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Quien haya sentido la generosidad del mar agradecerá esta iniciativa para limpiarlo

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 05/22/2017

Mares y playas libres de plástico es el propósito de la alianza entre Corona y Parley for the Oceans

Entre los lugares sagrados que ofrece la naturaleza, el océano es quizá el único que se presenta como potencia pura. Elevado a calidad de dios en prácticamente todas las mitologías, el ánimo indómito del mar se combina también con la diversidad de sus elementos. El océano tiene lo mismo la cercanía del mar que la inmensidad de lo inabarcable, se puede vadear pero también llega el momento es que es tan profundo como jamás lo imaginamos, tiene algo de soledad y melancolía que en otro instante se convierten en felicidad y alegría absolutas; el océano es generoso y también imponente.

Sin embargo, en una época en que hemos perdido la sensibilidad con respecto a nuestro entorno, los mares del mundo también sufren las consecuencias de la precaria atención que damos a lo que nos rodea. Alguna vez la humanidad fue consciente de su vínculo con la naturaleza y sabíamos que nuestras acciones siempre tenían un efecto en los ciclos naturales, pero a juzgar por el grado de contaminación que se observa actualmente en el océano, pareciera que ese lazo ya no existe.

Una iniciativa que busca crear conciencia sobre el cuidado que merece y necesita el mar está siendo impulsada por Corona, que recientemente anunció una alianza con Parley for the Oceans, organización comprometida con el nada sencillo propósito de liberar de plástico al océano.

La alianza de Corona con Parley for the Oceans es un compromiso global a largo plazo para proteger y mantener 100 islas para el año 2020, comenzando en México y continuando por el mundo en lugares como Chile, Italia, Australia, Republica Dominicana y las islas Maldivas. Corona trabajará con Parley para implementar su estrategia A.I.R. que consiste en (Avoid) evitar el consumo de plástico, (Intercept) recuperar el material que ya está contaminando y (Redesign) darle una nueva vida al plástico.

Por lo demás, ya desde 2014 Grupo Modelo ha promovido diversas actividades en favor del medio ambiente a través del programa de Voluntarios Modelo, como limpieza de playas y reforestaciones, involucrando a más de 150 mil colaboradores. En los últimos 2 años, cerca de 11 mil 500 voluntarios limpiaron 87 playas en México, recolectando más de 132 toneladas de basura.

Cabe destacar asimismo el involucramiento en esta alianza del actor Diego Luna, embajador de la campaña en México, quien aporta un mensaje de inspiración y compromiso luego de su experiencia en las islas Maldivas, en donde se encuentra la tristemente célebre “isla de plástico”, la mayor reunión de desechos de este material en el océano. Al respecto, dijo Luna:

Haber estado con Parley for the Oceans en las Maldivas me abrió los ojos. Cuando pensamos en islas y playas, las visualizamos hermosas y con agua cristalina, pero cuando vives el problema de cerca, te das cuenta de que estamos destruyendo nuestro paraíso con el uso desmedido de plástico. Todos podemos ser parte de la solución y ayudar a nuestras playas y océanos, tomando acciones simples para usar menos plástico en nuestro día a día, reciclar más y educar a las personas de nuestro entorno a hacer lo mismo.

Esta experiencia transformadora, por cierto, se encuentra también en el Instagram del actor.

El reto no es menor, ¿pero no cabría pensar que debemos al océano todos los esfuerzos posibles en retribución a su generosidad vital?

Para mayor información acerca de la alianza entre Corona y Parley for the Oceans, visita: www.coronaxparley.com

La relación entre la vida y la energía en la Tierra

Olivia P. Judson en la revista Nature ha compilado una breve historia de la energía (libre) de la Tierra. Esta historia está dividida en cinco épocas que han impulsado la evolución de la vida, con cada época ligada a una nueva fuente de energía que ha transformado la vida. Estas son: energía geoquímica, luz solar, oxígeno, carne y fuego. La energía libre, dice la autora, es un requerimiento universal para la vida, produce el movimiento en su aspecto mecánico y las reacciones químicas que en la biología producen cambios celulares. Hay que notar que esta trayectoria evolutiva parte del supuesto de que la vida surgió en la Tierra y no llegó a la misma del espacio en forma bacterial (teoría de la panspermia). 

En un principio existían dos formas de energía disponibles, la energía geoquímica y la luz solar. Estas dos son energías intrínsecas, una de la posición de la Tierra en el sistema solar y la otra es una propiedad del planeta que ocurre como reacción del agua al basalto y otras rocas, lo cual genera compuestos como el hidrógeno, el metano y el sulfuro de hidrógeno. La Tierra se habría formado hace 4.5 mil millones de años; la autora calcula que la vida comenzó hace más de 3.7 mil millones de años. 

A grandes rasgos tenemos aquí una espiral evolutiva en la que al tiempo del surgimiento de la vida, inicia la utilización de energía geoquímica. A esto le sigue la fotosíntesis anoxigénica, y la entrada a la era de la luz solar. Surgen la cianobacterias y más tarde fósiles de algas; empieza la era del oxígeno. Empieza la era de la energía de la carne; plantas vasculares colonizan la tierra firme; aparece el fuego en la tierra (el fuego necesita tres condiciones: una fuente de ignición, como los rayos en la atmósfera, oxígeno, y combustible); el fuego impulsa la evolución de los homínidos y más tarde se utiliza para generar herramientas y tecnología que a su vez permite utilizar otras formas de energía.