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11 palabras que describen emociones que has sentido y seguro no sabías nombrar

AlterCultura

Por: - 03/16/2017

La riqueza en la diversidad de los idiomas nos da palabras para comprender lo que nos pasa y lo que sentimos

Cuando en nuestro acervo hallamos palabras que dan forma exacta a eso que estamos sintiendo, es como si pudiéramos verlo. Las palabras nos permiten asociar imágenes o formas a cosas abstractas, como los sentimientos, y también nos ayudan a no sentirnos tan solos y extraños, ya que si alguien asignó un nombre a un sentimiento como el nuestro, también lo sintió en su momento.

A veces, sin embargo, cuando no encontramos la manera de describir una emoción o situación, la dejamos pasar; es así que aplica la famosa premisa de Ludwing Wittgenstein: "los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo".

Ponerle nombre a las cosas ayuda a verlas con más claridad, a entenderlas mejor (a entendernos mejor), e incluso a sanarlas cuando es debido. Seguro te habrás dado cuenta de la necesidad de saber platicarte lo que sientes, ya que si no pasas esta prueba, muy probablemente podría quedarse allí atorado.

Las siguientes son emociones comunes pero que sólo tienen nombre en algunos idiomas, o bien, son recientes en el mundo de la psicología, y quizá con ellas puedas darle mejor forma a eso que te cuentas sobre ti mismo y el mundo:

 

Lypophrenia (inglés):

Es una vaga sensación de melancolía o tristeza sin un motivo aparente.

 

Hiraeth (galés):

Añoranza por un lugar al que no puedes retornar, o incluso un lugar que nunca ha existido, o una gran nostalgia por lugares de tu pasado.

 

Gigil (filipino):

Esa necesidad de apretar los cachetes o algo que te resulta adorable.

 

Tebar Pesona (indonesio):

Cuando sientes la necesidad de verte atractivo (arreglarte) para los extraños, normalmente con el fin de conseguir una conquista.

 

Waldeinsamkeit (alemán):

La solitud en los bosques, la sensación de soledad estando únicamente con el bosque.

 

Gemes (javanés):

Cuando sientes un gran enojo pero no consigues expresarlo.

 

Kilig (filipino):

La sensación de escalofrío en la base de la espina dorsal cuando encuentras algo romántico estando con alguien.

 

Kachou Fuugetsu (japonés):

Es un momento que combina la experimentación de la belleza de la naturaleza al tiempo que comprendes o aprendes algo sobre ti mismo.

 

Lítost (checo):

La sensación de agonía o tormento luego del  momento en que sientes el misterio de la propia existencia.

 

Compersión:

Es un sentimiento de alegría, contrario a los celos, de que alguien muy querido para ti se sienta feliz estando con alguien más. En una relación poligámica, por ejemplo, este sentimiento es muy común.

 

Abjection:

Una emoción que nos recuerda lo frágiles que somos como humanos. El mayor sentimiento de abyección que vivimos es cuando, recién nacidos, encontramos que estamos separados del cuerpo de nuestra madre. Luego se presenta en momentos peligrosos, generalmente acompañado de náuseas, como cuando vemos una herida horrible o nos hallamos ante un precipicio.

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Leaves falling,

Lie on one another;

The rain beats on the rain.

Alan Watts

¿Cómo terminamos inmersos en una realidad donde tomarte unos instantes para escuchar caer la lluvia representa un acto contracultural? Sería bueno cuestionarnos periódicamente esto.

Vivimos hiperestimulados, proyectando construcciones cada vez más elaboradas, recurriendo a la pretensión como credo, persiguiendo orgasmos tántricos, discursos lucidores, fórmulas para ser más felices o atajos para volvernos cultos.

Pero ¿dónde quedó el sonido de la lluvia golpeando una alfombra de hojas secas?, ¿por qué nos parece hoy algo “poético” cuando en realidad es lo que nos corresponde con mayor naturaleza?  

No importa cuál sea tu respuesta a las anteriores interrogantes, pero pareciera saludable confrontarlas de vez en cuando. Pero ya entrados en preguntas, también valdría la pena cuestionar por qué para remitirnos a los actos más naturales necesitamos encontrar una nota, muy probablemente en nuestro feed de una red social, que nos invita a escuchar la lluvia vaciarse sobre hojas, cortesía de un video de YouTube de larga duración. ¿No te parece ligeramente ridículo o un tanto artificioso?

En todo caso tenemos que encontrar una salida; y aunque a veces dudo de que el proceso comience en un texto como este (o en cualquier otro texto), tampoco descartemos que, recordando que la salida del laberinto está en el centro, la historia de nuestra liberación incluya ingredientes como YouTube, Facebook o Pijama Surf. En todo caso esto sólo lo saben la lluvia y las hojas, el sonido que juntas producen.

 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis