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Un descubrimiento azaroso reveló una zona aislada del Amazonas, al norte de Ecuador. Lailso Camelo, un capataz en medio de la racha de deforestación ocurrida en los años 90, se topó con una serie de piedras gigantescas mientras cortaba árboles. El sentimiento de sacralidad que el lugar expiraba lo había llevado a alejarse de él cuando, años antes, siendo aún un joven, lo encontró por primera vez. Esta vez no lo dejaría pasar.

Las pruebas de carbono señalaron la fecha de su construcción del sitio de Rego Grande aproximadamente hace 1000 años. Su antigüedad y sofisticación son indicadores de una sociedad estable y técnicamente avanzada y apoyan la teoría de que el Amazonas no era un paraíso inhabitado sino el hogar de una comunidad enorme, que podría haber alcanzado incluso los 10 millones de habitantes hasta que las plagas traídas por los colonizadores europeos los aniquilaron.

 

 

Las piedras de granito están acomodadas de manera circular y parecen haber sido extraídas de un río a dos millas de sitio, según un descubrimiento de los arqueólogos que presiden la investigación, Mariana Cabral y João Saldanha. En el mismo lugar se han encontrado otros vestigios con elementos propios de un cementerio. A la vez, las piedras parecen alineadas con el movimiento del sol durante el solsticio de invierno por lo que los investigadores piensan que se trataba de un sitio ceremonial además de un indicador astronómico para ciclos de cultivo y cacería.

Rego es una de las piezas que faltan para conocer la historia perdida del Amazonas, esa que se esfumó con la colonización y el declive de las civilizaciones previas a ella. Sin embargo, en su mayor parte sigue siendo un enigma. Entre los vestigios y alineaciones, su función permanece en el plano de las hipótesis ya que no está ligada a ninguna leyenda local, como sí ocurre con otros sitios, como La ciudad Z. Mientras no tengamos más evidencia, el conjunto de piedras incrustadas en medio de la selva seguirán siendo un misterio.

 

 

 

Los sueños lúcidos pueden usarse para disolver el ego y la separación y familiarizarse con la idea de que la vigilia es también un sueño

Hace unos meses publicamos una nota sobre un experimento muy específico que los soñadores lúcidos pueden hacer, el cual fue sugerido por el maestro budista Alan Wallace, para probar que existe cierta conciencia incluso en el sueño profundo e investigar la naturaleza de la mente. Ahora compartimos aquí una práctica, que se deriva de un sueño lúcido del mismo Wallace, con la cual podemos aprender a disolver la percepción egocéntrica del mundo y empezar a experimentar la realidad como una manifestación del poder creativo de la mente que trasciende toda fijación o límite (una conciencia que fluye sin un yo).

Durante una participación en un panel sobre sueños lúcidos (que incluía al doctor Stephen LaBerge, una eminencia en el tema), Alan Wallace contó un sueño, uno de sus primeros sueños lúcidos. Dice que estaba en un comedor de los 50 cuando cobró lucidez, y con el sentimiento de euforia que caracteriza el entrar en el estado de lucidez, saber que estamos soñando, se acercó a cada uno de los comensales y les anunció que era un sueño, que estaban en su sueño. Pero estas personas, que existían en el espacio de su mente, "en mi propio holodeck" (la referencia es a Star Trek), no se interesaban por saber esto, seguían involucrados con sus hamburguesas y bebidas. "Eso me sorprendió mucho, pensé 'este es mi sueño. ¿No sabes que este es mi sueño?'... Estos individuos que conformaban la 'sociedad de mi mente', aunque yo estaba lúcido, actuaban de maneras impredecibles".

Wallace señala que "en un sueño no lúcido, las personas parecen radicalmente otras", nos atraen, nos atemorizan, etc., pese a que todos surgen de nuestra mente. Pero incluso en un sueño lúcido este efecto de otredad y separación se puede mantener:

Cuando te despiertas en un sueño de todas maneras te puedes identificar más contigo mismo, con tu persona onírica y te preguntas por qué los demás no responden a ti, como en mi sueño... pero cuando maduras en la práctica del yoga de los sueños aprendes a cortar los tentáculos de la identificación y te das cuenta de que esta persona aquí y estas otras, todas surgen de la misma base, y todas son igualmente yo.

Así uno puede desplazar el centro de atención en un sueño lúcido de la primera persona hacia otras, notando que todas surgen de la misma base, que tienen la misma sustancia. Lo interesante de esto es que puede aplicarse a la vigilia, que desde la perspectiva de la mente iluminada, según el budismo, también es como un sueño, en tanto que todo surge del sustrato de la mente.  

Dice Wallace que si uno relaja el hábito de identificarse, de aferrarse a la propia persona, y en general suelta toda reificación, así entonces, tomando la perspectiva de la mente búdica, todas las apariencias de la vigilia también son una expresión de la propia mente, de la conciencia primordial: "Aquí convergen todas las tradiciones místicas del mundo. Al soltar esta identificación, uno ve que todos son tú".

Para poder aplicar esto evidentemente es necesario ser capaces de tener sueños lúcidos frecuentemente. Una vez que se tiene la lucidez en el sueño entonces se debe recordar el plan de investigar la realidad de los diferentes participantes en el sueño y buscar desplazar la perspectiva, para ver desde aquello con lo que nos encontramos --algo así como ponernos en sus zapatos; al hacerlo seguramente descubriremos, como dice Wallace, que todos son yo, pero que ese "yo" no está en ninguna parte, está vacío.

Aquí un poco de bibliografía para para empezar a practicar:

Dalái Lama, F. V. (2009). Dormir, soñar y morir: una exploración de la conciencia

Holecek, A, S. L. (2016). Dream Yoga: Illuminating Your Life through Lucid Dreaming and the Tibetan Yogas of Sleep.

Katz, M. (2011). Tibetan Dream Yoga: The Royal Road to enlightenment.

Leberge, S. (2009). Lucid Dreaming: A Concise Guide to Awakening in Your Dreams and in Your Life.

Norbu, C. N. (2002). Dream Yoga and the Practice of Natural Light.

Wallace, A. (2012). Dreaming Yourself Awake: Lucid Dreaming and Tibetan Dream Yoga for Insight and Transformation

Wangyal, T. (1998). The Tibetan Yogas of Dream and Sleep.

 

Twitter del autor: @alepholo