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Investigadores budistas descubren una conexión sincrónica entre la mente y el corazón

Ciencia

Por: pijamasurf - 06/12/2017

El cerebro y el corazón entran en un estado de coordinación durante la meditación

En el budismo se habla mucho del corazón como un órgano ligado a la inteligencia más sublime, la compasión que es igual a la mente de Buda. En esto coinciden con la medicina tradicional china donde corazón y mente comparten un mismo término xin, algo similar al kokkoro japonés.

Investigadores del centro budista de Universidad de Hong Kong investigaron si existía una conexión entre la mente y el cerebro, más allá de los obvios vínculos entre el corazón y el sistema nervioso. Para investigar esto, se realizó un monitoreo de un grupo de meditadores. El estudio encontró que durante la meditación de atención plena se produjo una mayor coordinación entre la actividad del cerebro y el corazón, la cual evidentemente está mediada por la mente meditativa. Asimismo notaron que se redujo la actividad caótica del cerebro y el corazón, entrando en patrones rítmicos más consistentes y conectados.

Los mismos investigadores quieren ahora medir experiencias del sendero meditativo como el canto de mantras, las absorciones meditativas o jhanas, e incluso la iluminación. Se podrían investigar la hipótesis de que la iluminación es la ausencia de aflicciones mentales, sometiendo a adeptos budistas a aparatos que registren sus ondas cerebrales ante ciertos estímulos. Una persona con cierto estado de realización debería de tener una ausencia de emociones como la ambición, el enojo o el odio -esto se podría compararse con la firma neurológica de personas que son sometidas a estímulos que producen estas emociones de manera consistente.  

La fascinante relación entre el autismo y las habilidades musicales

Ciencia

Por: Pijama Surf - 06/12/2017

Estudios recientes muestran que las personas con autismo perciben un mayor rango de tonos

En 1912 el suizo Eugen Bleuler acuñó por primera vez el término autista, el cual construyó a partir del griego αὐτὀς (autos) que significa "uno mismo". Desde entonces, esta enfermedad comenzó a estudiarse cada vez más, y aunque queda bastante camino por resolver, hoy sabemos que se trata de un trastorno en el neurodesarrollo prenatal (el cual se manifiesta entre los primeros 2 años de vida) con fenómenos como la poca o casi nula interacción social y un comportamiento repetitivo y restringido, entre otros.

Quizás, a simple vista, lo que más caracteriza a una persona autista (como bien señaló Bleuler) es que se encuentra sumamente inmersa en su mundo, uno que asociamos a su interior, aunque estudios recientes muestran que también está altamente vinculada al exterior, ya que su manera de percibir es distinta.

Respecto a la música, se sabe que muchos de ellos pueden desarrollar un genio musical y el vínculo no es azaroso: en algunas investigaciones recientes se ha descubierto que las personas con autismo son mucho más sensibles a los sonidos y tienen una mayor capacidad para distinguir un mayor rango de tonos.

En un nuevo estudio del Centre for Research in Autism and Education del UCL Institute of Education de Gran Bretaña se encontró que los individuos autistas verdaderamente desarrollan una capacidad auditiva mucho más elevada que el resto. Según las conclusiones de la investigación, el autismo “realza la discernimiento de tonos, y aumenta la capacidad de percepción auditiva”.

Para este estudio se analizó la reacción de 40 personas, 20 de ellas con autismo y 20 sin éste, todas entre un rango de 17 y 34 años. En el primer ejercicio, los participantes fueron expuestos a grabaciones de sonidos de animales; entre éstos se jugó con un sonido que podía confundirse con los ladridos de un perro o los rugidos de un león: los individuos con autismo tuvieron un puntaje mucho mayor respecto a la distinción contundente de sonidos. También se les mostró un audio de una fiesta donde las conversaciones eran casi imperceptibles; los participantes debían seguir el flujo de las mismas y se les preguntó el desenlace de la última; el 47% de las personas con autismo pudieron discernir la frase, mientras que sólo el 12% de aquellos sin esta enfermedad lo consiguieron.

En conclusión, los autistas suelen disfrutar de la música con tonos más ecuánimes. Estas investigaciones abren el espectro de factores a estudiar para comprender mejor las diferencias perceptuales de estas personas, lo que se traduce en tratamientos más apropiados y en una mejor comprensión sobre cómo el exterior les afecta de maneras inimaginables para nosotros.