inconformidad de artistas con el modelo de pago y decisiones corporativas que terminaron saliendo del terreno técnico para entrar al cultural. No es una ruptura masiva ni un colapso de la plataforma, pero sí un momento de incomodidad que ha llevado a muchas personas a replantearse algo básico: dónde y cómo escuchamos música.

Más allá del ruido, la pregunta es práctica. Si quieres moverte de Spotify —por convicción, curiosidad o simple cansancio— hay varias rutas posibles. Algunas siguen siendo digitales; otras implican volver a tocar la música con las manos.

Plataformas para cambiar sin romper del todo

Para quienes buscan continuidad, las opciones más conocidas siguen siendo el primer paso lógico.

Apple Music

Apple Music se ha ido colocando, casi sin hacer escándalo, como una alternativa sólida: catálogo amplio, sonido sin pérdida, una curaduría menos dependiente del algoritmo puro y una sensación de biblioteca más que de flujo infinito. No empuja tanto lo viral y, para muchos, eso se agradece.

Otras opciones digitales

Amazon Music funciona bien, sobre todo si ya estás dentro de su ecosistema, y YouTube Music sigue siendo fuerte cuando se trata de versiones raras, grabaciones en vivo y archivos que no siempre aparecen en otros servicios.

No cambian el modelo de fondo, pero sí permiten salir de Spotify sin sentir que el suelo desaparece bajo los pies.

Plataformas para escuchar distinto

Si la idea es moverse un poco más allá de lo obvio, hay alternativas que responden a intereses más específicos:

  • Deezer: cercana en experiencia, pero con identidad propia.
  • Tidal: pone el acento en la calidad de audio y en un modelo más enfocado en los artistas.
  • Qobuz: pensada para quienes escuchan con atención y buenos audífonos.
  • SoundCloud y Audiomack: donde lo independiente, lo inacabado y lo experimental siguen teniendo espacio.
  • Bandcamp: que no funciona como streaming tradicional, pero permite apoyar de forma directa a quien hace la música.

Y para no perderlo todo en el cambio…

Cambiar de plataforma no tiene que significar perder años de playlists, obsesiones y estados de ánimo archivados. Existen herramientas como Soundiiz o TuneMyMusic que permiten transferir listas completas entre servicios. No son infalibles, pero hacen que el cambio sea menos traumático.

Volver a lo análogo: la alternativa menos obvia

Más allá de las apps, hay una opción que cada vez más personas están reconsiderando: volver a lo físico. No como nostalgia vacía, sino como una forma distinta de relacionarse con la música.

Comprar vinilos, CDs o reproductores en tiendas de segunda mano abre otro ritmo de consumo. Aquí entran las tiendas de empeño, bazares, mercados culturales y comercios locales, donde los objetos ya tuvieron una vida previa y siguen funcionando perfectamente.

Bajo la lógica preloved, no solo evitas el consumo excesivo, también:

  • Encuentras equipos de audio y reproductores a precios accesibles, sin castigar tu bolsillo.
  • Das nueva vida a objetos que no necesitan ser reemplazados.
  • Puedes apoyar comercios locales en lugar de grandes cadenas.

En una tienda de segunda mano puedes salir con un reproductor portátil, un discman, un tocadiscos o una pila de discos por lo que cuesta un mes de suscripción. Y, sobre todo, con una experiencia distinta: elegir con tiempo, escuchar un álbum completo, no saltar canciones por inercia.

Escuchar también es una decisión cultural

Moverse de Spotify no tiene que ser un gesto dramático ni una postura radical. Puede ser algo más simple: escuchar de otra manera, probar otra plataforma, combinar lo digital con lo físico, desacelerar un poco.

Al final, la música sigue ahí. La diferencia está en cómo la dejamos entrar y en qué tipo de ecosistema decidimos sostener cada vez que le damos play.


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Imagen de portada: La República