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CEOs de Silicon Valley están empleando a filósofos como consejeros

Filosofía

Por: pijamasurf - 05/27/2017

La utilidad de filosofía no caduca, incluso en una época como la nuestra que tanto privilegia la productividad

Bajo el pretexto de la productividad y la competencia, la filosofía ha sido empujada cada vez más hacia las márgenes de la sociedad, en tanto se le pretende considerar una disciplina inútil o innecesaria. Con renovado prejuicio, sobre la filosofía pesa la falsa creencia de que el suyo es un ejercicio meramente especulativo, sin asiento en la realidad, como si se tratase de ensoñaciones y fantasías o como si las preguntas de los filósofos atendieran únicamente a entelequias inexistentes.

La realidad de la filosofía, por supuesto, es totalmente opuesta. De hecho, si consideramos la historia del pensamiento y el desarrollo de la forma en que el ser humano aprendió a conocer e investigar su mundo, descubriremos que la filosofía se encuentra en el origen de todas las ciencias y las disciplinas de lo humano. Al principio, los primeros filósofos de quienes se tiene noticia o registro se interesaron por igual de las cosas del alma y de las del cuerpo, del cosmos y de la materia física, de plantas y animales y de la bondad o maldad del hombre. ¿Y por qué esta mescolanza primigenia? En buena medida, porque la esencia de la filosofía es inquirir, cuestionar, dudar, todo con miras a conocer la verdad sobre un asunto –algo que difícilmente alguien se atreverá a decir que es “inútil”.

Acaso por esa razón, porque la filosofía se ha especializado durante más 2 mil años en investigar la verdad, importantes ejecutivos de empresas no menos influyentes se han acercado en los últimos años a filósofos en busca de consejo. Específicamente, los CEO de firmas de tecnología asentadas en Silicon Valley recurren cada vez más a personas que han estudiado filosofía, en busca de respuestas a preguntas muy especiales: ¿qué es la felicidad?, ¿cómo se consigue?, ¿por qué ir en pos del éxito?

Como sabemos, incluso por experiencia propia, parte de la llamada “cultura laboral” contemporánea ha puesto un énfasis notable en que todo mundo en el trabajo esté “feliz” –lo que sea que eso signifique. Ciertas personas están obsesionadas porque su trabajo sea importante, valorado, porque tenga sentido y genere impacto; por otro lado, los empleadores igualmente tienen la política de construir entornos laborales en los que se propicie la satisfacción e incluso la felicidad.

¿Pero cómo lograr esto si, de entrada, nadie se ha preguntado qué significa ser feliz? Y esa es una tarea propia de un filósofo. No tanto responder, sino dar a quienes se hacen esa pregunta los medios necesarios para responderla por cuenta propia.

Andrew J. Taggart es uno de esos filósofos que ahora aconsejan a CEOs de varias empresas, ayudándoles a preguntarse no cómo pueden ser más exitosos sino por qué quieren ser exitosos, no cómo llevar una buena vida sino qué implica en realidad vivir de la mejor manera posible, e incluso preguntas un tanto más pragmáticas o inmediatas como qué está construyendo una empresa hacia el exterior, qué efecto está generando en la realidad.

Desde 2010, Taggart ha asesorado a diversos ejecutivos de compañías en Estados Unidos, Canadá, Europa y América Central. A diferencia de una terapia psicológica, sus sesiones no tienen un límite de tiempo definido, y casi como si se tratase de un diálogo socrático, puede hablar con dichos CEOs tanto como sea necesario, incluso hasta por 4 horas, durante las cuales los confronta con todas sus ideas, superficiales o profundas. Jerrold McGrath, un colega de Taggart que realiza el mismo trabajo, asegura que sólo así es posible “atravesar la mierda para llegar a lo que de verdad está pasando”.

Y es que parece ser que, en el fondo, el ser humano no puede sólo vivir, sino que necesita entender por qué vive.

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Filosofía

Por: pijamasurf - 05/27/2017

La filosofía no es una disciplina abocada a especular o fantasear, sino justo lo opuesto: su objetivo es ayudarnos a construir la mejor existencia posible

Muchos creemos que la filosofía es una actividad o disciplina que se dirige a la reflexión de cosas que no son de este mundo. Filosofar es, desde esta perspectiva, algo parecido a soñar despiertos, a fantasear, a imaginar cosas que no existen, a pensar ideas sin sustento ni ancla en la realidad.

Con todo, este prejuicio sobre la filosofía está equivocado. Desde el inicio de los tiempos, desde el primer momento en que alguien se puso a reflexionar sobre su vida, su realidad, el universo o cualquier otro elemento de su entorno, la filosofía surgió enlazada inevitablemente a la realidad, unida del todo a la experiencia, tejida con el mismo hilo de los hechos cotidianos. Filosofar no es, en modo alguno, enajenarse de la realidad, rechazarla y eludirla, sino justo lo contrario: pensarla para comprenderla mejor y, en algunos casos, transformarla.

En este sentido, existe una vasta tradición filosófica que corre desde la Grecia clásica hasta nuestros días, en la que la reflexión es una actividad imprescindible para alcanzar una vida plena. Vivir lo hacemos todos, pero poder vivir bien, poder tener una buena vida, una vida de felicidad, significativa y plena, es un privilegio reservado a unos cuantos.

Porque privilegio, en efecto, es poder llegar al momento de la existencia en que decimos "no" a ciertas cosas que se nos han impuesto y "sí" a otras que hemos descubierto que deseamos; privilegio es poder conocer a los otros en su dimensión puramente humana; privilegio es emprender el camino del autoconocimiento y el cuidado de sí; privilegio, en suma, es poder abrazar y construir la vida que deseamos y no la que creemos que nos fue trazada.

A continuación, como una pequeña muestra de ese cariz de la filosofía occidental, compartimos una lista de 10 títulos que señalan ese camino de vida que tiene como propósito pero, sobre todo, como trabajo sostenido, la plenitud de la existencia.

 

El banquete, Platón

Para muchos, el mejor de todos los diálogos platónicos. Una obra en donde se conjugan la exposición filosófica sencilla, clara y profunda, un estilo literario sumamente cuidado y, finalmente, una suma de perspectivas que nos invitan a reflexionar sobre el amor y el lugar que éste puede tener en nuestra existencia.

¿Por qué leerlo? A contracorriente de la idea generalizada que se tiene sobre el “amor platónico”, en El banquete nos encontramos la verdadera concepción que Platón y Sócrates defendieron sobre el amor, menos una realidad limitada al vínculo con una pareja, con los amigos o con la familia y, más bien, una suerte de energía vital que nos mantiene en el mundo, que nutre nuestra existencia y, como sujetos, nos empuja a ir por más, a buscar lo que deseamos y, en suma, a construir cotidianamente la vida que sí podemos amar.

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Epístolas morales a Lucilio, Séneca

También conocidas como Cartas a Lucilio o Epístolas morales, este centenar de misivas (al parecer con un destinatario inexistente), son una especie de testamento de Séneca, pues además de que fueron escritas en los últimos años de vida del filósofo, reúnen prácticamente todos los aspectos de su pensamiento y abordan varias cuestiones de vida: la enfermedad, la pertinencia de ciertas costumbres, el suicidio (un tema familiar para los estoicos), la riqueza, etcétera.

¿Por qué leerlo? La filosofía estoica (y específicamente la de Séneca) le sienta bien a nuestra época: a nosotros que vivimos siempre con prisa, el estoicismo nos enseña la virtud de la espera; a nosotros que aprendimos a querer recompensas inmediatas, el estoicismo nos muestra la demora que requieren los triunfos auténticos; a nosotros que vivimos instalados en la búsqueda permanente de los placeres fugaces, Séneca nos invita a vivir con menos e incluso arduamente.

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Ética, Aristóteles

Dentro de los autores de la filosofía antigua, Aristóteles fue quien mejor sintetizó la idea de “eudaimonía”, que pasó a nosotros bajo los significados varios de “bienestar”, “felicidad” y “plenitud”. Lo más importante, sin embargo, es que el ejercicio de la filosofía era para Aristóteles y otros pensadores un elemento imprescindible en el cultivo y consecución de dicha “plenitud”, tan importante como tener amigos, ejercitarse o alimentarse saludablemente.

¿Por qué leerlo? Como otros aspectos de nuestra realidad, la idea de “felicidad” también parece estar necesitando cierto proceso de liberación y de vuelta a sus fundamentos. En una época en que la felicidad parece venir empaquetada y lista para consumirse, la Ética de Aristóteles puede ofrecernos la alternativa de una vida más auténtica y de una forma de felicidad o plenitud mejor enraizada en prácticamente todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida.

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Obras, Epicuro

De la obra de Epicuro sobrevivieron apenas unos cuantos textos completos, muchos fragmentos y, sobre todo, referencias a su pensamiento en otras obras (marcadamente, el poema De rerum natura, La naturaleza de las cosas, de Lucrecio). Con todo, la originalidad de su propuesta fue tal, que bastó eso para convertirlo en referente de una escuela filosófica que apostó por el placer, el azar y en última instancia la libertad como valores inalienables de la vida.

¿Por qué leerlo? La idea de placer es quizá una de las más problemáticas en nuestra cultura. Prácticamente en toda nuestra historia hemos vivido entre la tensión de quienes buscan censurarlo y quienes buscan satisfacerlo. A nosotros en especial, la postura de Epicuro puede mostrarnos que hay placer más allá del que se nos ofrece o, dicho de otro modo, que cada uno de nosotros tiene la obligación vital de buscar, construir y sostener la forma de placer que nuestra propia existencia nos dicta.

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Discurso del método, René Descartes

Un título archiconocido pero quizá no por ello del todo consultado o leído a cabalidad. Históricamente es la cumbre del racionalismo, pero también es una pieza literaria destacable y uno de los mejores títulos exponentes del género “discurso”.

¿Por qué leerlo? La idea de “duda metódica” es quizá una de las más útiles y a su modo hermosas de cuantas ha dado la filosofía, virtudes ambas que se sostienen en la sencillez de la actitud existencial hacia la que apunta dicha noción: dudar conscientemente, dudar con conocimiento de causa, dudar como método para conocer la realidad, en todos sus niveles. Y aunque decirlo es sencillo, hacerlo es una de las acciones más complicadas del mundo.

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Discurso sobre la servidumbre voluntaria, Étienne de La Boétie

A primera vista, el Discurso de Étienne de La Boétie podría considerarse más un panfleto político que un tratado filosófico en toda regla, y aunque posiblemente sea así, en sus párrafos es posible notar ese afán de liberación que caracteriza a la filosofía auténtica. De La Boétie elabora una reflexión sobre la obediencia con un acercamiento que algo tiene de visceral antes que de racional, pero que igualmente resulta lúcido y, sobre todo, estimulante para nuestros propios cuestionamientos al poder y la autoridad.

¿Por qué leerlo? De manera sencilla y asequible, Étienne de La Boétie siembra en sus lectores ciertas premisas necesarias para poner en entredicho los fundamentos casi siempre ilusorios de la autoridad y las obligaciones que se nos imponen a lo largo de nuestra vida.

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Así habló Zaratustra, Friedrich Nietzsche

Quizá la obra más conocida de Nietzsche y, dentro de su bibliografía, su prueba de madurez filosófica. Un texto en donde la narración literaria y el discurso filosófico se mezclan para exponer algunas de las cuestiones fundamentales de la existencia humana: la idea de Dios, el valor de la amistad, la dificultad de pensar distinto ahí donde todos los demás parecen pensar de la misma manera, entre otros.

¿Por qué leerlo? El pesimismo en el que a veces se encasilla a Nietzsche queda aquí desvanecido por la luz vital de su pensamiento. Pero quizá la razón principal para leer Así habló Zaratustra sea encontrar entre sus líneas el ánimo necesario para reflexionar, preguntar, cuestionar y nunca dar por hecho ningún aspecto de la existencia. Por lo demás, Así habló Zaratustra puede ser la mejor puerta de entrada a otras obras afines aunque un tanto más desenfrenadas como Ecce homo o La gaya ciencia.

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El hombre rebelde, Albert Camus

El libro más ambicioso de Camus, en el que vació mucho de su pensamiento existencialista pero sobre todo libertario. Con oscilaciones entre la filosofía, la literatura, la historia y la reflexión personal, el filósofo de origen argelino explora la noción de rebeldía y su posibilidad en las condiciones presentes.

¿Por qué leerlo? ¿Qué idea más necesaria, en todo momento, que la de rebeldía? Tanto para la existencia propia como para la colectiva, mantener encendida una llama rebelde es, de algún modo, preservar la vida misma, apostar por la vitalidad, orientarse hacia la acción que transforma.

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Ensayos, León Tolstói

El único autor no del todo filósofo que incluimos en esta lista y quien, sin embargo, figura por mérito propio. En su obra ensayística, Tolstói desplegó no sólo la lucidez necesaria para exponer y defender sus ideas, sino especialmente la compasión para contagiar a otros de la benevolencia de éstas y la necesidad urgente de aplicarlas en el mundo. En especial recomendamos la lectura de Confesión, El primer peldaño (traducido también como El primer paso) y El Evangelio abreviado.

¿Por qué leerlo? Si bien en sus novelas Tolstói cedió también a su ánimo reflexivo, fue en sus ensayos donde se entregó al pensamiento con notoriedad y sabiduría. La pureza de su espíritu se abocó a la búsqueda de un juicio propio, una suerte de teoría existencial nutrida de otras ideas pero, al mismo tiempo, defendida con el ardor de la subjetividad y la libertad de pensamiento.

 

La dialéctica del amo y el esclavo en Hegel, Alexandre Kojève

Durante seis años, ininterrumpidamente, entre 1933 y 1939 Alexandre Kojève encabezó un seminario cuyo único propósito fue leer detenidamente La fenomenología del espíritu de G. W. F. Hegel. A ese mítico seminario asistieron Jacques Lacan, Maurice Merlau-Ponty, Raymond Queneau, Georges Bataille, Maurice Blanchot y varios más, a la postre influyentes intelectuales de la Francia de la posguerra. Entre otros títulos que se desprendieron del seminario de Kojève, probablemente el más notable sea aquel que rescató su lectura sobre la célebre “dialéctica del amo y el esclavo” de Hegel, uno de los conceptos fundamentales con los que el filósofo alemán explicó el movimiento de la Historia. Grosso modo, Hegel propuso la idea de una lucha constante entre un Amo que mantiene sojuzgado a un Esclavo a partir del miedo que éste tiene a su muerte y, por otro lado, el impulso que eventualmente siente el Esclavo por salir de la dominación del Amo. Kojève leyó este fragmento de la Fenomenología con una doble clave: el marxismo y el existencialismo.

¿Por qué leerlo? Si bien esta lectura puede no ser sencilla, después de cierto esfuerzo es posible encontrar en las tesis de Kojève el entendimiento de que no hay libertad sin trabajo ni sin angustia, y que es impostergable atender el llamado que surge en nuestra existencia para sacudirnos la dominación del Amo y emprender la construcción de nuestro propio mundo.

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