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Nuevos estudios lo confirman: los zurdos son más inteligentes

Ciencia

Por: Pijama Surf - 06/20/2017

El desempeño en matemáticas de los zurdos suele ser mejor que el de los diestros, lo que al parecer tiene que ver con un cerebro mejor conectado a través de su cuerpo calloso

En 1995 un estudio de la Universidad de Illinois encontró que las personas zurdas tienden a practicar más un pensamiento divergente. Este último se refiere a la capacidad espontánea de encontrar muchas y generalmente no relacionadas socluciones a un problema, haciendo uso de la imaginación. Este tipo de pensamiento está vinculado a una mentalidad más abierta, una especie de ligereza mental receptora de posibilidades, más allá de la lógica pura.

También el pensamiento divergente está, desde luego, asociado a la creatividad y la inventiva. Otros estudios más recientes se han sumado a los resultados que apuntan a que las personas zurdas podrían tener mayores habilidades cognitivas. Por ejemplo, una investigación en conjunto de instituciones como la Universidad de Milán, la Universidad de Liverpool y la Universidad de Maastricht, aplicado a 2 mil 300 personas de distintas edades, arrojó que los zurdos tienen mayor habilidad para las matemáticas.

El mismo estudio advierte que las personas zurdas tienen más desarrollado el hemisferio derecho del cerebro, el cual ayuda a la percepción y ubicación espacial y a la representación abstracta de objetos. También presentan un cuerpo calloso más grande (las fibras nerviosas del cerebro que conectan ambos hemisferios). Así, tienen un cerebro más conectado, por decirlo de alguna manera, y ello les ayuda a procesar más rápidamente la información.

Ahora, los mejores resultados fueron para los zurdos sólo cuando se trató de problemas matemáticos más complejos. Y aunque la afirmación de la supremacía en inteligencia de los zurdos podría ser arbitraria, este tipo de investigaciones arroja importante información sobre el funcionamiento de nuestro cerebro y su relación con inesperadas variables. 

Placer fractal: científico descubre por qué nos gustan tanto los fractales

Ciencia

Por: pijamasurf - 06/20/2017

Hay un cierto placer en ver fractales y esto tiene que ver con el confort que recibe nuestro sistema visual

Desde que el matemático francés Benoit Mandelbrot acuñara el término "fractal" en 1975 para describir estructuras matemáticas autosimilares, los fractales han invadido la imaginaria popular. Desde diversas teorías que sugieren que el cerebro e incluso el universo es esencialmente fractal hasta numeroso softwares para generar fractales, el hombre moderno siente una profunda atracción por los fractales. Y es que, de hecho, ver fractales hace sentir bien al ser humano, en parte porque su misma visión opera de manera fractal.

Richard Taylor, físico de la Universidad de Oregon, ha estudiado los efectos que produce en el cerebro humano ver fractales. Taylor incursionó en este campo luego de que intuyera que las pinturas abstractas de Jackson Pollock contenían estructuras fractales (antes de que se llamaran así). En 1999 Taylor publicó un artículo en el que demostraba que la obra de Pollock, el aparente caos de su pintura (que podría parecer como si hubiera sido caóticamente salpicada sobre un lienzo), tiene una estructura fractal, similar al flujo de la electricidad. No hay duda de que muchas obras de arte contienen una estructura fractal que aguarda a que alguien sepa buscarla. Y es que es nuestra naturaleza querer ver lo fractal.

Taylor hizo un experimento en el que diversas personas, a las cuales se les conectó a un aparato que mide las ondas cerebrales, fueron expuestas a imágenes de la naturaleza transformadas en fractales. Taylor y sus colegas descubrieron que los individuos prefirieron imágenes que entran en una escala de 1.3 y 1.5 dentro de una dimensión fractal matemática D (una escala para evaluar la complejidad fractal de una imagen). Estas imágenes se correlacionaron con actividad de ondas alfa en los lóbulos frontales, asociada al placer y la relajación. El equipo también encontró que ver fractales en esta escala media de complejidad matemática tiene un efecto similar a escuchar música. Ver las hojas de unos helechos o el litoral del océano es similar a escuchar a Bach o a Brahms, sugiere Florence Williams escribiendo en Aeon.

Taylor tiene la idea de que estamos naturalmente atraídos hacia los fractales debido a que nuestro sistema visual utiliza un patrón de exploración para analizar un objeto que es en sí mismo fractal. Los ojos escanean elementos más grandes de una escena y luego pasan por ésta haciendo versiones más pequeñas de esos escaneos generales; esto entra también en el rango medio D en la dimensión fractal. En otras palabras, vemos el mundo de manera fractal, nuestro acto de ver reproduce pequeñas versiones de una visión general inicial. Esto hace que estemos cableados para entender los fractales. Los fractales, que son una especie de orden dentro del caos, nos alivian y reducen el estrés naturalmente, además de hacernos filosofar y creer que vivimos en un universo que produce imágenes de sí mismo hasta el infinito y, por lo tanto, existe un viso de pertenencia a través de la belleza y el orden matemático.