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Así es como los medios te hacen aceptar ciertas ideas hasta que las crees tuyas (VIDEO)

Sociedad

Por: pijamasurf - 03/21/2017

Chomsky analiza en estos videos cómo las ideas no surgen ni se aceptan espontáneamente, sino a través de un proceso implementado con precisión

El término “propaganda” tiene, no por casualidad, una mala reputación. Apenas lo escuchamos pensamos en regímenes fascistas, en mentiras repetidas una y otra vez hasta que se convierten en verdades (según la conseja de Joseph Goebbels), en medios comprados por el poder en turno y, en suma, en un proceso de manipulación del que nos gusta creernos exentos, como si nosotros no fuéramos susceptibles de ese “lavado” de mente.

Con todo, aun viviendo en el país más democrático del mundo (si es que tal cosa existe), incluso teniendo una formación escolar por encima de la media y acceso potencial a distintas perspectivas de un mismo hecho público, la propaganda puede ejercer su efecto sobre nosotros, en buena medida porque ese es uno de los mecanismos esenciales del sistema en el que vivimos. Para perpetuarse en su posición privilegiada la clase en el poder emplea todos los recursos posibles, y sin duda el manejo de la información es uno de los más poderosos a su alcance.

Los videos que ahora compartimos son una adaptación animada de un par de análisis hechos por el conocido lingüista, activista e investigador del MIT, Noam Chomsky, a propósito de la forma en que se construye el “consenso” público en torno a una idea.

A pesar de lo que podamos creer, las ideas no surgen ni se desarrollan espontáneamente en ninguna sociedad. Su concepción, difusión y eventual aceptación son fases en las que interviene una máquina poderosa ligada con los medios de información pero también con los polos de poder económico y político de una sociedad. La noticia en un periódico, cierto anuncio en la televisión, una campaña publicitaria insistente en el espacio público, son algunas de las manifestaciones finales que llegan al gran público, provenientes de una voluntad que varios pasos atrás se propuso un objetivo: que la gente consumiera cierto producto, que creyera en cierta “verdad”, que tuviera una opinión específica sobre cierto acontecimiento, que acuda a ciertos lugares en su tiempo libre y no a otros, que beba o coma ciertos alimentos, etcétera.

En este sentido, Chomsky desmiente la idea un tanto candorosa de que cada uno de nosotros posee un poder de decisión amplio, que elegimos a cada momento lo que queremos para nuestras vidas y que vivimos en un medio de libertad sin límites. El sistema nos ha vendido esta idea y muchos viven dentro de la ilusión de sentirse personas libres. Sin embargo, quienes establecen las reglas del juego son otros, una minoría selecta con la capacidad de decidir qué se produce, qué se consume, qué sale del mercado, qué le conviene a la economía del mundo. Como alguna vez señaló el filósofo francés Jean Baudrillard, en este sistema nuestra libertad está limitada a elegir entre beber Pepsi o Coca-Cola.

Quizá darse cuenta de esto sea el primer paso para comenzar el difícil proceso de vivir de otra manera, que no es otra cosa más que vivir en libertad auténtica.

Ley en Colombia permite trabajar bajos los efectos del alcohol y otras drogas

Sociedad

Por: pijamasurf - 03/21/2017

Si beber no afecta el desempeño laboral pero en tu país está prohibido, quizá consideres trabajar en Colombia

La relación entre trabajo y consumo de sustancias como el alcohol y otras drogas es ahora impensable, por más que hasta hace algunas décadas fuera usual o al menos tolerada. Periodistas y publicistas bebían alcohol en horas de trabajo, y lo mismo podría decirse de abogados, profesores y quizá alguna otra labor que, como la medicina, podrían exigir mayor lucidez.

Nuestro tiempo, sin embargo, es un tanto más exigente a ese respecto, y escudados en la sanidad y la transparencia se exige que tanto las personas como los ambientes estén exentos de toda posible perturbación.

No obstante, en Colombia esto podría empezar a cambiar, luego de que la Corte Constitucional del país aprobó un amparo mediante el cual un trabajador podría realizar sus tareas bajo los efectos del alcohol u otras sustancias siempre y cuando su rutina y sus labores no se vean entorpecidas.

La polémica decisión deriva de un recurso de inconstitucionalidad que, en 2016, presentaron contra un artículo del Código del Trabajo del país un par de estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad Uniciencia de Bucaramanga. En ese artículo se prohibía a un individuo “presentarse al trabajo en estado de embriaguez o bajo la influencia de narcóticos o drogas enervantes”, lo cual, según los estudiantes, violaba, por un lado, el derecho a la igualdad general protegida por el Estado y, por el otro, la igualdad de oportunidades para todos los trabajadores, ambas garantías consagradas en la Constitución de Colombia.

La Corte atrajo el recurso y sentenció que, en tanto el consumo de dichas sustancias no afecte el desempeño laboral del trabajador ni ponga en riesgo a terceros, el trabajador no puede ser sancionado por el mismo.

Por supuesto la decisión de los jueces ha generado polémica, a medio camino entre la moralidad pública y la discusión legal, e igualmente pone de manifiesto una vieja discusión sobre los alcances de las adicciones y la posibilidad de que ciertas personas sean funcionales gracias al consumo de ciertas sustancias. Cuando es el caso, ¿a ellas se les debería juzgar con el mismo rasero que a todos los demás?