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Entre el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión y el Blue Monday, el inicio del año se vuelve un momento clave para hablar de salud mental y autocuidado.

Sin proponérselo, Enero arrastra desde hace años la etiqueta de ser un mes un tanto triste. Pensando a bote pronto, no es casualidad que el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, que se conmemora el 13 de enero, aparezca en el calendario apenas unos días antes del llamado Blue Monday, señalado como el día más triste del año y que suele ubicarse en el tercer lunes del mes.

Es cierto que no existe una relación oficial entre ambas fechas; sin embargo nos lleva a pensar que enero concentra varios factores que pueden afectar el estado de ánimo. Tras el cierre de las fiestas decembrinas, llega el regreso a la rutina, las presiones económicas, el cansancio acumulado y, en muchos lugares –como en los países del norte, principalmente– el frío y la falta de luz solar.

Por su parte, el Blue Monday no nació como una iniciativa médica y mucho menos institucional. El término lo  acuñó el psicólogo británico Cliff Arnall allá  por  el  2005 ,  como parte de una campaña publicitaria, a partir de una fórmula que mezclaba clima, deudas, motivación y propósitos incumplidos. El concepto rápidamente se hizo popular  –porque ¿a quién no le llama la atención saber cuál es el día más triste del año?– y hoy funciona como un detonante para hablar de emociones, tristeza y salud mental.

Aunque no es exclusivo de este mes, enero puede verse como una oportunidad de introspección. Es decir, balanceamos lo que no hicimos, lo que queremos cambiar y lo que sentimos que nos falta. Esa carga emocional explica por qué muchas personas perciben este periodo como especialmente pesado. 

No por nada el mes de Enero proviene del latín Ianuarius, que significa "mes de Jano", en honor al dios romano Jano (Janus), el dios de los inicios, los finales y las puertas, representado con dos caras mirando en direcciones opuestas. El pasado y el futuro encarnado en un solo mes abriendo la puerta para nuevos ciclos.

¿Qué hago para afrontar el Blue Monday?

Primero y lo más importante, no se trata de “ser positivos” a la fuerza, sino de hacer más llevadero el inicio del año. Considera estos puntos para el tercer lunes de enero:

  • Baja la exigencia: no todo tiene que resolverse en enero. Avanzar poco también es avanzar.
  • Cuida lo básico: dormir mejor, comer con regularidad y moverte un poco ayuda más de lo que parece.
  • Busca pequeños momentos de placer: una canción, una caminata breve, una comida favorita.
  • Conecta con otras personas: un mensaje o una charla corta puede romper la sensación de aislamiento.
  • Pon las emociones en palabras: escribir o hablar de lo que sientes ayuda a ordenar la mente.
  • Recuerda que no estás fallando: sentirte cansado o desmotivado al iniciar el año es más común de lo que crees.
  • No huyas de la tristeza, recuerda que los inicios de año también necesitan pausas, cuidado y empatía, tanto individual como colectiva.


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Imagen de portada: Peter Macdiarmid