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Regálale a tu existencia unos instantes de simplicidad, te lo va a agradecer

Leaves falling,

Lie on one another;

The rain beats on the rain.

Alan Watts

¿Cómo terminamos inmersos en una realidad donde tomarte unos instantes para escuchar caer la lluvia representa un acto contracultural? Sería bueno cuestionarnos periódicamente esto.

Vivimos hiperestimulados, proyectando construcciones cada vez más elaboradas, recurriendo a la pretensión como credo, persiguiendo orgasmos tántricos, discursos lucidores, fórmulas para ser más felices o atajos para volvernos cultos.

Pero ¿dónde quedó el sonido de la lluvia golpeando una alfombra de hojas secas?, ¿por qué nos parece hoy algo “poético” cuando en realidad es lo que nos corresponde con mayor naturaleza?  

No importa cuál sea tu respuesta a las anteriores interrogantes, pero pareciera saludable confrontarlas de vez en cuando. Pero ya entrados en preguntas, también valdría la pena cuestionar por qué para remitirnos a los actos más naturales necesitamos encontrar una nota, muy probablemente en nuestro feed de una red social, que nos invita a escuchar la lluvia vaciarse sobre hojas, cortesía de un video de YouTube de larga duración. ¿No te parece ligeramente ridículo o un tanto artificioso?

En todo caso tenemos que encontrar una salida; y aunque a veces dudo de que el proceso comience en un texto como este (o en cualquier otro texto), tampoco descartemos que, recordando que la salida del laberinto está en el centro, la historia de nuestra liberación incluya ingredientes como YouTube, Facebook o Pijama Surf. En todo caso esto sólo lo saben la lluvia y las hojas, el sonido que juntas producen.

 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

5 mitos del amor romántico que seguramente reconocerás

Sociedad

Por: PijamaSurf - 03/09/2017

El objetivo de este tipo de terapias es explicar cómo el primer paradigma conlleva a una relación de pareja cargada de mitos con tintes dramáticos y rígidos, haciendo que el amor sea más bien un ancla que oprime las vidas de ambos miembros (y de la posible familia que exista)

En terapia de pareja se explica que existen dos paradigmas del amor: el primero, el amor romántico, que cree en la existencia de la media naranja, en la necesidad de estar eternamente emparejadísimos, apasionados y enamorados, en la obligación irrefutable de la monogamia y la fidelidad, en que la presencia de los celos es sinónimo de cuidado y amor, en que el amor todo lo puede –incluyendo pobreza, enfermedades, trastornos mentales o adicciones, en los roles de género en la familia o la pareja; y el segundo, las alternativas éticas en la pareja, en donde se cree que una persona se vale por sí sola y decide compartir su vida con otra, en los acuerdos hablados y pactados sobre la monogamia, la fidelidad y la lealtad, en la compersión o la felicidad de que el compañero de la relación esté disfrutando aunque no sea con uno, en una duración límite del enamoramiento y la pasión, en la responsabilidad y cuidados que se brindan a la relación de pareja, en las redes afectivas y el compañerismo de vida. 

El objetivo de este tipo de terapias es explicar cómo el primer paradigma conlleva una relación de pareja cargada de mitos con tintes dramáticos y rígidos, haciendo que el amor sea más bien un ancla que oprime las vidas de ambos miembros –y de la posible familia que exista; mientras que el segundo resulta en una dimensión realista sobre las capacidades y herramientas de cada miembro para establecer una vida como compañeros íntimos. No obstante, descarapelar el amor romántico resulta ser una actividad compleja pues, en palabras de Karen Armstrong:

el mito trata de lo desconocido; su función es ayudarnos a hacer frente a los conflictos humanos. En ese sentido, los mitos han sido la base de todas las culturas humanas, porque han otorgado a la sociedad modelos de conducta y actitudes. […] Es una guía que transmite un código ético y que, además, ha configurado la base de todas las religiones.

¿Cómo se puede desmitificar un mito que constituye la base de nuestra sociedad actual? 

Una solución adoptada ha sido la reeducación: informar empáticamente sobre los mitos del amor romántico y sus consecuencias. Estos son algunos de los mitos amorosos: 

– “Y vivieron felices para siempre”. Es el principal mito del amor romántico. Para Coral Herrera Gómez, redactora en Metiendo ruido:

la estructura mítica de la narración amorosa es casi siempre la misma: dos personas se enamoran, se ven separadas por diversas circunstancias, obstáculos […] y barreras. Tras superar todos los obstáculos, la pareja feliz por fin puede vivir su amor en libertad.

Este mito acostumbra hacer uso de estereotipos de género que remarcan la pasividad de la mujer y la actividad del hombre; el dramatismo de la mujer y la promiscuidad del hombre; la vulnerabilidad de la mujer y la fortaleza del hombre; la necesidad de salvación de la mujer y la solvencia económica del hombre. Son ideales que no corresponden con la realidad. 

– “La media naranja”. Este mito apareció en el banquete de Aristófanes, en los Diálogos de Platón, donde se hace la suposición de que los humanos tenían dos cabezas y ocho extremidades pero fueron divididos por Zeus al haberlo hecho enojar. El objetivo de los humanos era volverse a unir a su otra mitad, a aquel personaje que estaba predestinado a uno, y “su culminación es recuperar los aspectos que nos fueron amputados y de esa manera, recuperar nuestra propia y completa identidad”. El mayor defecto de este mito es que transmite “la búsqueda de una unidad perdida” como si fuera una obligación tener una alma gemela –y en caso de no encontrarla, sentirse “defectuoso”, así como estar incompleto si no se encuentra el amor de "la media naranja". 

– Mito de la exclusividad. El gran amor, fulgurante y maravilloso, sólo puede sentirse por una única persona en toda la vida, lo cual promueve la creencia de la exclusividad emocional y sexual, así como la de los celos hacia las exparejas y otras personas. Esto incluye los deseos y fantasías eróticas, e incluso puede considerarse infidelidad si la pareja ve pornografía para su satisfacción propia. 

– El enamoramiento y la pasión duran toda la relación. Al principio de una relación, durante los primeros 3 o 6 meses, el enamoramiento se encarga de fortalecer el vínculo mediante la pasión y altos niveles de oxitocina. Sin embargo, conforme pasa el tiempo y surgen las primeras peleas, el enamoramiento cesa y, en caso de que la relación sea lo suficientemente fuerte como para superar la ruptura, se convierte en amor. En esta etapa, la madurez provoca que el vínculo afectivo se intensifique, el compromiso se incremente y la pasión disminuya. Desgraciadamente este mito provoca decepción en la pareja cuando se reduce la actividad sexual o la excitación hacia la vida en común, resultando en muchas ocasiones en una ruptura amorosa y divorcios.

– Sólo existe un único tipo de pareja: el de un matrimonio heterosexual monógamo. Esto imposibilita la diversidad en la formación de la familia, los vínculos emocionales y la orientación sexual. En caso de no formar parte de este grupo, nada ni nadie puede asegurar éxito en aquella relación de pareja ni en la felicidad en la soltería. 

Estos mitos, entre algunos otros, quitan libertad en la relación de pareja: de reinventar, evolucionar o aprender nuevas formas de relacionarnos. Por esta razón, ser capaces de reconocer que el amor romántico puede impactar negativamente en la experiencia de la vida y la pareja, hará que se tomen alternativas para que el sufrimiento deje de doler y la felicidad sea responsabilidad de quien la está buscando.