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Llevar una cerveza a Marte representa más retos de los que podríamos pensar

Cerveza, no puedo imaginar una semana sin cerveza. Pero puedo recordar perfectamente la primera vez que mi padre me dio una, tenía 16 años: “es muy importante que, ahora que empiezas a salir con tus amigos, sólo bebas cerveza. Pídele al mesero que te la abra en la mesa o frente a ti, y así te aseguras que no te den algo adulterado”.

Por supuesto, hice caso a mi padre (las dos o tres primeras veces que salí) y desde entonces no he dejado de beber cerveza y me cuesta trabajo imaginar mi vida sin ella. No visualizo un partido de futbol, una plática con amigos, un jueves en la noche o una visita a Alemania sin una cerveza.

Y es que, sin duda, la cerveza es una parte fundamental de la forma en que socializamos. Más allá de cómo vivimos nuestro día a día, imaginar un evento deportivo o un concierto, una boda o cualquier tipo de festejo sin esta longeva bebida es imposible, por eso la carrera por crear la mejor cerveza lleva siglos, milenios.

Pero hay otra carrera que, aunque tiene menos tiempo, hoy se relaciona perfectamente con la cerveza: la carrera espacial. ¿Cómo es esto posible? Hoy por hoy, y de acuerdo con los especialistas más aventurados, estamos a 1 o 2 décadas de colonizar Marte.

Esto nos lleva a una tercera carrera: ¿quién llevará la primera cerveza al planeta rojo? Más allá de que esta pregunta me sorprende, lo que me emociona es que alguien ya dijo "yo", y no, no se trata del astronauta o ser humano que quiera llevar una botella o lata en alguno de los compartimentos de su traje espacial, estamos hablando de una marca que en pleno 2017 se impuso el reto de crear una cerveza que pueda ser degustada en el espacio o en ambientes con menos gravedad que en la Tierra: el valiente se llama Budweiser.

Así, en la agenda de Festival SXSW 2017 aparecía una plática especial y espacial: "Bud on Mars", sobre la travesía de Budweiser para interactuar en el espacio. La charla, que fue moderada por la actriz Kate Mara (The Martian, 2015), resultó tan interesante como amena en gran parte por las intervenciones de Clay Anderson, quien narró de forma muy gráfica —efectos de sonido incluidos— uno de los principales problemas de tener una cerveza en el espacio. Anderson aseguró:

creo que uno de los principales retos está en que en la estación espacial no hay gravedad. Así que cuando vas de un ambiente con gravedad, como el que tenemos en la Tierra, a uno sin gravedad y tienes una bebida carbonatada habrá problemas. Ya hubo un experimento en los años 80.

“Cuando tienes una Budweiser en la Tierra y la abres no hay problema, quitas la corcholata, se oye un ‘ppsssst’ y listo, a disfrutar. Pero en el espacio se oye un ‘pum’ y después tendrás que limpiar todo”, afirmó el astronauta, quien cuenta con más de 40 horas de caminata espacial en su carrera.

En tono más serio el astronauta, quien ha vivido más de 150 días en el espacio, agregó:

Lo bueno de Marte o la Luna —escojan su planeta favorito— es que sí hay algo de gravedad. En Marte hay 1/3 de nuestra gravedad y en la Luna una sexta parte, así que tienes el beneficio de esta fuerza gravitacional que te ayuda a hacer lo que una cerveza en el espacio necesita hacer.

Pero los retos no se quedan nada más ahí, hablando específicamente de la cerveza. De acuerdo con Anderson, uno de los más interesantes para los ingenieros tiene que ver con la forma en la que se enviará la cerveza a Marte, es decir, en qué presentación la podremos disfrutar.

Y es que, según explica el astronauta, todas las bebidas que se consumen en el espacio están en bolsas y tienen que beberse con popote. Una vez que se termina de beber, se debe atorar el popote para impedir el paso del líquido y después succionar los residuos que queden en la parte superior de éste. Ya pueden empezar a imaginar cómo se servirá la cerveza en el planeta rojo.

¿Y qué hay de una de las reacciones físicas más relacionadas con la cerveza? ¿Se puede eructar en el espacio? ¿Cómo es? ¿Qué se siente? Por supuesto, Clay Anderson tiene la respuesta. El astronauta narró:

Estoy aquí para decirles que sí pueden eructar cuando están en gravedad cero. Podría resultar húmedo, dependiendo de qué tan hábiles sean. Pero si eres lo suficientemente inteligente y has pasado más de 150 días en el espacio, debes saber que tienes que dar algunas maromas para separar el aire del líquido en tu estómago… es entonces cuando ¡BUUUUURP!

Por su parte Patrick O’Neill, quien representó al Centro para el Avance de la Ciencia en el Espacio (CASIS, por sus siglas en inglés), explicó que ha habido casos en los que los astronautas de cansan de hacer las cosas de una u otra forma y ahí es donde viene la innovación.

Ejemplificó con el caso de un astronauta que, según narró, estaba cansado de beber su café desde una bolsa a través de un popote y se preguntó “¿qué pasaría si creo mi propia taza? Quizá sirva de cimiento para las tazas del futuro”, platicó O’Neill.

CASIS es el organismo que regula la Estación Espacial Internacional, considerado como uno de los laboratorios nacionales de Estados Unidos y, de acuerdo con O’Neill, Budweiser es sólo una de las empresas que está aprovechando que sus puertas están abiertas para experimentar con diversos productos que tendrían que ser llevados en la soñada jornada por conquistar el espacio o Marte.

Pero los retos no se resumen al empaque, los eructos o cómo le hacemos para no provocar un desastre al abrir una cerveza en ambientes con microgravedad. Valerie Toothman, presidenta de innovación de Anheuser-Busch (empresa dueña de la marca Budweiser y la más grande cervecera del mundo), hizo una anotación importante: independientemente de toda la materia prima que se necesita para hacer cerveza, “¡agua! Toda cerveza es 90% agua. ¿Alguien sabe qué no existe en Marte? Agua, es decir, cerveza. Esa es la tragedia y estamos aquí para arreglarlo”.

Finalmente, pero no menos importante: ¿Qué hay del sabor de la cerveza? ¿Beber una en el espacio sabe igual que beber una en la Tierra?

Clay Anderson lo sabe:

ir de la Tierra al espacio altera tu cuerpo por unos días porque está acostumbrado a la gravedad, y cuando llegas a órbita pasas de sentir todas las fuerzas del lanzamiento y la velocidad a un estado ‘sin peso’; tu cerebro no sabe qué está pasando, tampoco otras partes de tu cuerpo. Entonces te hinchas, se te tapa la nariz y no puedes tragar bien. Eso nos lleva a los sentidos, todos hemos tenido un resfriado en el que no puedes oler bien y eso es parte del sabor de las cosas, es una experiencia completa que tiene que ver con todo. Por eso muchos astronautas comen cosas muy condimentadas o picosas, como coctel de camarón con Tabasco, ya que se pierde el sentido del gusto.

Así que Budweiser visualiza ocho grandes retos para crear una cerveza que se pueda consumir en el espacio o en Marte:

1. Los astronautas pierden el sentido del gusto.

2. La presión atmosférica de Marte es 100 veces menor que la de la Tierra. Eso quiere decir que al abrir cualquier bebida con gas, ésta se convertiría en un líquido espumoso.

3. El agua es limitada en Marte y 90% de una cerveza es agua.

4. El agua en Marte es salada, la cerveza sería más agria.

5. La temperatura. Un día de verano en Marte puede llegar a 21ºC de día, pero hasta -38ºC de noche, lo que dificulta que la cerveza esté en su temperatura ideal de 3-4ºC.

6. La presión en el espacio es casi 0, por lo que una Budweiser no haría su tradicional sonido.

7. El lúpulo, ingrediente que da su amargura a la cerveza, necesita luz del Sol y agua. Desde Marte, el Sol se ve a la mitad de tamaño de lo que lo vemos en la Tierra.

8. Eructos húmedos. 

El reto está ahí. Está planeado que la Estación Espacial Internacional esté en órbita por lo menos hasta 2024, sus puertas están abiertas para que se experimente dentro de ella, no sólo con las reacciones de los productos sino también con las de nuestros cuerpos.

Elon Musk, creador de Tesla y Space X quiere enviar a dos turistas a darle la vuelta a la Luna, en su mira está Marte. ¿Será que de verdad estamos a 1 o 2 décadas de lanzar a los primeros pioneros, a los primeros humanos que pisarán el suelo del tan cercano pero lejano Marte?

 

Twitter del autor: @benjaortega

Una aventura gráfica futurista traída directamente desde la antigua Union Sovética

Con los conflictos entre las grandes potencias del siglo XX vino una carrera tecnológica interminable que lo mismo desarrollaba técnicas de control mental que armas de destrucción masiva y exploración espacial.

Imaginar el futuro siempre ha sido un ejercicio tentador, recreativo e inspirador que tiende a acertar y predecir algunos avances o cambios, aunque a distancia siempre puede resultar ingenuo.

Las predicciones de los rusos eran bastante similares a las que por aquel entonces hacían los estadounidenses. En los 60, estas diapositivas eran proyectadas en los hogares de la Unión Soviética a través de un dispositivo muy popular llamado Diafilm.

Las ilustraciones fueron creadas por L. Smekhov, la historia fue escrita por V. Strukova y V. Shevchenko. La fuente original fue publicada por Sergey Pozdnyakov a través de su perfil de VK (el Facebook ruso). Las traducciones al inglés fueron hechas por The Moscow Times. A continuación presentamos la película completa:

 

En el año 2017 por V. Strukova y V. Shevchenko, ilustrado por L. Smekhov, producida por Estudios Diafilm en 1960”

 

“¿A quién no le preocupa el futuro? ¿Cómo será? ¿A quién no le interesa dar un vistazo al próximo siglo? Luego de leer libros de ciencia ficción y aprender sobre las últimas investigaciones científicas y los nuevos planes de ingeniería uno se puede hacer una idea cercana de cómo será”

 

“Así pues, miraremos al futuro, nos transportaremos 60 años hacia adelante. Quizá en la víspera del centenario del Gran Octubre, niños como tú estarán mirando una película en clase de geografía sobre el pasado reciente y el presente de su país –una película sobre cómo los soviéticos están reorganizando el orden del mundo natural para brindar paz y alegría al planeta”

 

“Y aquí están esos estudiantes en la sala de proyección de 2017, este es un dispositivo especial que les permite observar cómo se transformó su país"

 

“Los niños escuchan la voz del narrador: '...y aquí está la presa a lo largo del estrecho de Bering. ¿Alcanzan a ver aquello que suena encima? Transformadores atómicos. La presa bloqueó las corrientes de agua fría del Oceano Ártico y el clima en el lejano este mejoró'”

 

“Entonces en la película desaparece la Tierra. En el espacio exterior, casi a la velocidad de la luz, un cohete interestelar fotónico despega hacia el sistema planetario más cercano, en la lejanía de Alfa Centauri”

 

“Cuando el show termina, el maestro de geografía, Nikolai Borisovich, le recuerda a la clase que la lección de mañana será un viaje de campo a la ciudad subterránea de Uglegard, localizada en el Círculo Ártico”

 

“A la mañana siguiente, Igor es despertado por el reloj que su padre inventó a modo de broma. El padre de Igor trabaja en uno de los despachos del Instituto Central para el Control Climático”

 

“Su madre no está en la cocina pero le dejó una nota, es una orden para la máquina culinaria inteligente. ¡Mi desayuno favorito! Exclama el pequeño mientras la lee”

 

“Igor inserta cuidadosamente la nota. La máquina procesa la nota, rayos invisibles leen los contornos de cada letra, cucharas y medidores ponen lo que se necesita y cuchillos automáticos cortan las verduras rápidamente”

 

“Luego la mamá de Igor le hace una llamada por el videófono. Está parada sobre la cubierta de un barco. Aquí es donde su hijo más pequeño va al kinder. ¿Te las pudiste arreglar con el desayuno?, pregunta sonriéndole”

 

“¿Estás en el Mar Negro?, pregunta Igor sorprendido. Estoy aquí por trabajo, le dice su madre, inspecciono los jardínes de niños flotantes de este mar, también visité el de tu hermanito. Llámale a papá, dile que no llegaré a casa hasta mañana”

 

“15 minutos después, Igor ya está bastante lejos de la capital. El Ártico saluda a los visitantes con una tormenta salvaje. Trabajadores locales rodean a los moscovitas”

 

“Una compuerta se abre frente a los estudiantes y una amplia serie de escalones los conduce hacia abajo”

 

“Entonces todos toman un paseo por las calles de Uglegrad. El aire está impregnado de la dulce fragancia de los árboles de tilo. Observan a las personas broncearse en la playa bajo las luces de cuarzo, es difícil creer que una nevada se desata en la superficie”

 

“En los alrededores, enormes taladros de acero perforan. El ingeniero principal de Uglegrad, Vladislav Ivanovich le cuenta a los niños de la clase todo sobre este fascinante trabajo”

 

“Aquí, bajo la tierra, reina una primavera eterna, dice con orgullo. Pero la volatilidad del clima en la superficie interrumpe nuestro itinerario de entregas para transportar lo que producimos”

 

“Por ahora, las estaciones de entrega voladoras son temporales únicamente, explica Ivanovich, crear las condiciones para la entrega ininterrumpida de bienes es posible únicamente con la creación de una línea de metro a través de todo el Ártico”

 

“Aquí está el modelo para la nueva construcción del subterráneo, es tan rápido como una máquina excavadora pero funciona al doble de velocidad, está potenciado por la nueva energía mason”

 

“Las estaciones espaciales tienen un futuro brillante en el control climático. Una persona estará en la sala de control y operará con botones con transmisión radial, la máquina volará por encima de los lugares para controlar tormentas o eliminar huracanes”

 

“Mientras tanto, de regreso en el Instituto Central para el Control Climático, donde trabaja el padre de Igor, llegan noticias urgentes: Nos acaban de informar, dice el meteorólogo en jefe, que los últimos imperialistas que quedan, escondidos en una isla remota, han probado un arma prohibida. Durante la prueba, hubo una explosión de una fuerza sin precedentes que destruyó la isla entera y simultáneamente perturbaron las condiciones atmosféricas del planeta”

 

“Evgeny Sergeyevich, el padre de Igor, es torturado por un pensamiento terrible: naves, jardines de niños, ahí se encuentra su esposa y Nina y Vitya… el huracán se acerca a cada minuto. Y su estación no había sido equipada aún desde control central”

 

“La explosión en el Pacífico Sur está causando terribles huracanes y tormentas. ¡Necesitamos comenzar a rescatar personas de inmediato! , el jefe de meteorólogos dice con decisión: ¿Está lista nuestra estación voladora?”

 

“Pediremos permiso para evacuar a las personas utilizando la estación de control climático, dice el jefe de meteorólogos. Volaremos hasta allá. Por supuesto, arriesgaremos nuestras vidas pero debemos salvar a los niños, los marineros, las naves”

 

“El permiso es concedido. Fuera de las ventanas de la estación de control climático pilares de agua comienzan a formarse y golpear. Suben hasta las mismas nubes”

 

“En la pantalla de la estación una imagen de las costas del mar Negro aparece. Un tornado gigante arranca los techos de las casas, destruye un antiguo pueblo del siglo XIX”

 

“El meteorólogo en jefe baja los vidrios negros de la estación. Un golpe de luz golpea su mirada, incluso a través de los vidrios… La estación irradia ondas invsibles de energía mason. Las emisiones combaten los tornados”

 

“Cuando, por fin, la estación deja de emitir las ondas, y el vidrio negro sube, los tornados, como por arte de magia, se han esfumado. La estación de control climático ha salvado a cientos personas”

 

“De regreso en la capital, pese a los cielos oscurecidos, la gente se prepara para celebrar. Hay una alegría extraordinaria en las calles. Los moscovitas van de un lado a otro intercambiando periódicos, leyendo sobre los últimos logros de la ciencia soviética en control climático”

 

“Cuando el padre de Igor aterriza y sale de la estación, le da a su hijo el abrazo más largo de sus vidas”

 

“Esa tarde, Evegny Sergeyevich enciende el videófono y llama a la nave, “Kakhetiya”. Su esposa sonríe al ver la pantalla, Nina está junto a ella gritando: “Papi, tuvimos una lluvia tan tibia hoy”

 

De esta manera los rusos se imaginaron el año actual, con la esperanza de que el socialismo terminaría por vencer, quizá existiría la teletransportación y sería posible el control del clima. Se adelantaron a la comunicación audiovisual remota aunque muchas de las predicciones se basaron en anhelos que compartían con los estadounidenses, como muestra esta fotografía de la feria futurista realizada en Nueva York en 1939:

 

¿Cómo te imaginas el año 2060? ¿Qué tecnología desarrollaremos? ¿Continuaremos viviendo bajo el capitalismo o el socialismo vencerá finalmente?