*

El hallazgo ocurrió en San Pedro Jaltepetongo mientras se excavaba una zanja; autoridades del INAH ya analizan los vestigios

A veces la historia no se anuncia: aparece. Sale a la superficie mientras se cava una zanja, cuando el suelo cede y deja ver aquello que llevaba siglos en silencio. Eso ocurrió en San Pedro Jaltepetongo, comunidad ubicada en la región de la cañada de Oaxaca, donde un grupo de albañiles encontró restos arqueológicos que podrían pertenecer a una tumba de origen mixteco.

El hallazgo ocurrió durante trabajos de excavación y fue difundido inicialmente por habitantes de la comunidad a través de fotografías y transmisiones en redes sociales. Las imágenes mostraban vasijas policromadas de fondo sellado, piezas de cerámica aparentemente completas, pendientes y cuentas de oro, así como restos funerarios que habrían formado parte de una ofrenda ritual. Todo apunta a un entierro de relevancia social o ceremonial.

San Pedro Jaltepetongo se localiza al sureste de Cuicatlán, en una zona de transición entre la Mixteca y la región cuicateca, dentro de la Sierra de Flores Magón. No es un territorio cualquiera. Se trata de un espacio históricamente reconocido como punto de contacto cultural entre distintos pueblos originarios, una frontera viva donde las tradiciones, las formas arquitectónicas y los rituales dialogaron durante siglos.

De acuerdo con los primeros reportes, la tumba podría corresponder al periodo Clásico tardío o Posclásico temprano, con una antigüedad estimada de alrededor de 800 años. Las características de las piezas y el tipo de enterramiento coinciden con prácticas funerarias asociadas a la cultura mixteca, conocida por su compleja organización social y su refinado trabajo artesanal, especialmente en cerámica y orfebrería.

Tras la difusión del hallazgo, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) emitió un comunicado en el que pidió evitar la circulación no autorizada de imágenes y videos de sitios en investigación. La institución subrayó que este tipo de materiales, cuando se comparten sin control, pueden ser utilizados con fines de monetización y poner en riesgo la integridad del patrimonio.

“Evitemos el saqueo, la destrucción, el tráfico y la venta de nuestro patrimonio; no debemos reducir nuestra historia e identidad a simple mercancía y entretenimiento”, señaló el Instituto.

El INAH informó que, desde el sábado 10 de enero, personal del Centro INAH Oaxaca mantiene comunicación con autoridades y representantes de la comunidad. Un especialista en la región se trasladará a San Pedro Jaltepetongo para verificar la autenticidad de los vestigios y, en caso de confirmarse su valor arqueológico, proceder conforme a la normatividad vigente para su resguardo y estudio.

Más allá del impacto inmediato del descubrimiento, el hallazgo vuelve a poner sobre la mesa algo que las comunidades de la zona han señalado desde hace años: la riqueza arqueológica de Jaltepetongo no ha sido plenamente documentada. Existen referencias a otros vestigios, como un mural de posible origen prehispánico y áreas que nunca han sido exploradas de manera formal.

Los registros históricos indican que la comunidad tiene raíces tanto mixtecas como cuicatecas. Durante la época colonial, el territorio fue integrado a sistemas agrícolas y de producción, como la ex hacienda de Yuxandúco, que funcionó como molino de trigo aprovechando el llano y el cauce del río cercano. Esa superposición de capas históricas hace del lugar un punto clave para comprender los procesos culturales de la región.

El INAH también reconoció la actitud de la comunidad y de sus representantes agrarios, quienes resguardaron los vestigios y dieron aviso a las autoridades correspondientes. En contextos donde el saqueo arqueológico sigue siendo una amenaza constante, la colaboración comunitaria resulta fundamental para la preservación de la memoria material.

Lo que ocurrió en San Pedro Jaltepetongo no es un caso aislado, sino un recordatorio: bajo la tierra de Oaxaca persisten historias que aún no terminan de contarse. Historias que no pertenecen al mercado ni al espectáculo, sino a una memoria colectiva que sigue buscando formas de salir a la luz sin perderse en el camino.


También en Pijama Surf: Los grandes eventos astronómicos de 2026: qué ocurrirá en el cielo y desde dónde podrá verse


Imagen de portada: Herencia Cultural Oaxaca