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Aerolínea niega asiento en vuelo al pavorreal de soporte emocional Dexter

Buena Vida

Por: pijamasurf - 01/31/2018

El fabuloso pavorreal de compañía Dexter se ha convertido en una mascota celebrity

La aerolínea United Airlines negó un lugar en un vuelo de Newark a Los Ángeles a un pavorreal que, según su dueña, la artista y performer Ventiko, iba a proveer soporte emocional en el vuelo. 

Ventiko había adquirido un asiento para su preciosa mascota, apelando a que ésta iba a darle el soporte necesario en el vuelo para no tener una crisis emocional. En los últimos tiempos, las aerolíneas han empezado a permitir que algunas mascotas vuelen con sus dueños bajo esta rúbrica de soporte emocional. Sin embargo, Dexter, el pavorreal, no cumplió con los requisitos.   

Aunque al parecer el incidente -llevar al pavorreal al aeropuerto- pudo haber sido sólo para generar publicidad (aquí puedes ver un video de Dexter montando en el lomo de Ventiko libremente en el aeropuerto), de cualquier manera es difícil pensar en algo más fabuloso que tener un pavorreal domesticado viviendo en un departamento en Nueva York. Ventiko dice que su vida cambió cuando encontró a Dexter, quien, siente ella, es un regalo del universo y convive perfectamente en todo tipo de situaciones sociales, y no faltaba más, ya que sin duda es un ave real de alta alcurnia.

Los pavorreales macho son probablemente los animales más bellos del mundo, con el despliegue de sus colas llenas de miles de ojos iridiscentes, como la divinidad védica Purusha. De hecho, estas aves son las más sagradas dentro del tantra, ya que legendariamente devoraban serpientes o eran capaces de tomar el veneno de las cobras sin verse afectadas. Igualmente, los yoguis no necesitan renunciar al deseo y al placer, pues son capaces de transformar el veneno de la existencia mundana en néctar.

Por cierto, Dexter tiene una cuenta de Instagram de la cual uno se enamora fácilmente.

 

 
Mucho se habla del desapego, pero poco del dolor que algunas personas pueden experimentar al intentar hacer de esta práctica una constante en su vida

Muchos artículos sobre la idea de apego que podemos encontrar actualmente (o su contraparte: el desapego) suelen ofrecer un acercamiento que podríamos llamar “práctico” del tema, esto es, se presentan como una exposición más o menos resumida o sintetizada del concepto o como una serie de recomendaciones para desapegarse de tal o cual vínculo (la pareja, los hijos, etc.). En otras palabras, se trata de un enfoque que en su intención de ser “práctico” pretende ser un viaje directo que nos lleve sin mayores escalas al final del recorrido, sea esta meta entender en un solo vistazo la idea de apego o adoptar el desapego en nuestra propia vida y aplicarlo en nuestras relaciones.

No todo, sin embargo, puede ser tan fácil o tan inmediato como a veces quisiéramos, y menos aún en estos procesos que tocan el corazón mismo de la existencia. Tiempo, constancia y reflexión; he ahí algunos elementos imprescindibles en la mayoría de los casos en que una persona quiere cambiar algún aspecto fundamental de su vida.

En el caso del desapego, cabe añadir otro que también suele ser ineludible: el dolor. No siempre se habla de esto o, si se menciona, se asocia la idea del dolor o del sufrimiento más bien con el apego, como si sólo éste doliera y el desapego fuera un estado “libre de dolor”, pero lo cierto es que el proceso de desapego también puede doler. En breve, porque el apego está enraizado en nuestros vínculos afectivos más profundos, que en nuestros años de aprendizaje dieron lugar a emociones e ideas muy concretas sobre la vida. 

Para muchas personas, el proceso de desapego puede no ser sencillo porque piensan que cuestionar dichos patrones emocionales y de conducta es cuestionar también el vínculo afectivo al que están asociados y acaso arriesgarse a perderlo definitivamente. De todos los temores del ser humano, pocos hay que lo paralicen tanto, que le impidan tomar decisiones concretas con respecto a su vida y actuar al respecto, como el miedo a dejar de sentirse querido. 

Si no hay una fórmula mágica o una receta secreta para desapegarse, tampoco hay garantía de que este proceso ocurra sin dolor. Para ciertas personas, la vía del desapego pasa por recontar la historia su pasado, por armar el rompecabezas de su vida y a veces incluso por reunir las piezas rotas de su identidad; significa a veces mirar de frente un trauma que aprendimos a reprimir y que fingimos olvidar; puede ser también que implique dejar de ver a nuestros padres u otras figuras tutelares en el pedestal de la autoridad y la idealización para mirarlos más bien como personas, con sus errores, sus limitaciones y sus propios cambios. Miedo, culpa, enojo contenido, la frustración de no entender, la decepción o la tristeza, a veces también la angustia elemental de la existencia humana: esas son, además, algunas de las emociones que pueden acompañar esos momentos en que el individuo se mira de frente con lo que es y con las circunstancias que hasta entonces han decidido su vida. 

En este marco general puede observarse que para ciertas personas la idea de cambiar, de desapegarse, de cuestionar lo conocido, lo aprendido o lo diferente, está marcada por el dolor y a veces incluso por el castigo, acaso por cierto "chantaje" emocional en donde se asoció la posibilidad de ser amado con la obediencia a ciertas reglas. Desapegarse puede significar entonces abrir de nuevo esa herida, explorarla, experimentar de nuevo un dolor que se creía pasado.

¿Es el desapego una promesa de vida sin dolor? Claramente no, aunque tal vez sí libre de sufrimiento. Pero además porque, en cierto sentido, no es esto lo que importa. No es que el desapego nos libere o no del dolor, sino que su práctica es un recorrido que llega acompañado de otros hallazgos. El desapego, por decirlo así, nos permite entender la vida de otra manera: como la sustancia maleable que es, siempre en cambio y transformación. Pero ese entendimiento sólo es posible cuando vivimos conscientemente el proceso y el recorrido, sin pensar mucho ni en el punto de origen ni el punto de llegada, sino más bien atendiendo a las cosas que pasan aquí, ahora, donde se teje la doble hebra de la vida, en sus hechos y sus motivos.

 

También en Pijama Surf: El desapego es el camino para cumplir tus propósitos y lograr un cambio efectivo en tu vida

 

 

Imagen principal: Carolina Rodriguez Fuenmayor