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¿Qué tanto sabes del clítoris? (VIDEO)

Salud

Por: PijamaSurf - 06/24/2017

Con poco conocimiento científico disponible al respecto, tanto mujeres como hombres aprenden a distinguir la punta o glande asomándose en la parte superior de la vulva

A diferencia del hombre, la mujer posee un órgano exclusivo para el placer sexual. Se trata del clítoris, un blanco de ablaciones, repudios y adulaciones, pues si bien en la época de Renaldo Columbus –siglo XVI– se le nombró como “el amor o dulzura de Venus”, en los siguientes siglos se le rechazó por ubicarse entre la uretra, la vulva y el ano. Desde entonces, la sexualidad de las mujeres se ha visto fuertemente afectada, pues ¿cuántas mujeres saben que poseen un órgano sexual que sólo existe para su placer de manera independiente al amor y la pareja sin que ello implique ser una “mojigata” o “puta”? 

Con poco conocimiento científico disponible al respecto, tanto mujeres como hombres aprenden a distinguir la punta o glande asomándose en la parte superior de la vulva; no obstante, desconocen que el clítoris se extiende por el interior de los labios mayores, del perineo y el tercio inferior de la vagina. Hace pocos años se liberó un simulador clitorial, en donde se explicaban las partes que lo comprendían: el glande, el capuchón y los dos labios menores. 

Más allá de tan sólo un órgano sexual, el clítoris guarda los secretos de numerosas civilizaciones, la sexualidad de numerosos individuos y la diversidad de la esencia de la feminidad. Conoce un poco más sobre este increíble miembro, que tiene el poder de brindar orgasmos a través de sus 8 mil conexiones nerviosas: 

 

La razón científica por la cual la música de tu adolescencia te hace sentir tantas cosas

Salud

Por: pijamasurf - 06/24/2017

La nostalgia de la música temprana tiene que ver con cómo nuestro cerebro se está configurando y es especialmente sensible a fuertes impresiones en los tiempos mozos

Muchas personas sienten profunda nostalgia cuando vuelven a escuchar la música que les gustaba en la adolescencia. Difícilmente la música nueva, aunque sea mejor, les produce esta sensación. Y hay una razón para ello.

Estudios científicos muestran que en la era entre la pubertad y los tempranos 20 el cerebro tiene su máximo período de desarrollo y es por esto que la música que escuchamos en esa época se codifica como una experiencia formativa, creando, como si fuere, hitos y monumentos en las conexiones neuronales, las cuales se robustecen por las descargas de hormonas de la adolescencia que todo lo llenan con una emoción exaltada.

Esta cualidad emotiva hace que la música se registre con un añadido de importancia. En esta época ocurre un pico de reminiscencia, generalmente porque tenemos numerosas experiencias que son las primeras, ya sea en el sexo o en el arte, y también porque en ese período configuramos nuestra identidad y la música que escuchamos juega un papel importante en cómo nos concebimos y definimos. Algo similar podría decirse de los libros que leímos en la adolescencia y en la primera juventud, que son una especie de ritos de iniciación. 

Todo esto hace que muchas veces pensemos que la música del pasado es mejor que la del presente, algo que es discutible, pero indudablemente existe un sesgo emotivo: la música que escuchamos en esa época tenía la ventaja de ir cargada de un coctel hormonal y toda una gama de esperanza, frescura e inocencia. Oír esa música nos recuerda momentos de ese tiempo en el cual la existencia generalmente tenía una mayor intensidad, así que la música y las memorias entran en un circuito de retroalimentación.