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Quien tiene un porqué encuentra un cómo (una reflexión sobre una frase de Nietzsche)

AlterCultura

Por: pijamasurf - 09/25/2017

Tener un sentido o propósito hace que el ser humano logre cosas increíbles

Los aforismos de Nietzsche que comprenden una sección de El ocaso de los ídolos son algunas de las sentencias breves más citadas aún hoy en día. Ahí encontramos la famosa frase de que "Todo lo que no me mata, me hace más fuerte", y muchas otras joyas de la vehemencia brillante de Nietzsche que actualmente son parte de la conciencia popular. En este caso, la frase que nos interesa es la que aparece en la sentencia 12; una traducción un tanto literal de ella es la siguiente: "Si tenemos nuestro propio porqué en la vida, podemos soportar casi cualquier cómo. El hombre no busca el placer; sólo el hombre inglés lo hace". Lo que ha pasado a la historia es la primera parte de la frase (no la crítica a la frivolidad inglesa). En cierta medida, esta frase ha sido popularizada porque es citada por el doctor Viktor Frankl en su libro El hombre en búsqueda de sentido, en el cual plantea que las personas que tienen un propósito o una vida con significado logran superar adversidades con mayor éxito, incluso, por ejemplo, las condiciones atroces de un campo de concentración. Frankl escribe:

Las palabras de Nietzsche: "Quien tiene algo por qué vivir, es capaz de soportar cualquier cómo" pudieran ser la motivación que guía todas las acciones psicoterapéuticas y psicohigiénicas con respecto a los prisioneros. Siempre que se presentaba la oportunidad, era preciso inculcarles un porqué —una meta— de su vivir, a fin de endurecerles para soportar el terrible cómo de su existencia. Desgraciado de aquel que no viera ningún sentido en su vida, ninguna meta, ninguna intencionalidad y, por tanto, ninguna finalidad en vivirla, ése estaba perdido. 

La cita que hace Frankl no es exacta, y ha provocado que la frase sea comúnmente citada en su versión simplificada, lista para las redes sociales, como "Quien tiene un porqué [para vivir] encuentra un cómo". Aunque la cita no es precisa, de todas formas parece capturar el espíritu de la frase de Nietzsche, que parece ser una crítica a una vida superficial hedonista y una afirmación de encontrar el propio sentido de la vida -afirmando la propia voluntad. De cualquier manera, nos habla de la importancia de encontrar sentido o significado y de los beneficios que esto otorga. Cuando alguien tiene un propósito, encuentra un sentido para su existencia y la vida misma se le presenta con significado; esto instaura una motivación que es una voluntad, un poder que puede llegar a sorprendernos, tanto por la resiliencia del ser humano como por su capacidad de transformar el mundo en el que se encuentra embebido, afirmando esta voluntad personal que se alimenta, como si fuera un fuego, de la leña del sentido, del porqué. Frankl añade:

Y yo me atrevería a decir que no hay nada en el mundo capaz de ayudarnos a sobrevivir, aun en las peores condiciones, como el hecho de saber que la vida tiene un sentido. Hay mucha sabiduría en Nietzsche cuando dice: "Quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo". Yo veo en estas palabras un motor que es válido para cualquier psicoterapia. Los campos de concentración nazis fueron testigos (y ello fue confirmado más tarde por los psiquiatras norteamericanos tanto en Japón como en Corea) de que los más aptos para la supervivencia eran aquellos que sabían que les esperaba una tarea por realizar. 

Es vital para el ser humano creer que su existencia tiene sentido, que no marcha hacia la nada y que su vida importa, que tiene posibilidad de ayudar o afectar a otras personas, que sus actos tienen consecuencias siempre. De lo contrario, cae en un profundo desánimo y en una irresponsabilidad abismal. El ser humano necesita sentirse útil; generalmente, de una manera muy tangible y directa. Son pocos los hombres que pueden actuar teniendo en mente como motor a la humanidad o a algún ente abstracto; usualmente son las relaciones cercanas, el sufrimiento de los demás y el amor de los amigos y familiares lo que llaman a la acción y sostienen el ánimo. En algunos casos, grandes artistas logran encontrar un sentido en la soledad, pero su soledad no es tal, ya que logran unirse con la naturaleza misma o con el alma del mundo o con alguna fuerza numinosa a través de su arte. Este sentido también es provisto en ocasiones por la religión; particularmente, el aspecto devocional reemplaza la comunidad humana mediante la comunión divina -los místicos hablan de Dios y del alma como amantes. De cualquier manera, es siempre entenderse como parte de un tejido, de una unidad o de una causa o fuerza superior lo que permite acciones que llegan a trascender lo que una persona se creía capaz de hacer. Es el sentido y el significado lo que inspira las grandes acciones, lo genial y lo heroico; grande es aquel que no depende de las contingencias o de las eventualidades para encontrar sentido y propósito.

Cuando Michael Foucault probó el LSD, dijo: "Es la mejor experiencia de mi vida". Aquí la historia

AlterCultura

Por: pijamaSurf - 09/25/2017

Una de las mentes más brillantes del siglo XX se habría transformado después de una experiencia con LSD en el desierto

Muchos tenemos la certeza de que Foucault fue uno de los filósofos e historiadores más influyentes de la segunda mitad del siglo XX. Su colega y compatriota, Pierre Bourdieu, resumió así su brillante rol: "una larga exploración de transgresión, de ir más allá de los límites sociales, siempre e inseparablemente ligado al conocimiento y al poder". Pero lo que la mayoría ignora es que en su ávida exploración, Foucault también accedió a experiencias psicoactivas por medio de sustancias. Y en esta faceta de su vida, destaca un viaje de LSD que tuvo en California. 

Este suceso, al cual Foucault se refirió como "una experiencia límite", y que incluso calificó como "la mejor experiencia de mi vida", ocurrió en 1975 cuando el francés impartía clases en la Universidad de Berkeley. Otro profesor, Simeon Wade, confesó que quería hacer un experimento: "Quería ver cómo reaccionaba una de las más grandes mentes de la historia a una experiencia que jamás había vivido". 

Buena parte de la sesión la dedicaron a observar el tránsito de Venus en el cielo. 

Fuimos a Zabriskie Point a ver la aparición de Venus. Michael colocó bocinas a nuestro alrededor, ya que estábamos solos, y escuchamos a Elisabeth Schwarzkopf cantar Las cuatro últimas canciones, de Richard Strauss. Vi a Foucault derramar lágrimas [...] Estuvimos ahí como 10 horas.

Según Wade, el viaje de ácido en el desierto cambió para siempre a Foucault. Meses después recibió una carta donde le decía que "le había cambiado profundamente la vida y la obra". Como si, a través del LSD, Foucault hubiera logrado consumar algo a lo cual había apostado durante décadas de lúcidos cuestionamientos filosóficos: transgredir la identidad impuesta por la sociedad. 

 

Aquí te compartimos una memorable entrevista con Wade sobre la catarsis lisérgica que experimentó Foucault y que habría de marcar sus últimos 9 años de vida