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Regálale a tu existencia unos instantes de simplicidad, te lo va a agradecer

Leaves falling,

Lie on one another;

The rain beats on the rain.

Alan Watts

¿Cómo terminamos inmersos en una realidad donde tomarte unos instantes para escuchar caer la lluvia representa un acto contracultural? Sería bueno cuestionarnos periódicamente esto.

Vivimos hiperestimulados, proyectando construcciones cada vez más elaboradas, recurriendo a la pretensión como credo, persiguiendo orgasmos tántricos, discursos lucidores, fórmulas para ser más felices o atajos para volvernos cultos.

Pero ¿dónde quedó el sonido de la lluvia golpeando una alfombra de hojas secas?, ¿por qué nos parece hoy algo “poético” cuando en realidad es lo que nos corresponde con mayor naturaleza?  

No importa cuál sea tu respuesta a las anteriores interrogantes, pero pareciera saludable confrontarlas de vez en cuando. Pero ya entrados en preguntas, también valdría la pena cuestionar por qué para remitirnos a los actos más naturales necesitamos encontrar una nota, muy probablemente en nuestro feed de una red social, que nos invita a escuchar la lluvia vaciarse sobre hojas, cortesía de un video de YouTube de larga duración. ¿No te parece ligeramente ridículo o un tanto artificioso?

En todo caso tenemos que encontrar una salida; y aunque a veces dudo de que el proceso comience en un texto como este (o en cualquier otro texto), tampoco descartemos que, recordando que la salida del laberinto está en el centro, la historia de nuestra liberación incluya ingredientes como YouTube, Facebook o Pijama Surf. En todo caso esto sólo lo saben la lluvia y las hojas, el sonido que juntas producen.

 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

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Encuentran esvásticas de hace 11 mil años: el símbolo universal

AlterCultura

Por: pijamasurf - 03/09/2017

La esvástica trasciende a una cultura en específico, es un símbolo universal que recientemente se ha descubierto que ha sido usado por lo menos desde hace 11 mil años

La esvástica es uno de los símbolos más universales que existen. El hecho de que haya sido cooptado y descontextualizado por el nazismo le hace poca mella a este símbolo que está ligado en su término exotérico con la paz, la continuidad y lo auspicioso (el término sánscrito svastika literalmente significa "auspicioso" o "pacífico"; se pronuncia "suástica"); en su aspecto esotérico está ligado con la eternidad o con la intersección entre lo eterno y lo temporal o lo absoluto y lo relativo.

Recientemente un equipo de investigadores hindúes dio a conocer que existen trazos de este símbolo que datan de hace más de 11 mil años. El grupo de cinetíficos basados en Kharagpur ha rastreado también la forma en la que el símbolo migró a diferentes pueblos (se ha encontrado en antiguas civilizaciones en Asia, en Europa, en el Pacífico, en América y demás), así como la mención que se hace de él en los Vedas. Los descubrimientos indican que la esvástica es un símbolo anterior a la civilización aria que conquisto el valle Indo. El investigador Joy Sen dijo que se encontró la forma geométrica de la esvástica madura en forma de sellos que datan del tiempo pre-Harappa.

La esvástica es una cruz con los brazos doblados en ángulo recto y que puede representarse en dextrógiro o levógiro. Está por supuesto vinculada con la cruz y con la cruz gamada y a grandes rasgos simboliza lo mismo, aunque evidentemente cada cultura le imprime su sello particular. En el budismo la esvástica simboliza también la eternidad o el giro de la rueda del dharma (que trasciende el tiempo) y es una de las marcas del Buda. Se suele representar al Buda con una esvástica en el corazón, lo cual en el budismo chino es un signo de la mente-corazón del Buda y las 10 mil cosas (símbolo del todo o del infinito) que se manifiestan en su conciencia. 

El esoterista francés René Guénon mantiene que la esvástica, al igual que la cruz, simboliza el axis mundi o polo o centro que es el principio ubicuo y generador de toda la vida, la fuente a la cual todo retorna.

En el Timeo, Platón escribe que el demiurgo creó el movimiento celeste tomando el alma del mundo y dividiéndola en dos círculos, el círculo de lo mismo y el círculo de lo diferente, y unió ambos con un patrón de X o cruz (chiasmus). El doctor Aaron Cheak explica que es "el vínculo entre lo eterno y lo transitorio... este chiasmus define la paradoja de la intersección de la materia y el espíritu, el fuego y la tierra. Es el punto espiritual en el mundo material y el punto material en el mundo espiritual". En el cristianismo Cristo es simbolizado por la cruz y, de manera análoga a lo que sugiere Platón, Cristo es también aquello que une el cielo con la tierra o la intersección entre la eternidad y el tiempo. El alma del mundo se imprime en el espacio como una cruz o una esvástica, que es justamente el movimiento de lo inmóvil, la proyección de la eternidad en el tiempo.