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Moore sobre el hechizo (consciente) de la naturaleza

A partir de la publicación de su reciente y monumental novela Jerusalem, el mago de las historietas Alan Moore se encuentra muy activo en la red. Sin duda, la más interesante de sus recientes entrevistas es la que ha generado el sitio Daily Grail. Vale la pena visitar este link para leer la entrevista completa en inglés. Aquí hemos traducido un fragmento que consideramos relevante:

Vivimos en un mundo que está mayormente predicado en una visión racional y científica del mundo, lo cual efectivamente significa que cualquier fenómeno más allá de lo físicamente medible es automáticamente tenido por no existente, incluyendo las almas, los dioses, los fantasmas y la conciencia humana. Aunque estoy de acuerdo en que necesitamos recuperar la conexión psicológica que una vez existió entre nosotros y nuestro entorno --porque no hacerlo es convertirnos en autómatas sin sentido en un mundo material que, por su propia admisión, no tiene dirección o propósito-- creo que el problema estaría definido con mayor precisión si hacemos a un lado términos confusos como "alma" o "espíritu" y optamos por el menos vago aunque científicamente problemático "significado". Si al llegar a conocer más de los aspectos históricos y mitológicos de los lugares los hacemos más significativos, al menos para nosotros, sugiero que esto nos llevará a experimentarnos como personas con más significado dentro de un nuevo contexto iluminado.

La diferencia entre "significado" y "espíritu" es que en el caso del significado tenemos que hacer todo el trabajo necesario para investir el lugar, la persona o el objeto con el significado, mientras que los espíritus, ¿acaso no simplemente se manifiestan? Creo que nuestro mundo está gloriosamente encantado con significado; y somos nosotros los que hacemos el encantamiento y deberíamos hacer más de esto, o hacerlo de manera más exhaustiva.

Quizá habría que agregar que este llenar de significado el mundo, encantándolo o hechizándolo, debería ocurrir con más conciencia y presencia del encanto, proyecciones mágicas que se vuelven aspectos consciente de conocimiento y extensión de la experiencia: la naturaleza un lienzo de sueños lúcidos. Moore agrega que este estrato del significado/espíritu (en el cual nos vemos reflejados de manera exaltada o misteriosa) muestra que la realidad materialista convencional no es más sólida que la mitología y los sueños. Para vivir esta existencia significativa, llena de poesía y magia, "deberíamos tratar con mayor ahínco de revestir nuestro medio ambiente con el significado que de manera tan beligerante el materialismo le ha extraído".

Los neuroteólogos, dedicados a la comprensión de la relación entre el cerebro humano y la religión, consideran que es la estructuración binaria, holística, causal y cuantitativa del cerebro la que facilita sensar la presencia de Dios

Investigadores, psiquiatras y psicólogos han tratado de indagar, a veces sin mucho éxito, las profundidades de la mente. Cuestiones sobre cómo las sensaciones pueden materializarse en pensamientos y éstos últimos son capaces de resultar en reacciones corporales y espirituales. Ha sido durante esta investigación que algunos constructivistas cognitivos comenzaron a asegurar que es en esa transformación lingüística entre sensación y pensamiento en donde ahonda Dios. 

 

Los neuroteólogos, por su lado, dedicados a la comprensión de la relación entre el cerebro humano y la religión, consideran que es la estructuración binaria, holística, causal y cuantitativa del cerebro la que facilita sensar la presencia de Dios. 

 

Pensemos en el caso, por ejemplo, de un hombre de 45 años de edad, paciente con epilepsia internado en el Hadassah University Hospital de Jerusalén, quien ha experimentado una serie de crisis en el lóbulo temporal que le han provocado alucinaciones –de voces, música, personas, olores y sabores– intensas y casi reales sobre conversaciones con Dios. De acuerdo con la evidencia los lóbulos frontales y temporales se activan durante actos de meditación o rezos, en los cuales surge una importante inversión energética de concentración mental. Y es entonces que surge la pregunta: ¿es necesaria una alteración fisiológica para una experiencia religiosa? 

 

Tras realizar varias pruebas EEG para observar sus patrones cerebrales, se encontró que este paciente realmente era capaz de ver a Dios: 

 

Mientras estaba en cama, el paciente abruptamente “se congeló” y se quedó viendo hacia el techo durante varios minutos, comentando luego que sintió que Dios se estaba acercando. Cuando él comenzó a cantar rezos en silencio, observó su Kappa y se la puso en la cabeza, cantando más rezos de manera excesiva. Entonces, abruptamente, gritó: “Y tú eres Adonai –nombre del dios hebreo–, el señor”, argumentando que Dios se le presentó y le ordenó traer redención al pueblo de Israel. 

 

Previo a sus alucinaciones, el paciente no era una persona religiosa y recibía medicamentos antipsicóticos que lo regulaban durante unas horas pero, de golpe, los episodios solían comenzar de nuevo. Entonces, ¿en qué parte se encuentran los mecanismos neurales que causan alucinaciones con experiencias así de religiosas? Parece ser que en el control de los mecanismos del lóbulo prefrontal –más que en el lóbulo temporal, en donde curiosamente se halla activa la glándula pineal. 

 

En su libro DMT: The Spirit Molecule, el doctor Rick Strassman ha sugerido que el alma humana utiliza la glándula pineal como canal espiritual, y a la molécula DMT –dimetiltriptamina– como un catalizador para ese mismo fin. Es decir que la experiencia religiosa, siquiera de una identidad metafísica, puede experimentarse a través del DMT que se produce de manera natural en la glándula pineal, como si la fuerza vital renaciera en el cuerpo e impactara en los estados de conciencia: “Es posible que la [glándula] pineal sea el órgano más activo en el cuerpo al tiempo de la muerte. ¿Podemos decir que tal vez la fuerza vital sale del cuerpo a través de la pineal?”.

 

Pese a que se fortalezcan las teorías sobre la influencia de la glándula pineal para la experimentación teológica, aún quedan dudas por resolver como, por ejemplo, ¿por qué existen casos enfocados en la charla con un Dios que busca la redención y otros en que sólo marca el paso a través de la trascendencia espiritual? Es como si tuviéramos que preguntarnos sobre la significación dada a cada una de las sensaciones que no siempre podemos explicar neurocientífica ni teológicamente, como si nos viéramos obligados a confiar en la sabiduría de nuestro cuerpo, su glándula pineal o tercer ojo, para alcanzar un estado de asombro y mistificación.