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Si los pecados capitales fueran redes sociales...

La forma en la que pasamos el tiempo en Internet, dedicándonos cada vez más a consumir información e interactuar virtualmente hace que uno pueda traspolar actividades que antes ocurrían en lugares físicos a las redes sociales. En cierta forma lugares como una biblioteca, una plaza pública, un restaurante e incluso un prostíbulo ahora ocurren en línea y, con ello, sus respectivos pecados.

Un usuario de Twitter se ha convertido en un tuitstar con el siguiente tuit en el que compara atinadamente las redes sociales más populares con los siete pecados capitales.

Los 7 pecados digitales:

Pereza: Netflix
Gula: Instagram
Envidia: Facebook
Ira: Twitter
Avaricia: Amazon
Lujuria: Tinder
Soberbia: Linkedln

El usuario Guarromántico consiguió miles de seguidores en unos días con este tuit que de alguna manera capta nuestros comportamientos y una cierta esencia de estas redes sociales, que están diseñadas para explotar nuestros deseos y debilidades. Aunque se trata de una broma, sin duda genera reflexión ya que muchos de nosotros utilizamos estas redes de una manera en la que sobre todo estamos perdiendo el tiempo, de manera autoindulgente, en placeres efímeros que nos llevan luego a ciertos trastornos. Esta es la noción de la palabra sin en inglés, algo que es inútil, un error (más allá de connotaciones morales o religiosas).

Esta misma idea ha sido explorada por un documental interactivo realizado en colaboración entre el National Film Board de Canadá y The Guardian, titulado también Seven Deadly Digital Sins. El documental muestra cómo Internet ha cambiado la vida de diversas personas, en las que se encuentran similitudes con los pecados capitales en la forma en la que pasan su tiempo en las redes. Por ejemplo, un cantante que ya no escribe canciones, ahora tuitea.

Los canguros son la pesadilla de las empresas que desarrollan autos no piloteados

Volvo, una de las empresas líderes en el desarrollo de automóviles autónomos, no ha logrado desarrollar un sistema para evitar el movimiento de los canguros en las carreteras. Sus autos cuentan con un sistema de detección de animales que incluyen venados, alces, renos y otros, pero el canguro es más elusivo.

Según un técnico de esta empresa sueca, el problema tiene que ver con que el canguro al desplazarse por el aire parece estar más lejos, y cuando aterriza está más cerca, una especie de movimiento mareador que puede ser una pesadilla para los ingenieros. En Australia, los canguros son responsables de más del 80% de las colisiones animales y el tema es realmente problemático, ya que los 16 mil percances anuales relacionados a estos animales han creado una industria de cientos de millones de dólares en seguros.  

El plan de esta empresa es para el 2020 lanzar un nuevo vehículo que permita prevenir cualquier tipo de accidente, y por ello se estudia seriamente el comportamiento de los canguros para lograr esta misión.

Se cree que los autos sin piloto pueden ser muy útiles en este sentido, pero hasta el momento todavía faltan algunos importantes ajustes para poder realmente mejorar la seguridad automovilística.