*

X

Diversifica tu vida sexual con este dado de posiciones

Salud

Por: pijamaSurf - 03/26/2017

Imaginación, creatividad y azar son ingredientes que pueden enriquecer mucho tu vida sexual

Un ingrediente fundamental de la vida sexual es la imaginación, la creatividad y un espíritu lúdico. Esto puede traducirse en sofisticadas dinámicas o montajes (con disfraces, historias complejas o roles radicales) pero también puede lograrse de maneras más sencillas, por ejemplo, con la ayuda de un simple dado de posturas sexuales.

Este juego se trata de simplemente echar el dado junto con tu pareja y esperar a que al azar defina la posición sexual que habrá de regir el encuentro ese día. Seguramente los coprotagonistas tendrán su respectiva predilección, así que incluso tendrá algo de emocionante ver el pequeño objeto bailar en la superficie hasta decretar el guión del día. Obviamente esto puede llevarse a distintos niveles, por ejemplo, definir tres posturas para cada sesión, todas dictadas por el dado; también se puede recurrir a dados con 12 lados en lugar de sólo 8, o a que uno de los participantes no pueda ver lo que el dado dicta y espere a que el otro tome acción. 

Y si el dado no es lo tuyo, o no tienes forma de conseguirlo, también hay opciones digitales, por ejemplo, este sitio en el que das clic y elige para ti una de las posiciones incluidas dentro de un amplio menú. El punto es que no hay pretexto para no diversificar tus encuentros sexuales con tu pareja y tampoco para no hacer más divertida tu vida sexual. Con dado o sin él, disfruta tu vida sexual; el universo te lo va a agradecer. 

 

Te podría interesar:

¿Esta medicina podría causar el fin de la industria farmacéutica?

Salud

Por: PijamaSurf - 03/26/2017

En palabras de Jordi Domingo (psiquiatra biologista conductal clásico del Cottolengo de Cataluña, España): “curo más con el amor que con los fármacos, así que combino ambas cosas”

En los últimos años investigaciones como las de Bruce Perry, António Damásio y Daniel J. Siegel, entre otros, han tratado de demostrar el impacto del vínculo afectivo sobre la salud mental. Para estos científicos, el apego aquella sensación de calor entre humanos, posee la clave para reducir síntomas relacionados con trastornos mentales y enfermedades psicosomáticas.

De acuerdo con ellos, en las primeras décadas del siglo pasado un niño entraba en contacto físico con alrededor 17 personas a lo largo de su crianza –padres, hermanos, abuelos, tíos, amigos…; actualmente, los niños entran en contacto físico con alrededor de cuatro personas en general. Esta diferencia ha impactado tanto en la preconcepción del amor como en la regulación de emociones como la angustia, el estrés y la tristeza, es decir que si antes el contacto constante con otros enseñaba a regular emociones, ahora la ausencia de contacto facilita el desencadenamiento de trastornos mentales.

En palabras de Jordi Domingo, psiquiatra biologista conductal clásico del Cottolengo de Cataluña, España, “curo más con el amor que con los fármacos, así que combino ambas cosas”. ¿Se trata entonces de que las muestras sinceras de afecto tienen una mayor eficacia que los fármacos?

Aunque la industria farmacéutica no posee una buena imagen, es verdad que algunos casos psiquiátricos con causas orgánicas requieren el apoyo de la química. Pero para Domingo, al hablar específicamente de la epidemia de ansiedad que azota numerosas partes del mundo, ésta se debe realmente “a la falta de valores. La clave está en potenciar tu alma, la capacidad de amar y de dar”, esto es, ser capaces de tener horas de autocuidado (sin llegar a la condescendencia) y de demostrar ese amor a aquellas personas más cercanas.

No obstante, Domingo lo ha advertido repetidamente entre sus pacientes: “La clase media venida a menos sobrevivimos entre interminables obligaciones. Ese exceso de obligaciones y trabajo nos impide crecer espiritualmente”. Y ante el exceso de los deberes, “olvidamos que nacemos con la felicidad dentro. Crecemos y la buscamos fuera, y así pagamos el entusiasmo y la satisfacción de dar lo que tenemos. Desesperados, hacemos meditación para reducir nuestra ansiedad, pero en general no para crecer”.

Por ello es importante, reiteradamente, aprender conductas de autocuidado al darle al trabajo un límite y a las amistades y familiares atenciones cuando sea saludable y recíproco, así como al disfrutar de los pequeños momentos como sentir el calor en las manos de la taza de café a la luz de la tarde, entre otros. Eso pondrá en práctica “nuestra generosidad, paciencia y capacidad de comprensión para desarrollarlas; esto es crecimiento interior”.

No es novedad, el amor es “la mejor medicina para acabar con la propia ansiedad o depresión”; ya sea a las plantas, a las mascotas o a la gente –cuando lo merecen. Porque, según Domingo, “amor es dar”, sin condicionar a recibir ese cariño de regreso; y si la otra persona no da muestras de afecto, “el otro será el desierto, no tú”, pues uno mismo estará lleno de sí mismo.

Domingo habla desde su experiencia como psiquiatra, en donde más de 55 mil pacientes se curan con pastillas, psicología y amor: “Son enfermos que viven encerrados en sí mismos, esquizofrénicos graves, pero responden al amor. […] Doctor –me dicen–, que usted quiera que yo esté bien me da fuerza para estar bien”. Porque eso sí, no cualquier amor tiene la clave para curar ansiedades y depresiones, sino uno que viene de lo más puro y profundo: uno que nos enseña a ser bondadosos y generosos con el otro, sin etiquetas ni posesiones, pacientes y comprensivos, empáticos y asertivos.