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Científicos diseñan este sencillísimo test para descubrir si eres narcisista

Salud

Por: pijamasurf - 03/19/2017

Es sorprendente la facilidad con la que un narcisista se revela a sí mismo

Durante las últimas décadas el fenómeno del narcisismo se ha vuelto especialmente popular, en gran parte como resultado del individualismo cultivado por el neoliberalismo, el sistema económico que hoy vivimos. Este individualismo se traduce en individuos tan enfocados en sí mismos que pierden la capacidad de empatía y de humildad.

Todos contenemos dentro de nosotros algo de narcisismo; el problema está en el nivel. Desde hace décadas los investigadores han empleado mayormente un test para descubrir el nivel de narcisismo llamado Narcissism personality inventory, basado en 40 preguntas estratégicas. Recientemente, sin embargo, los investigadores Sara Konrath y Brian Meier descubrieron la efectividad de un nuevo y sencillísimo test llamado Single Item Narcissism Scale (SINS) para medir el nivel de narcisismo.

Su efectividad radica en un hecho curioso y que de algún modo la comunidad científica había pasado de largo: una de las características de una persona con altos niveles de narcisismo es que no tiene reparo alguno en aceptarlo. Por ello su test se basa, únicamente, en que la persona estudiada califique su nivel de narcisismo en una escala del 1 al 11. Este estudio --al que añadieron la nota aclaratoria “La palabra narcisismo significa egoísta, centrado en sí mismo, y vanidoso”-- comenzó a aplicarse en el 2014.

Según las investigaciones, al grado de narcisismo que resulta nocivo se le llama “narcisismo vulnerable” y se manifiesta cuando una persona reacciona muy ofendida, o incluso violentamente, cuando sus ideas o acciones son criticadas, cuando toma crédito por el trabajo de más personas, o bien, cuando culpa a los demás de sus propios errores.

Todos somos narcisistas, pero, ¿qué tanto lo eres tú? Si no tienes empacho en aceptar que eres altamente narcisista, entonces podría decirse, de entrada, que calificas entre los “narcisistas vulnerables”, lo cual es ya en sí mismo una patología.

Y tú, ¿eres narcisista?

 

Encuentra aquí este estudio.

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Mentir, aburrirse, olvidar palabras o acciones; éstas son algunas de las actividades más típicas de la condición humana

La condición humana es asombrosamente versátil: puede enfrentarse a sentimientos y situaciones terriblemente complejos, o enfocar su energía a la mera existencia en la nada. Incluso existen ocasiones en que la condición misma nos arrincona a realizar actividades peculiares –aunque de “peculiares” puedan tener poco.

¿Alguna vez te has sorprendiendo haciendo esta lista de cosas raras? Si es así, quizá eres más normal de lo que sospechas:

– Se prefiere más una mano que la otra. Observa tus manos: una muy similar a la otra. Sin embargo y pese a su parecido, una tiene mejor habilidad motriz que la otra, por lo que se vuelve predominante a la hora de usarla. Una teoría de este fenómeno se encuentra relacionada con los procesos estructurales del cerebro: el hemisferio izquierdo –reconocido por las funciones del raciocinio y el lenguaje– está cercanamente conectado con la parte derecha del cuerpo, haciéndola más fuerte con el uso constante y hábil, y viceversa en el caso de los zurdos.

– Alterar el cuerpo. Se gastan anualmente alrededor de 13.5 miles de millones de dólares en intervenciones --quirúrgicas y no quirúrgicas-- estéticas, tatuajes, perforaciones, cosméticos, etc. Para la psicóloga Diana Zuckerman, presidenta del National Research Center for Women & Families, las alteraciones corporales, especialmente las cirugías plásticas, surgen con la idea de que hay la posibilidad de vernos mejor y que sólo así seremos felices: “Como si así nos sentiremos mejor sobre nosotros mismos. Y esta lógica tiene sentido, porque vivimos en una sociedad a la que sólo le importa el aspecto físico”. No obstante, es importante tomar conciencia de que las alteraciones corporales no necesariamente hacen a las personas más atractivas ni más felices.

– Chismear. Es una actividad del día a día. Los científicos especulan que los chismes son una herramienta de vínculo entre humanos. Al menos esa es la teoría del primatologista Robin Dunbar, de la Universidad de Oxford, quien asocia el chisme con el despulgamiento entre los primates: “Es el pegamento que mantiene fuertes los vínculos sociales”.

– Tener lapsus. Olvidar cierto tipo de información, como no recordar lo que se buscaba al abrir la puerta del refrigerador, es normal. Los neurocientíficos aseguran que existen numerosos factores que pueden causar los olvidos, pero los principales se encuentran en el estrés y las pocas horas de sueño.

– Mentir. Es una realidad que las personas mienten por numerosas razones: por malicia, para evitar hacer daño, por miedo a las consecuencias, etc. La lista puede ser larga, pero se trata de una serie de razones subjetivas. Frente a esto, los científicos se dedicaron a analizar los factores que facilitaban las mentiras. De acuerdo con Robert Feldman, psicólogo de la Universidad de Massachusetts, las mentiras pueden estar influenciadas por la autoestima: cuando una persona miente existe un ligero miedo a decepcionar al otro que pone en riesgo la autoestima y la autoconcepción. En palabras del científico: “No se trata de impresionar a los otros sino de mantener un concepto de nosotros consistente con la manera en que nos gustaría ser vistos”. Pero las mentiras “maliciosas”, como falsificar información, según William Earnest, profesor de comunicación en la Universidad St. Edward’s de Austin, Texas, ocurren cuando los individuos intentan evitar el castigo y la vergüenza.

– Aburrirse. Aunque haya una larga lista de obligaciones por cumplir llega a suceder, más frecuentemente de lo deseado, que nos aburrimos. Según los científicos, el aburrimiento no tiene que ver realmente con mantenerse ocupado sino con la ausencia de una excitación neurológica que se traduce en una sensación subjetiva de insatisfacción, frustración y desinterés.

– Pensar en la muerte. De acuerdo con Pelin Kesebir, psicólogo y asistente del Center for Healthy Minds en la Universidad de Wisconsin-Madison, los pensamientos sobre la muerte son muy comunes y naturales. Aunque la obsesión con este tipo de pensamiento no es normal, funcional ni saludable, los humanos tendemos a pensar de vez en cuando en este evento. Eso sucede porque nuestra mente “nos hace estar dolorosamente conscientes de la inevitable mortalidad, y esta toma de conciencia choca contra nuestro deseo biológico por la vida”.

– Tener conductas autodestructivas. Fumar, beber alcohol o usar drogas son algunos ejemplos de aquellas actividades que sabemos que son tóxicas pero seguimos haciendo. Los investigadores aseguran que, además de existir una predisposición genética, las adicciones implican un rush de adrenalina que busca sólo el placer inmediato e imposibilita pensar en las consecuencias.

– Llorar. Entre los mamíferos, los humanos son los únicos que pueden llorar de emoción. Las lágrimas no tienen sólo la función de comunicar sentimientos de distrés; también sirven para expulsar del cuerpo hormonas tóxicas causadas por altos niveles de cortisol.

– Tener hipo. Este fenómeno se caracteriza por esos involuntarios e incómodos espasmos de la membrana muscular del diafragma, provocando dificultad tanto para respirar como comer. Sucede cuando el músculo se irrita con la presencia de mucha comida en el estómago. Desgraciadamente, los científicos aún no identifican razones relevantes para la aparición del hipo.