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Usar emojis podría denotar “ineptitud profesional” o que ocultas información, según este estudio

Medios y Tecnología

Por: pijamasurf - 10/10/2017

El uso indiscriminado de emojis en tus comunicaciones podría afectar la percepción que otros tienen de ti

Los emojis se han vuelto un elemento casi imprescindible de la comunicación contemporánea. Tanto, que resulta un tanto inútil definirlos. Sabemos qué son y para qué sirven, ¿no es cierto?

Sin embargo, ese uso tan extendido podría comenzar a cuestionarse, sobre todo si nos damos cuenta de que por encima de todo es indiscriminado, es decir, que lo mismo se encuentran en nuestras pláticas con nuestros amigos que con nuestros familiares, colegas de trabajo y a veces incluso con desconocidos.

Hace poco, investigadores de de la Universidad de Ámsterdam y de las universidades israelíes de Haifa y Ben-Gurión del Néguev publicaron los resultados de un estudio realizado en torno al uso de los emojis, específicamente en las comunicaciones relacionadas con el trabajo (el cual puede consultarse en este enlace).

Los científicos, especialistas en psicología laboral, pidieron a 549 voluntarios de 29 países que leyeran correos electrónicos de una persona desconocida con contenido de tipo laboral y, acto seguido, evaluaran tanto la calidez comunicativa como la competencia profesional de ese emisor anónimo. Cabe mencionar que, entre los mensajes leídos por los participantes, algunos incluían el uso de emojis y otros no.

Al reunir y analizar las respuestas de los participantes los investigadores descubrieron que, en general, los emojis no daban al lector del mensaje la impresión de que la persona que lo escribió fuera más cálida o afectiva y, en contraste, dicho uso aumentaba su percepción de incompetencia laboral, como si incluir emojis en un mensaje de trabajo denotara falta de profesionalismo.

En un segundo momento de la investigación, los participantes tuvieron que elaborar una respuesta formal para algunos mensajes ficticios, teniendo como opción usar o no emojis. En este caso, los psicólogos observaron que las respuestas en las que no se usaban emojis tendían a ser más detalladas y con información verdaderamente relacionada con el mensaje al que se respondían.

Por último, en una evaluación sobre la presunción de género del autor de un mensaje, la tendencia fue a atribuir a una mujer la autoría de mensajes que contenían emojis.

El uso de emojis no es, después de todo, tan inocente como creeríamos.

 

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Estadísticas de búsquedas en línea muestran que muchos hombres se sienten atraídos sexualmente por mujeres que tienen sobrepeso y probablemente no las buscan porque se sienten socialmente avergonzados

Las personas mienten para ser más deseables y para conformarse a ciertos estándares sociales que creen que son importantes. En diversos etudios de los años 50 se notó que cuando se recopilan datos en sondeos sobre cosas como si se dona dinero a caridad, si se sale a votar o si se tiene una tarjeta de biblioteca, las personas suelen exagerar notoriamente en favor de aquello que creen deseable. Cuando se compararon los datos oficiales registrados se descubrió que la gente dona menos, lee menos y vota menos de lo que dice. Hoy en día, los científicos saben que cuando un sondeo se hace de manera personal hay menor probabilidad de que las personas digan la verdad, cuando es por teléfono esto aumenta y cuando es por Internet sube más, pero incluso en Internet, cuando hay cierto anonimato, la gente suele exagerar. A esto se le conoce como "sesgo de deseabilidad social".

Hoy en día esto sigue siendo un problema cuando se realizan reportes, por ejemplo, en los que los individuos se autoevalúan. Y no sólo le decimos mentiras a los demás; nos mentimos a nosotros mismos. Pero hay alguien a quien nadie le dice mentiras o, al menos, que sabe lo que realmente quiere la gente aunque diga lo contrario, y ese es Google, y algunos otros motores de búsqueda (y en general el Big Data). Seth Stephens-Davidowitz se dedica justamente a estudiar lo que nos dicen las búsquedas en línea que hacen las personas sobre sus conductas y preferencias. Según Seth, Google fue inventado para que la gente aprendiera del mundo, pero esto también tiene otro efecto: permite que los investigadores aprendan de las personas. Una de las cosas de las que todos mantienen más secretos es, por supuesto, el sexo.

Un caso especialmente notorio y que revela una cierta patología social es el caso que Stephens-Davidowitz ha notado con respecto a las búsquedas que hacen los hombres para ver pornografía de mujeres con sobrepeso:

El porno que muestra mujeres con sobrepeso es algo sorprendentemente muy común entre hombres. Pero los datos de los sitios de citas nos dicen que casi todos los hombres tratan de salir con mujeres delgadas. Tratan de salir con las personas que creen que van a impresionar a sus amigos.

Esto revela cómo muchos hombres van en contra de algunos de sus deseos para conformarse con los paradigmas socialmente aceptados, como es el de que una mujer bella debe ser esbelta, algo que ciertamente no tiene un carácter universal sino que es particular de la sociedad moderna.

"Es algo ineficiente", dice Stephens-Davidowitz:

Hay muchos hombres solteros y muchas mujeres con sobrepeso solteras que serían sexualmente compatibles. Pero no salen juntos, al tiempo que el hombre intenta y fracasa en salir con mujeres esbeltas, aunque se siente menos atraído por ellas. Y luego tienes mujeres que prácticamente se mueren de hambre para mantenerse delgadas para que su esposo no las deje, aunque quizás su esposo se sentiría más atraído a ella si pesara más. El deseo de impresionar causa todo tipo de ineficacia.

Este sesgo en contra de las mujeres con sobrepeso, más allá de lo que realmente sentimos por ellas, se nota también en los padres. Los padres tienen dos veces más probabilidades de buscar en Google "¿Padece sobrepeso mi hija?" que lo mismo sobre su hijo. Y, sin embargo, los datos de salud en Estados Unidos muestran que el 28% de las niñas y el 35% de los niños tienen sobrepeso, lo cual revela, nuevamente, que hay una preocupación que no obedece a la realidad pero sí a la presión social. Los padres se preocupan porque sus hijas con sobrepeso no van a ser deseadas.

En líneas generales, los datos que ha analizado Seth muestran que existen muchos más hombres homosexuales en el clóset de lo que creemos, que las mujeres casadas están preocupadas sobre si su esposo es gay, que muchas mujeres heterosexuales ven porno lésbico, y que el porno que muestra violencia contra las mujeres es más popular entre las mujeres que entre los hombres.