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La ciencia del sueño: importantes revelaciones sobre el funcionamiento del cerebro durante los sueños

Ciencia

Por: PijamaSurf - 05/04/2017

Mediante un escáner se detectaron las zonas del cerebro que se activan al soñar; además, ciertos patrones y señales pueden revelar algo del contenido de ese sueño

Por lo regular, dentro de los estudios del sueño, se identifica a una persona que sueña a partir de la fase conocida como REM (Rapid Eye Movement) o movimientos oculares rápidos. En el cerebro, esto se traduce en actividad eléctrica de alta frecuencia. Los detalles del funcionamiento de esta capacidad no habían sido completamente explorados ni explicados, hasta ahora.

Un estudio, publicado en la revista Nature y realizado por el Instituto del Sueño y la Conciencia de Winsconsin, muestra que los sueños pueden ocurrir tanto en la fase REM como fuera de ella. Cuando ocurre de esta última forma, se detecta una baja actividad eléctrica en el área cortical posterior del cerebro, un área en la parte trasera del cerebro que está asocaida con el razonamiento espacial y la atención.

Durante el estudio, 46 voluntarios fueron monitoreados por máquinas electroencefalográficas de alta densidad. 256 electrodos eran conectados a su cabeza para lograr precisión en el seguimiento de su actividad cerebral. Se les preguntaba si habían soñado o no, independientemente de la fase en la que se hubiesen encontrado (REM o no).

Los investigadores aseguran que, al monitorear esta zona del cerebro, fueron capaces de predecir si el voluntario estaba soñando o no. Acertaron el 92% de las veces. Piensan que existe una relación muy cercana entre los sueños lúcidos y la activación de esta zona del cerebro.

Por si fuera poco, comenzaron a asociar ciertos contenidos de los sueños con la activación de lugares específicos de esta zona cerebral. Rostros, configuración espacial, movimiento y habla son algunos de los puntos que han podido relacionar con la activación de estas regiones. En un segundo experimento, los participantes reportaron sus sueños de acuerdo con las categorías antes mencionadas. Así, el grupo de investigadores pudo comprobar que durante el sueño las áreas asociadas a estas funciones cerebrales se activan, como en la vigilia.

Debe ahondarse más en la investigación pero, de ser cierto esto, se supondría que utilizamos las mismas zonas del cerebro para reconocer nuestra realidad y para representar la realidad en el sueño. Ello explicaría la gran sensación de realidad en los sueños.

A la larga, el conocimiento de las funciones específicas del cerebro podría acercarnos a comprender en qué lugar radica la “conciencia” y cómo funciona y se construye. También nos podríamos estar acercando a entender para qué sirven los sueños.

Según la ciencia, este es el método más efectivo para aprender

Ciencia

Por: PijamaSurf - 05/04/2017

El aprendizaje se puede realizar en función de métodos alternativos.

En los últimos días surgió en México la viralización del video de Mars Aguirre, en el que la videoblogger anunciaba que dejaba la escuela por “su sistema retrógrada”. Desde entonces han surgido múltiples críticas al respecto, incluyendo imágenes en donde se compara la actitud rebelde de blogger mexicana y la lucha rebelde de la superviviente Malala Yousef quien ganó el Premio Nobel de la Paz por su lucha para adquirir la misma educación que los hombres. 

Frente a esta irónica situación, es indispensable recordar que la educación es un derecho humanitario y por tanto tanto hombres como mujeres, de cualquier rango social, tiene la misma oportunidad de estudiar según sus deseos. Si bien la escuela es sinónimo de la educación, la  educación no lo es forzosamente de la escuela, por lo que el aprendizaje se puede realizar en función de métodos alternativos. 

De acuerdo con John Dunlosky y su equipo de psicólogos de Kent State, la manera más efectiva y rápida de aprender se le llama “práctica distributiva”. Esto quiere decir que si se desea perfeccionar un nuevo concepto, lo ideal es estudiar arduamente durante un periodo corto de tiempo, tomar un descanso y luego estudiar arduamente de nuevo. Desgraciadamente esta dinámica no es la que usualmente se pone en práctica en diversos sistemas académicos, muy a pesar de que estudios psicológicos muestran los beneficios de distribuir los tiempos en los procesos de aprendizaje y enseñanza. 

En palabras de Dunlosky, “estas estrategias se han analizado vastamente en libros de textos de psicología educativa, y los estudiantes de pedagogía no reciben una buena introducción al respecto para aplicarlo durante sus enseñanzas.” E incluso agrega que las viejas estrategias de releer y subrayar con marcador de colores proveen beneficios mínimos para el aprendizaje: “Al releer lo que se planea aprender con una práctica de recuperación retrasada [releer después de un corto lapso de distracción]  ayudaría mucho a los estudiantes.”

De este modo el aprendizaje deja de ser un fenómeno exclusivo de los sistemas académicos, sino un proceso que, guiado de manera productiva, puede convertirse en la herramienta más poderosa para la trascendencia humana. En especial cuando se trata de un derecho humano que requiere alcanzar cada vez más personas en situaciones de riesgo.