Qué usar en lugar de Spotify: alternativas digitales y el regreso a lo análogo
Arte
Por: Carolina De La Torre - 01/14/2026
Por: Carolina De La Torre - 01/14/2026
En los últimos meses, Spotify ha vuelto a estar en el centro de la conversación. No tanto por la música en sí, sino por una suma de tensiones que ya venían arrastrándose: cuestionamientos éticos, inconformidad de artistas con el modelo de pago y decisiones corporativas que terminaron saliendo del terreno técnico para entrar al cultural. No es una ruptura masiva ni un colapso de la plataforma, pero sí un momento de incomodidad que ha llevado a muchas personas a replantearse algo básico: dónde y cómo escuchamos música.
Más allá del ruido, la pregunta es práctica. Si quieres moverte de Spotify —por convicción, curiosidad o simple cansancio— hay varias rutas posibles. Algunas siguen siendo digitales; otras implican volver a tocar la música con las manos.
Para quienes buscan continuidad, las opciones más conocidas siguen siendo el primer paso lógico.
Apple Music se ha ido colocando, casi sin hacer escándalo, como una alternativa sólida: catálogo amplio, sonido sin pérdida, una curaduría menos dependiente del algoritmo puro y una sensación de biblioteca más que de flujo infinito. No empuja tanto lo viral y, para muchos, eso se agradece.
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— Apple Music (@AppleMusic) December 26, 2025
Amazon Music funciona bien, sobre todo si ya estás dentro de su ecosistema, y YouTube Music sigue siendo fuerte cuando se trata de versiones raras, grabaciones en vivo y archivos que no siempre aparecen en otros servicios.
No cambian el modelo de fondo, pero sí permiten salir de Spotify sin sentir que el suelo desaparece bajo los pies.
Si la idea es moverse un poco más allá de lo obvio, hay alternativas que responden a intereses más específicos:
Cambiar de plataforma no tiene que significar perder años de playlists, obsesiones y estados de ánimo archivados. Existen herramientas como Soundiiz o TuneMyMusic que permiten transferir listas completas entre servicios. No son infalibles, pero hacen que el cambio sea menos traumático.
Más allá de las apps, hay una opción que cada vez más personas están reconsiderando: volver a lo físico. No como nostalgia vacía, sino como una forma distinta de relacionarse con la música.
Comprar vinilos, CDs o reproductores en tiendas de segunda mano abre otro ritmo de consumo. Aquí entran las tiendas de empeño, bazares, mercados culturales y comercios locales, donde los objetos ya tuvieron una vida previa y siguen funcionando perfectamente.
Bajo la lógica preloved, no solo evitas el consumo excesivo, también:
En una tienda de segunda mano puedes salir con un reproductor portátil, un discman, un tocadiscos o una pila de discos por lo que cuesta un mes de suscripción. Y, sobre todo, con una experiencia distinta: elegir con tiempo, escuchar un álbum completo, no saltar canciones por inercia.
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Moverse de Spotify no tiene que ser un gesto dramático ni una postura radical. Puede ser algo más simple: escuchar de otra manera, probar otra plataforma, combinar lo digital con lo físico, desacelerar un poco.
Al final, la música sigue ahí. La diferencia está en cómo la dejamos entrar y en qué tipo de ecosistema decidimos sostener cada vez que le damos play.