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Lo que hacemos en nuestros ratos libres es el mayor impulso para mejorar la calidad de nuestro trabajo

Finlandia es un país con altos índices de bienestar y una economía sólida, y una sociedad que acostumbra sorprender al resto de los gobiernos del mundo con programas e instituciones que desafían el sentido común de las dinámicas globales.

Se tiene la certeza de que la poca productividad y el desempleo tienen entre sus principales motivaciones la apatía, el desinterés y la esperanza de una escasa retribución, causados por el entorno competitivo y exigente del mercado internacional. Sumergidos en estas dinámicas agobiantes los trabajadores desean, antes que cualquier otra cosa, dejar de trabajar.

El gobierno finlandés ha establecido un programa piloto de apoyo económico incondicional para combatir el desempleo. Durante 2 años, las 2 mil personas desocupadas inscritas al programa recibirán 560 euros mensualmente a fondo perdido, es decir, no tienen que demostrar gastos o necesidades. A diferencia de los seguros de desempleo de otros países, ni siquiera es requisito comprobar que se está buscando trabajo.

De este modo se pretende prevenir la angustia del habitante promedio en la crisis de la economía global, de vivir al filo del precipicio. Algunos participantes del programa han declarado que la seguridad y el bienestar obtenidos gracias a este estímulo económico los ha motivado a buscar un trabajo; otros sienten el impulso de crear o establecer negocios y empresas. De este modo, la búsqueda de una ocupación productiva se convierte en una necesidad, un deseo generado por el simple gusto de hacer.

Tu actitud es más importante que tu IQ para conseguir lo que quieres, según estudios

Buena Vida

Por: Pijama Surf - 06/30/2017

No es un cliché de la autosuperación; una actitud abierta funciona como un placebo muy efectivo

Mucho se ha escrito sobre el poder de la mente, y sobre sus bondades han proliferado, sobre todo en las últimas décadas, libros de superación personal y frases en el mismo sentido. Sabemos que los placebos funcionan y que las creencias son parte fundamental de la voluntad (por ejemplo, aquí la prueba de que los rituales funcionan).

Entre todo este boom sobre el poder de la mente, diversas tradiciones orientales han confirmado el poder de la focalización de la mente por medio de técnicas como la meditación: tenemos el ejemplo del “Hombre de Hielo”, capaz de soportar bajas temperaturas autorregulando el calor de su cuerpo.

En cuanto a la focalización de la mente, también resalta el tema de la actitud: cuando una persona decide ver las cosas de una manera, esta actitud puede ser cerrada o abierta. Y aunque es importante conocerte a ti mismo para superar los rubros donde crees que tienes problemas, una actitud abierta es importantísima para trabajar en ello.

En relación con el poder de la actitud, Carol Dweck, psicóloga de la Universidad de Stanford, ha estudiado durante décadas la relación de aquélla con el éxito. Aunque el concepto de éxito es debatible según cada persona, nos referimos aquí a alcanzar aquello que deseas.

Según su análisis, más que la inteligencia expresada en el IQ (arbitrario para muchos), lo que más pesa tiene en el éxito de una persona está relacionado con su actitud. Dweck dividió a los individuos según su tipo de mentalidad, como fija o de crecimiento, y descubrió que muchas de las personas con un alto IQ dan por sentada su inteligencia (la cual, por cierto, el sistema educativo se ha encargado de confirmar). Sin embargo, aquellos con un alto IQ pero con una mentalidad fija tienden a fracasar más que quienes tienen un IQ promedio pero una mentalidad de crecimiento.

Tener presente el "Yo puedo" hace que las personas generen una especie de placebo y una filosofía en la que las cosas no están dadas, ni siquiera en su personalidad. En lugar del “No quiero hacerlo” optan por el "¿Cómo hacerlo?".

Se trata de otra manifestación del poder de la mente a partir de un tipo de creencia de cómo pueden funcionar las cosas. Seguramente, aunque no lo menciona Dweck, también está involucrado en un tipo de energía que emana una mente voluntariosa.