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Bob Esponja y Patricio personifican la alternativa masculina desde un lugar genuino, nos muestran que no se necesita demostrar nada si se actúa desde la autenticidad, porque la moraleja de todos los episodios y películas de esta franquicia es: ¡Se tú mismo!

El 25 de diciembre se estrenó Bob Esponja: en busca de los pantalones cuadrados, la quinta película del icónico personaje de Fondo de Bikini. En esta entrega, Bob Esponja emprende una aventura al inframundo con su inseparable amigo Patricio Estrella, para demostrar su valentía ante Don Cangrejo, guiado por el tramposo Holandés Volador.

Bajo la dirección de Derek Drymon (¡Oye, Arnold!, Hotel Transylvania 4) se intenta rescatar el humor absurdo de las primeras temporadas, con esos close ups que rozan lo grotesco, mientras se exponen los rituales de iniciación masculina en la estructura narrativa del camino del héroe, la emasculación, la violencia y el adultocentrismo; el conflicto entre el “deber ser” y la autenticidad que, a simple vista, parece ser sólo dibujitos.

Una esponja fuera de lo común

SpongeBob SquarePants, fue creado por Stephen Hillenburg (1961-2018) un biólogo marino que dejó la cátedra para seguir sus sueños y estudiar animación; después de realizar dos cortometrajes y trabajar en la serie, La Vida Moderna de Rocko, Hillenburg muestra a los productores de Nickelodeon los bocetos de lo que se convertirá en la serie animada más popular de las últimas 2 décadas.

En una entrevista para ASIFA-East en 2001, el animador norteamericano declaró: 

“Originalmente, quería que la serie se centrara en este personaje inocente, optimista, excesivamente entusiasta, a veces extraño e incluso mágico, que vive en este mundo de fantasía náutica. Creo que nos hemos mantenido bastante en el buen camino; la clave ha sido encontrar historias donde Bob Esponja prevalece inocentemente o donde su inocencia le causa un conflicto. Quería que la sensibilidad general del mundo fuera salvaje y surrealista, pero con lógica”.

Estas características prevalecen póstumas a su creador; Bob Esponja se sale del molde de los protagonistas animados comunes: cínicos, tramposos y patanes, como Bugs Bunny, el Pájaro Loco, Garfield u Homero Simpson. Por el contrario, Pantalones Cuadrados marcar una línea de innovación y distinción basada en la inocencia, ingenuidad y bondad. 

Desde su estreno en 1999, Bob Esponja ha superado todos los obstáculos de ese mundo náutico, salvaje y surrealista que lo arrastra a situaciones donde la autenticidad es su mejor y única respuesta, y esta película no es la excepción.

Pantalones de hombre

Joseph Campbell en su libro El héroe de las mil máscaras, asegura que el héroe sale del mundo común hacia la aventura, donde se enfrenta a diversas pruebas para regresar a su lugar de origen con aprendizajes, madurez y conocimientos que puede compartir con los suyos. Esta estructura mitológica se reproduce en los rituales de iniciación masculina; los varones pasan de ser niños a hombres, superando una o varias pruebas que los cualifiquen dignos de hombría.

En la película, Don Cangrejo le cuenta a Bob Esponja la aventura donde se ganó el respeto del fantasma más temido de los 7 mares, el Holandés Volador. El dueño del Crustáceo Cascarudo se proyecta como un cangrejo valiente, fuerte, atrevido, inteligente y capaz de salir victorioso de todos los retos, lo que inspira a Bob a seguir su ejemplo para convertirse en hombre y poder confrontar su miedo a subirse a una peligrosa montaña rusa.

Lo rituales de iniciación pueden parecer arcaicos, pero la antropóloga argentina, Rita Segato, opina lo contrario: “el mandato de la masculinidad es una enseñanza social que obliga reproducir la violencia como forma de afirmación identitaria”; es decir, los hombres constantemente debemos comprobar que lo somos, a través de actos de violencia hacia otros hombres y especialmente hacia las mujeres. 

No es casualidad que Arenita fue excluida de la aventura y la primera oficial del Holandés Volador sea traicionada (disculpa el spoiler). Rita Segato también afirma que el mandato de supremacía masculina otorga la capacidad de apropiarse de todo lo que viene de una mujer: “si no hay una apropiación de un tributo que viene de la posición femenina, el varón no es varón”.

En la antigüedad, te convertías en hombre después de sobrevivir en la selva, subir una montaña, ayunar en el desierto, tatuarte o recibir un tótem; hoy se obedece a lo que dice un “coach de vida”, o se compite en quién odia más el feminismo y vanagloria su voluntario celibato en algún foro de Reddit. En Fondo de Bikini, se viaja al inframundo con el Holandés Volador; que al igual que los coaches, obtiene beneficios personales de sus discursos de odio y manipulación.

Adultocentrismo dentro y fuera del mar

En el adultocentrismo se reproducen y perpetúan los prejuicios y estereotipos, es decir, lo único válido es la mirada, normas y poder de las personas adultas; ellas y ellos son incuestionables, lo que genera que todo lo que digan es tomado como una verdad. Es el típico “por qué yo lo digo” que te dijeron tus padres, o “así son las cosas” que te impusieron en la escuela.

Cuando iba en la secundaria —allá por el 2006 —, varios adultos y medios de comunicación tradicionalistas aseguraban que Bob Esponja “volvía” gays a los niños. El mismo Stephen Hillenburg dijo: "No me molestan que piensen que son gays. Si miras las historias con los ojos y la actitud de un niño, se ve que básicamente todos los personajes son asexuados. Además, no les importa caminar tomados de la mano, ni correr medio desnudos. Es con la edad cuando llega el miedo y la hipocresía".

Es muy interesante cómo un personaje masculino que se basa en la inocencia, autenticidad y optimismo es asociado a la homosexualidad, ¿será que son valores que no caben en el arquetipo masculino?, ¿será que esas características se ven bien en todas las princesas Disney, pero si está en un personaje masculino ya no es “tan hombre”?

La más reciente película de Bob Esponja lleva a lo absurdo la eterna comprobación de la hombría, desenmascara lo patéticos que se ven los hombres adultos midiéndose todo el tiempo: Don Cangrejo hablando de su juventud aventurera, cuando él también estaba lleno de miedo y la versión que cuenta de sí mismo está muy lejos de los hechos. Y El Holandés Volador, es un viejo tramposo y patán que intenta salirse con la suya (como muchos personajes de la animación), acosta del bienestar de los demás, ¿cuántas personas conoces así?

La película cobra un sentido coyuntural en medio de la popularización de las nuevas masculinidades, el cuestionamiento de los roles masculinos tradicionales, la manósfera y el surgimiento de la derecha tradicionalista que se niega la emasculación. Bob Esponja y Patricio personifican la alternativa masculina desde un lugar genuino, nos muestran que no se necesita demostrar nada si se actúa desde la autenticidad, porque la moraleja de todos los episodios y películas de esta franquicia es: ¡Se tú mismo!

Bob Esponja atraviesa el umbral a la vida adulta rechazando la rigidez de la masculinidad: recorre el camino del héroe, y descubre que puede ser valiente sin humillar y violentar a nadie, que su fortaleza está en sus convicciones, que su inteligencia está en la vulnerabilidad con sus amigos, y que no puede confiar en todos ciegamente. Bob Esponja se vuelve un adulto cuando comprende que el autocuidado no es ser egoísta, sino decidir libremente, sin tener que probar que tan puestos tiene los pantalones de hombre. Así, rompe el mandato de la masculinidad y lo comparte con Don Cangrejo, completando su heroico camino liberándolo de toda vergüenza e imposición.


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Ig del autor: @pepe.moss