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Convivium, fornicatio, prae omnibus aes (Fiesta, fornicación y, sobre todo, endeudamiento)

En muchos países del mundo, la educación universitaria se ha convertido en un gran negocio: las universidades son manejadas como ambiciosas empresas que reflejan la ideología capitalista de obtener ganancias sin mayores miramientos morales. Muchos estudiantes hipotecan casi sus vidas con la esperanza de que obtener una licenciatura o una maestría les garantizará trabajo, felicidad y éxito. Al final, los estudiantes suelen acabar con un diploma, una deuda gigantesca y probablemente con un mal trabajo, si acaso. Claro que hay excepciones, pero esto parece ser lo que que predomina en la educación universitaria privada moderna -como bien ha analizado el ex profesor de Cambridge, Terry Eagleton.

Dicho eso, el tiempo universitario también es un tiempo de ligereza, de jovialidad, de excesos. Y el sitio McSweeny's ha creado una serie de lemas (o mottos) en latín que tocan con humor la condición universitaria, desde la deuda hasta la fiesta. En México existían algunas versiones burlescas de estos lemas, por ejemplo: Hongos, códices y orgía, arriba la Facultad de Antropología...  

Esta es la lista de McSweeney's:

 

Convivium, fornicatio, prae omnibus aes

"Fiesta, fornicación y, sobre todo, endeudamiento"

 

Per aspera ad malam occupationem

"Por el camino de la adversidad hacia un mal trabajo"

 

Dormire quam superare

"Dormir en vez de alcanzar el éxito"
 

Cibum, cervisiola, convictus

"Comida, cerveza y ocio"
 

Caeci procedimus 

"Vamos hacia adelante sin rumbo"
 

Magna collatione parva sapientia

"Pagos enormes, mediocre conocimiento" 

 

Noli hic rem facere ridiculam 

"No hagas el ridículo aquí"

 

Semper foetida contubernia

"Los dormitorios siempre huelen a rayos"

 

Domum genitorum redire

"Retornando a la casa de los padres"

 

Intelligentes videmur, stultiores quoque sumus

"Parecemos inteligentes, en realidad somos bastante estúpidos"

Este científico enseña a hacer tus propios medicamentos (y minar así el poder de las farmacéuticas)

AlterCultura

Por: pijamasurf - 11/01/2017

¿La salud es un derecho o una mercancía? El proyecto del científico Michael Laufer nos entrega una posible respuesta

En nuestras sociedades, el conocimiento y la autoridad son nociones con una relación más íntima de la que solemos atribuirles. Casi todo lo que implica la generación y manejo del conocimiento no goza de libertad absoluta sino, más bien, suele estar administrado por una autoridad: el maestro, el autor, el médico, etcétera.

En el terreno de la salud este monopolio del conocimiento es particularmente sensible porque, desde una perspectiva humanista, podríamos considerar que la salud es una condición a la que toda persona debiera tener derecho, irrestrictamente. Pero no es así. En combinación con el sistema económico en que vivimos, la salud se ha convertido en una mercancía más, cuyo acceso y calidad están en relación directa con el poder adquisitivo de una persona. Quien puede pagar más, goza de mejores condiciones de salud.

Michael Laufer es doctor en matemáticas, especialista en física de partículas y, además de esto, dirige el proyecto “Four Thieves Vinnegar” (algo que podría traducirse como “Vinagre Cuatro Ladrones”, que tiene como singular propósito enseñar a la gente a hacer sus propios medicamentos, de manera sencilla y poco costosa.

“Espero que la gente retome el control de su propia salud”, dijo Laufer hace un tiempo sobre esta idea que, sin duda, a muchos les puede parecer polémica e incluso arriesgada.

Sin embargo, la justificación del científico merece ser tomada en cuenta: ante medidas cada vez más restrictivas para la circulación de medicamentos, el aumento en los precios de éstos y, sobre todo, el poder oligopólico de la industria farmacéutica, ¿no es posible implementar otras alternativas de acceso a ciertos medicamentos y, por ende, de acceso a la salud?

Entre los tutoriales que Laufer y sus compañeros han desarrollado se encuentra uno para fabricar un reactor de laboratorio con el que es posible sintetizar medicamentos, pequeño y de bajo costo; otro para armar un inyector de epinefrina con cerca de 30 dólares (cuando el costo comercial de este instrumento ronda los 300 dólares) y, al respecto de medicamentos puntuales, en una presentación pública, el científico utilizó un modelo del reactor mencionado para sintetizar pirimetamina, que se usa para tratar infecciones por protozoarios, como la malaria o la toxoplasmosis.

Como decíamos antes, es posible que un proyecto parezca no estar exento de peligro. Se podrá decir que una persona puede arriesgar su salud al intentar hacer sus propias medicinas, o que esta información puede usarse con fines ilícitos. No obstante, desde otra perspectiva, quizá ese sea el fundamento del problema que parece tener la iniciativa: creer que no somos suficientemente responsables como para manejar conocimiento de este tipo, hace que confiemos tan ciegamente en las autoridades.