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Fe en el proceso. Creer que por algo pasan las cosas es la manera creativa en que la vida se expresa por sí sola y que nuestra esencia se vuelve cada vez más fuerte, más resiliente

“¿Cómo has podido vivir tanto tiempo y seguir sin entenderlo? Esta obsesión en ti mismo es una vida perdida. Podrías pasar el tiempo haciendo que las cosas sobrevivan, apreciando la naturaleza, fomentando la amabilidad y la amistad, y bailando. Sin embargo, has sido muy afortunado en el amor, si se me permite decir”.

Sólo los amantes sobreviven (2013)

El karma, muchas veces interpretado como una “ley cósmica de retribución”, es un concepto hinduista y budista que se relaciona con el comienzo del ciclo de causa y efecto. La palabra karma (en sánscrito) significa acción. En el budismo se explica que el karma es producido por las intenciones mentales que in-forman a una acción. Existe karma positivo y karma negativo, pero el estado de liberación o nirvana es la ausencia de karma (se utilizan los hábitos positivos para llegar al punto más allá de todo hábito). Según el hinduismo, este fenómeno es una reacción generada por el dios Lama, la cual actúa como una ley de la naturaleza y que es vista como una serie de experiencias activamente cambiantes en el pasado, presente y futuro. 

Según estas doctrinas, el karma existe porque las personas poseen la libertad para elegir entre hacer el bien y el mal, así como para asumir las consecuencias derivadas físicas, verbales, conductuales o mentales. Por esta razón, la ley de causa y efecto permite a las personas liberarse de los cuatro sufrimientos según la doctrina; el del nacimiento, el de la enfermedad, el de la vejez y el de la muerte. 

Existen algunas acciones para fortalecer las experiencias del karma como, por ejemplo, las que te compartimos a continuación: 

– Olvídate de todas las expectativas en torno a la conducta de otras personas. En su lugar, procura practicar la objetividad –comprender que una persona tiene una realidad distinta a la tuya– y actuar tanto con empatía como con simpatía. 

– Reduce la cantidad de ropa en tu armario. Dona toda la ropa que no hayas utilizado en el último año –y que esté en buenas condiciones– y quedarte con aquello que es funcional en el día a día. 

– Deja fluir la creatividad con alguien más joven o más viejo. Pintar, dibujar, hacer marionetas, juego de roles, leer un cuento o simplemente acompañar una tarde. 

– Practica la filantropía –realiza una buena acción sin esperar nada a cambio. Desde dar un abrazo tierno hasta ayudar a realizar una tarea complicada.

– Repite un mantra con el que estemos especialmente conectados. 

– Evita mentir durante 1 día –o un lapso de tiempo considerable. 

– Aprecia la naturaleza: sal a pasear por un parque o haz una excursión, quédate sentado mirando la biodiversidad del lugar, disfruta de los cantos de los pájaros fuera de tu ventana. Se trata de dejarse llevar por el movimiento de la coexistencia. 

– Ignora cualquier provocación de pelea. Al concientizar el momento en que comenzamos a sentirnos irritados y a punto de responder a una pelea, lo mejor es dejarlo pasar con paciencia, compasión y empatía. En caso de ser necesario, respira profundamente varias veces y aléjate del estímulo que te irrita. 

– Ayuda a un desconocido: en la calle, en el transporte público, en el trabajo, en la escuela. Recordaremos que la no acción frente a una injusticia es también es una acción violenta. 

– Ten fe en el proceso. Creer que por algo pasan las cosas es la manera creativa en que la vida se expresa por sí sola y que nuestra esencia se vuelve cada vez más fuerte, más resiliente.

Un sencillo ritual tántrico para eliminar alergias alimenticias

Buena Vida

Por: pijamasurf - 05/26/2017

Haz una ofrenda a las deidades y transforma tus alergias en sano éxtasis

Millones de personas padecen alergias alimenticias o creen padecerlas. En los últimos años hemos vistos fiebres de histeria en contra de cosas como el gluten, y la mayoría de los alimentos han sido revelados como alérgenos para diferentes condiciones. Si bien esto puede explicarse en alguna medida apelando a sustancias tóxicas en los alimentos procesados y a la disbiosis generalizada por el abuso de antibióticos, cesáreas y demás procedimientos que provocan un desbalance en la microbiota (o en su complejo ecosistema de genes bacteriales: el microbioma), también es indudable que muchas de estas alergias se exacerban de manera mediática y memética, a través de un pánico psicosocial. Sabemos hoy que, por ejemplo, los microorganismos que conforman la microbiota y participan en numerosos procesos vitales, como un órgano difundido por todo el cuerpo, se ven afectados por el estrés. Asimismo, se ha demostrado que el sistema inmune y sus reacciones inflamatorias pueden ser reguladas por la mente. La relación mente-cuerpo se ve fortalecida por el hecho de que la mayoría de la serotonina se produce en el intestino, por lo cual éste ha sido llamado un "segundo cerebro".

Como norma general el tantra se basa en una percepción no dual de la realidad: no existen cosas buenas o malas, o, dicho de otra forma, todo es puro, todo es divino. Si bien en algunos senderos tántricos (como el llamado "sendero de la mano izquierda") se suelen realizar prácticas en las que se ingieren sustancias comúnmente consideradas como inmundas (excremento, pus, carne, sangre, etc.), en la mayoría de los casos el tantra trabaja con el placer, con el gozo como un mecanismo para la liberación de los apegos y la generación de estados de conciencia no duales. El tantra budista vajrayana sostiene que la naturaleza de los fenómenos es la gran dicha (mahasukha), bajo la percepción correcta no hay sufrimiento, todo es el éxtasis insustancial y libre de ego de la deidad. Asimismo, se dice que el gozo facilita purificar la mente y desbloquear obstrucciones; en esto, por supuesto, se tiene el riesgo de generar apego y reificar el gozo. Pero por ello, en los momentos de éxtasis, el practicante libera ese placer de la sustancialidad del yo y lo ofrece a una deidad o él mismo se imagina como esa deidad. El placer no es de uno sino que es del universo mismo en su manifestación divina, totalmente abierta y libre de identificarse con sujetos y objetos. Así el placer emerge como inseparable de la sabiduría y de la vacuidad. La alegría aleja a la alergia. 

La visión tántrica es especialmente útil en el caso de personas que no pueden comer libremente alimentos y que se van orillando y frustrando por no poder participar en la fiesta cotidiana del placer. De manera muy simple, si la comida te cae mal, trasciende el bien y el mal o aplica el antídoto de la visión pura, para que te caiga bien. Esto bajo el fundamento de que es nuestra percepción y nuestra conceptualización de las cosas lo que les da una naturaleza sólida y estable y no su realidad intrínseca, de la cual carecen. Se dice comúnmente que para los seres que existen en planos infernales un río es visto como una corriente de fuego o de veneno, mientras que los dioses perciben el mismo río como un manantial de néctar y ambrosía.

La forma de trascender alergias alimenticias o reacciones inflamatorias habituales a ciertos alimentos que proponemos aquí está basada en la práctica tántrica de hacer ofrendas a los budas o a las deidades. La comida se vuelve una especie de mandala que ofrecemos y en el cual nos inmolamos extáticamente. Advertimos que no debe ser practicada por personas que tengan reacciones adversas graves que puedan comprometer seriamente su salud. El ejercicio está orientado fundamentalmente a aquellos que sospechan que algunas de sus reacciones pueden ser mayormente psicosomáticas. 

La práctica consiste en una vez a la semana (la frecuencia puede aumentar con el tiempo) comer un alimento al que reaccionamos negativamente, pero prepararlo de manera que nos sea delicioso. Hacer de este alimento un festín tántrico, lo cual para los principiantes no significa comerlo en demasiada abundancia (se recomienda una porción estándar) sino sólo asegurarnos de que su sabor nos produzca un éxtasis gustativo, una especie de orgasmo que se difunde en todo el cuerpo. En el caso de los practicantes más avezados, pueden, ellos sí, comerse todo el pastel (¡lo que es sólo luz no engorda!). Puede ayudar realizar la ofrenda en un ambiente estéticamente depurado, quemar inciensos, bañarse, poner cierta música, recitar mantras, darle al alimento un atractivo visual y comerlo con personas que nos producen sensaciones agradables, pero esto no es indispensable, ya que puede ser compensado por la visualización y la concentración unipuntual en el placer. 

Antes de comer el alimento hay que ofrecerlo con una pequeña oración o frase significativa a una deidad, a un buda, a un santo o a quien sea que nos genere la sensación de devoción. Comerlo lentamente para generar lo que se conoce en  la alquimia de la India como rasa, esto es, la amplia paleta de sensaciones y texturas que conduce del éxtasis a la sabiduría. Utilizar las sensaciones como un objeto de meditación, poner atención a la explosión química del placer y visualizar que este alimento es consumido por la figura divina que hemos evocado o visualizarnos como esa figura. Al acabarse el alimento hay que visualizar que la deidad y tú mismo se disuelven en luz en el vacío.