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Regálale a tu existencia unos instantes de simplicidad, te lo va a agradecer

Leaves falling,

Lie on one another;

The rain beats on the rain.

Alan Watts

¿Cómo terminamos inmersos en una realidad donde tomarte unos instantes para escuchar caer la lluvia representa un acto contracultural? Sería bueno cuestionarnos periódicamente esto.

Vivimos hiperestimulados, proyectando construcciones cada vez más elaboradas, recurriendo a la pretensión como credo, persiguiendo orgasmos tántricos, discursos lucidores, fórmulas para ser más felices o atajos para volvernos cultos.

Pero ¿dónde quedó el sonido de la lluvia golpeando una alfombra de hojas secas?, ¿por qué nos parece hoy algo “poético” cuando en realidad es lo que nos corresponde con mayor naturaleza?  

No importa cuál sea tu respuesta a las anteriores interrogantes, pero pareciera saludable confrontarlas de vez en cuando. Pero ya entrados en preguntas, también valdría la pena cuestionar por qué para remitirnos a los actos más naturales necesitamos encontrar una nota, muy probablemente en nuestro feed de una red social, que nos invita a escuchar la lluvia vaciarse sobre hojas, cortesía de un video de YouTube de larga duración. ¿No te parece ligeramente ridículo o un tanto artificioso?

En todo caso tenemos que encontrar una salida; y aunque a veces dudo de que el proceso comience en un texto como este (o en cualquier otro texto), tampoco descartemos que, recordando que la salida del laberinto está en el centro, la historia de nuestra liberación incluya ingredientes como YouTube, Facebook o Pijama Surf. En todo caso esto sólo lo saben la lluvia y las hojas, el sonido que juntas producen.

 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

En gustos se rompen géneros, por eso está compañía está abocada a generar los más exóticos sabores en sus paletas

Cada cabeza es un mundo, cada persona es una secuencia interminable de gustos y preferencias. Si bien existen patrones o tendencias en cuanto a los géneros de música, interpretes, autores o platillos que mejor se posicionan entre un público amplio, no debemos olvidar que también hay miles de gustos que aunque están diseminados y no aglomerados masivamente, alguien debería asimismo preocuparse por satisfacerlos. 

Suponemos que un silogismo similar al anterior es el que repasó el equipo de Lollyphile! para inspirarse a lanzar su línea de sabores improbables. Esta pequeña compañía de Austin tiene, entre otras, una paleta vegana con sabor a leche materna. Es decir, sus especialistas trabajaron arduamente para llegar a un sabor que empatara con el de la leche materna, pero además se tomaron la molestia de confeccionar una ruta saludable que mantuviera el espectro de ingredientes en lo vegano. 

Otros sabores incluidos son el de tocino con chocolate, queso azul, pizza y wasabe con jengibre.