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Cuando se trata de tan sólo sexo, sin intenciones de trascender el acto hacia uno emocional, es indispensable considerar varios puntos para la salud emocional de cada uno de los implicados en el vínculo

¿Se puede tener sexo sin emociones? Es una pregunta complicada pues el sexo, por sí solo, libera una gama de sensaciones y emociones que implican el desarrollo de un nuevo estado psicoemocional; sin embargo, cuando se trata de hablar sobre los sentimientos, aquellas emociones que se viven a largo plazo, hacia la pareja sexual, puede volverse un poco complicado. En especial en el caso de los amigos con beneficios o fuck buddies

Cuando se trata de tan sólo sexo, sin intenciones de trascender el acto hacia uno emocional, es indispensable considerar varios puntos para la salud emocional de cada uno de los implicados en el vínculo. Para establecer los límites, te compartimos siete reglas a seguir: 

– Evita que sean personas conocidas o amigos. Esto ayudará a reducir roces o problemas de convivencia, conflictos de intereses, etc. En lugar de eso hay que considerar a alguien que, al igual que uno mismo, no posea expectativas y haya atracción física mutua. 

– Establece límites claros. Tal como si fuese un contrato, se requieren especificaciones para evitar malentendidos y malas interpretaciones. Aquí se pueden establecer los días, la frecuencia o los lugares, entre otros. 

– Comunicación ante todo. Dado que la relación se basa exclusivamente en una práctica sexual, es importante aclarar los gustos y maneras en que se disfruta del sexo. El momento es de los dos, por lo que será mucho más productivo indicar los propios gustos y enfocarse en el placer de ambos (no sólo de uno), en lugar de fingir orgasmos o interés. 

– Olvidar las citas y otros eventos sociales. Es un vínculo exclusivo para el interés sexual, por lo que las actividades de una pareja o citas, como ir al cine o tener cenas, probablemente no es lo que estés buscando en un fuck buddy. En especial porque una pareja requiere más características emocionales, profesionales y sociales que tan sólo “buen sexo”. 

– No hay exclusividad sexual ni emocional entre otras personas. Es un espacio abierto en el que deja de existir el miedo de la infidelidad o deslealtad, por lo que se está en completa libertad de practicar la sexualidad, tanto erótica como emocional, de la mejor manera que se desee –sin lastimar a uno ni a otro. 

– Se puede terminar sin caos ni dramas. Dado que fue un acuerdo consensuado por ambos lados, en el cual no habría más afecto que el respeto como ser humano, se puede finalizar el contrato en cuanto uno sienta que ya no está funcionando. 

Las horas malgastadas en la oficina no significan mejor o más trabajo, sino todo lo contrario

En los trabajos de oficina, principalmente, se han expandido como epidemia la procastinación, el desorden y la mala organización, la apatía y la falta de compromiso por ejercer una profesión con la que en algún momento nos identificamos. A estos padecimientos se suma la obligación diaria de rendir al máximo, superar a los demás y a nosotros mismos, con el fin de merecer raquíticos aumentos para pagar deudas o hipotecas. El diagnóstico final es que los trabajadores padecemos un cuadro de angustiosa sobreexplotación de nuestras propias capacidades, cuando la solución quizá sea únicamente emplearlas con más inteligencia.

Algunos autores expertos en productividad recomiendan, con toda lógica y buena voluntad, cambiar los vicios que entorpecen nuestras labores. Levantarse al despuntar el alba, tomar alguna bebida estimulante, trabajar conforme a la prioridad de las tareas pendientes, calendarizar, enlistar, organizar juntas con mínimo 15 días de anticipación.

El control de las tareas y una buena organización sin duda contribuirán a un mejor desempeño, pero no tendrán un impacto significativo al menos que cambiemos nuestra concepción de la productividad y el rendimiento. Estamos acostumbrados a pensar que trabajamos como máquinas, de modo que a mayor tiempo y esfuerzo invertidos, mayor deberá ser nuestra retribución. Sin embargo, se cuenta que un emperador chino pidió al gran artista de su reino un dibujo; el pintor pasó 15 años sin dibujar nada, hasta que de un solo trazo terminó el encargo en sólo 5 minutos. ¿Cuánto tardó en hacer el dibujo, 15 años o 5 minutos?

Mark Manson, autor de El sutil arte de que no te importe nada, ha extraído importantes lecciones de su propia experiencia al escribir su libro. Su primera recomendación es reconocer que los procesos y tiempos de cada persona son únicos. A pesar de los buenos consejos, cada quien debe tomarse la molestia de indagar qué rutina, qué horarios, cuáles ritos evitan la procastinación y la angustia.

En segundo lugar invita a abandonar la "religión de la talacha", es decir, suponer que el trabajo es lineal, que el sudor hace rendir mayores frutos. Al contrario, cuando se trabaja cansado, la mayoría de las tareas que requieren nuestras capacidades sociales o intelectuales suelen arrojar retribuciones mínimas, cuando no retribuciones negativas (aquellas que después representarán mayores problemas). En el caso de Manson, durante el primer año de escritura de su libro, se dio cuenta de que las páginas redactadas después de las primeras 2 horas normalmente no servían o servían poco, y que aquellas escritas después de la cuarta hora de trabajo eran contraproducentes, pues implicaban redactar y editar buena parte de lo escrito anteriormente. Manson nos invita a detectar la resistencia de nuestras capacidades intelectuales, para detenernos ahí donde empieza la fatiga.

También existen “aspectos palanca”, rasgos del trabajo laboral cuya mejora puede cambiar sustancialmente el rendimiento, y viceversa. Esto puede ser desde la capacitación hasta la actualización de un software. Uno de estos “aspectos palanca” es, muchas veces, el descanso; reconocer que podemos delegar responsabilidades, confiar en las colaboraciones. De este modo es posible tomarnos una pausa china de 5 minutos o 15 años, para incentivar la creatividad.