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5 lecciones de una mujer que abandonó la ciudad para convertirse en monja budista

Sociedad

Por: PijamaSurf - 04/25/2017

Ella “quería explorar más sobre lo que es el ser humano y este extraño sentimiento de amabilidad que se tiene hacia otra persona incluso en estas situaciones”

Emma Slade tenía todo lo que se podría desear de una vida en Londres. Se había graduado de una de las universidades más prestigiosas del mundo, se convirtió en la gerente de finanzas de una compañía con sedes en Hong Kong, Nueva York y Londres, y su vida rondaba realmente en la estabilidad y la comodidad. Hasta que un día, en su hotel de 4 estrellas en Yakarta (Indonesia), Slade abrió la puerta y se encontró a un hombre armado que la secuestró durante 3 horas. En ese momento, cuando creía que serían sus últimas horas de vida, algo en ella murió, aunque su cuerpo tuviera la misma vitalidad de siempre.

Durante los meses y años siguientes, Slade sufrió del trastorno de estrés postraumático (TEPT). ¿Cómo poder regresar a la cotidianidad si no se distingue la diferencia entre el pasado y el presente? Ella incluso dudaba en explicarles a su terapeuta y vínculos cercanos que no sentía enojo por su raptor, sino compasión y preocupación después de ver su cuerpo desnudo en un charco de sangre. Fue entonces que se dio cuenta de que era el momento de renacer de alguna manera. 

Comenzó un viaje espiritual, el cual la llevó a abandonar su ropa de marca y convertirse en una monja budista en Bután. Para ella, este evento crítico la llevó a tomar una vida diferente, “de lo contrario hubiera llegado a ser una banquera enormemente exitosa, articulada y bien vestida… Pero una vez que piensas en que vas a morir, empiezas a vivir una vida de manera diferente”. Estuvo en terapia y visitó el centro de rehabilitación para TEPT, viajó por el mundo durante unos cuantos años, descubrió el yoga, regresó al Reino Unido y pasó 3 meses en meditación intensiva hasta que sintió que estaba “completamente sana”. Pero algo había cambiado. Ella “quería explorar más sobre lo que es el ser humano y este extraño sentimiento de amabilidad que se tiene hacia otra persona incluso en estas situaciones”.

Abandonó Londres y decidió irse a Nepal. Ahí aprendió tibetano y fundó un espacio de caridad para niños discapacitados en Bután. Este cambio la hizo tomar conciencia de varios aspectos de su vida, y tras varios años de haber abandonado todo encontró cinco lecciones importantes para compartir: 

– No importa cuán drásticos sean los cambios profesionales, siempre las herramientas y el conocimiento adquirido a lo largo del tiempo pueden ser transferidos. 

Si en muchas ocasiones puede asumirse que el conocimiento de un mundo capitalista con enfoque financiero es inútil en las montañas tibetanas, la realidad es que la información que posee provee una mayor seguridad ante coacciones y abusos de otros. Además, gracias a su formación, Slade ha podido crear una fundación de caridad con un enfoque financiero y analítico. 

– El enfoque muchas veces se dirige hacia afuera y no hacia adentro. 

Cuando se trabaja en una ciudad, las preocupaciones se dirigen hacia cuánto dinero se está ganando, qué se puede comprar, cuán exitoso se es. Sin embargo, no existe un verdadero entendimiento del interior. Es como una especie de evación de lo interno, la cual bloquea el desarrollo de un bienestar que nace del interior. 

– El éxito no es una medida fiable de la felicidad. 

Durante los 8 años de su carrera de banquera, Slade llegó a considerar que el éxito profesional equivalía a la felicidad:

Quería ser exitosa y hacerlo bien, quería tener un buen puntaje y ganar bonuses y pensé que cuando eso sucediera sería feliz. Pensaba que una cosa llevaba a la otra y obviamente no encontré nada de eso durante tantos años.

– Las relaciones de pareja no son la garantía de la felicidad. 

Tras tomar los votos de celibato, Slade también aceptó que encontrar una pareja no sería la base de su futuro ni de su felicidad –algo que es muy común encontrar en el mundo occidental–:

La mayoría de las personas piensan que la felicidad está fuertemente relacionada con la idea de encontrar alguien a quien amar y pasar el resto de sus vidas con esa persona. Pero eso es muy occidental, y al decir esto considero que mi felicidad no se trata de encontrar a esa persona. Es un gran decreto, estar solo sin sexo, pues es creer que esa manera de vivir no es para mí y es una decisión muy grande.

– Un evento traumático no significa que la vida tiene un fin.

La experiencia en Yakarta hizo que Slade retomara un nuevo rumbo e inicio de su vida. De alguna manera, para ella, dejar morir su antiguo estilo de vida por un evento traumático hizo que renaciera una nueva forma de ser que la llevó a nuevas experiencias y aprendizajes. En sus palabras:

Irónicamente estoy muy agradecida de que el secuestro me sucediera, pues de otra forma seguiría adquiriendo ropa de marca y pasando mi tiempo en hoteles caros y viajes de trabajo. Eso nunca me hubiera convertido en la persona que soy ahora. Yo era como un niño confundido, que quería muchos juguetes.

Cientos de niños refugiados entran misteriosamente en coma en Suecia al saber que sus padres serán deportados

Sociedad

Por: pijamasurf - 04/25/2017

El extraño caso de cientos de niños refugiados que en tiempos recientes han caído en un sueño comatoso durante meses e incluso años

En un extraño y desconsolador fenómeno que ha estado sucediendo en Suecia en los últimos años, cientos de niños hijos de refugiados presentan un extraño síndrome de apatía extrema que ha sido llamado uppgivenhetssyndrom, algo así como el síndrome de darse por vencidos. 

Cientos de niños presentan un estado similar al coma en el que durante meses o incluso años dejan de pararse de la cama, sin poder beber, comer o hablar en algunos casos. La mayoría de los niños son refugiados de países de la ex Yugoslavia o países soviéticos y todos viven en Suecia, un país conocido por brindar asilo a refugiados y el único en el cual se ha reportado esta misteriosa condición. Generalmente, los niños entran en dicho estado de abandono del mundo cuando saben que sus padres serán deportados o una vez que lo son. "Son como Blanca Nieves, simplemente se desvanecen del mundo", dice un doctor sueco.

La única cura que se ha detectado ocurre cuando los padres logran conseguir permisos para mantenerse en el país, pero esto no sucede de súbito: sólo con el tiempo (a veces meses), cuando la información logra ser asimilada, los niños salen del estado de absoluta resignación y apatía en el que se encuentran.

La periodista Rachel Aviv, quien ha reportado esta historia para el New Yorker, narra que al principio le parecía irreal, una especie de cuento de hadas. Al conocer a dos de estas niñas notó:

una sensación de desconexión entre lo jóvenes y saludables, incluso bellas, que se veían. Se veía como si estuvieran durmiendo. Era una sensación enfermiza saber que estaban en esa posición durante años. Las personas hacían comparación con la hibernación, pero los humanos no hibernan. Era surreal.

Las dos chicas de las que habla perdieron la capacidad de caminar 24 horas después de enterarse de la noticia. Una llevaba 2 años en ese estado y la otra sólo unos meses.

Aviv cuenta también sobre un niño que llevaba 2 años en esa condición, pero en su caso lo inquietante era que ya se había enterado de que sus padres podían permanecer en Suecia y estaban con él. El niño sólo había logrado abrir los ojos, pero no mucho más.

Resulta extraño también que, luego de que los niños salen de este estado, "uno nunca hubiera sabido que estuvieron enfermos". Actúan y hablan de manera completamente normal, lo único es que han perdido años de sus vidas en un sueño sin recuerdos.

 

Lee el excelente reportaje de Rachel Aviv: The Trauma of Facing Deportation