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El famoso monje Thich Nhat Hanh nos habla sobre lo que define al amor verdadero, de acuerdo con las enseñanzas budistas

El amor, al igual que cualquier otra fuerza en la vida, admite diversas posibilidades y manifestaciones. Pero si lo que queremos es distinguir al amor en su estado más puro, algo así como el clímax integral de lo que conlleva el amor, entonces quizá tendríamos que tratar de definir o determinar los ingredientes propios de este estado o sentimiento. En palabras de Thich Nhat Hanh, el famoso monje budista originario de Vietnam, estaríamos refiriéndonos a "amor verdadero", ese que puede distinguirse de entre cualquiera de las posibles acepciones del término. 

En una de sus pláticas, que al final de esta nota puedes ver en video, Thich Nhat Hanh advierte que el verdadero amor es aquel capaz de hacer que sufras menos y que aquellos que te rodean también experimenten menos sufrimiento. Ademas, nos dice que el verdadero amor requiere de generar alegría; si esto no ocurre, difícilmente podríamos estar hablando de amor. También apela a la compasión, y refiere cómo esta, entre más la procuramos, más se desarrolla –y por lo tanto, más fácil será crecerla y seguirla practicando–. 

El amor verdadero es capaz de generar alegría para ti y para la otra persona. 

Es importante enfatizar que el amor al cual se esta refiriendo Thich Nhat Hanh no incluye solamente a la tradicional noción de amor entre pareja, sino al amor como un sentimiento pleno que se practica no sólo con el resto de las personas sino también con todo aquello con lo que nos relacionamos, empezando con la vida misma y, en especial, contigo mismo. Pero esto tampoco quiere decir que las parejas que buscan protocolos para mejorar su vida juntos no deban prestar atención a estos preceptos.

Los cuatro ingredientes esenciales del amor verdadero son:

1. Amor / Bondad

2. Alegría

3. Compasión

4. Inclusividad

Este cómic ironiza sobre el verdadero poder de los pensamientos y las buenas intenciones

AlterCultura

Por: pijamasurf - 11/20/2017

¿El mundo mejora gracias a los pensamientos de buena voluntad?

Hubo una vez un Internet que, se creyó, podía generar revoluciones. Se dijo entonces que Twitter había sido uno de los medios de comunicación fundamentales para propiciar la “primavera árabe”, que Occupy Wall Street había ocurrido primero en los medios digitales y que plataformas como YouTube e incluso Facebook hacían posible que una persona común y corriente pudiera convertirse en creador y difusor de información valiosa y de interés público.

Ese Internet, sin embargo, hace tiempo que desapareció, y hoy parece una reliquia que en los años transcurridos desde entonces y hasta ahora ya pocos recuerdan y, menos todavía, están interesados en traer de vuelta al mundo contemporáneo.

Ahora rememoramos esa cualidad perdida del Internet a propósito de un breve pero incisivo cómic que nos recordó lo que entonces se dio en llamar, con cierto desdén, el “activismo de sofá”, y que acaso terminó por consumir ese ánimo incendiario que pareció tener la red durante un tiempo. 

Quizá, después de todo, quienes protagonizaron o al menos atestiguaron dicho espíritu, no terminaron de comprender que los pensamientos y las buenas intenciones no serán nunca actos auténticos, capaces de provocar un efecto sobre la realidad.

La viñeta es obra del ilustrador Stephen Byrne.

 

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