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Operación falsa bandera (literal): seguidores de Trump lo apoyan con banderas de Rusia en convención

Política

Por: pijamasurf - 02/26/2017

Seguidores de Trump en conferencia de conservadores apoyaron al presidente con banderas de Rusia

El término "falsa bandera" se utiliza para designar operaciones encubiertas que engañan a la opinión pública, conspiraciones o hoaxes políticos, pero en este caso se trató literalmente de una operación de falsa bandera. Los asistentes a la Conservative Political Action Conference (CPAC) de este viernes recibieron cientos de banderas de Rusia con el nombre de Trump. Según Jason Charter y Ryan Clayton, la mayoría del público no notó que eran banderas rusas (los colores son los mismos y la cultura general entre los asistentes quizás no sea muy grande).

Muchos de los participantes en la conferencia agitaron las banderas en apoyo a Trump, hasta que los miembros del staff se dieron cuenta de esta genial broma.

Diversos documentos de agencias de inteligencia de Estados Unidos sugieren que Rusia influyó en la elección presidencial a favor de Trump y algunos adversarios de Trump han señalado que es el títere de Putin. Trump y Putin se han elogiado mutuamente en los medios.

Charter y Clayton dijeron a los medios que se traba de una "operación de bandera verdadera". Ambos fueron expulsados de la convención conservadora. 

 

 

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Durante mucho tiempo Saturday Night Live ha sido el programa de comedia del establishment en Estados Unidos, el lugar por donde pasan todos los comediantes y los políticos. Y si bien las parodias pueden irritar a algunos, son mayormente inofensivas y poco trascendentes (en cuanto a su influencia más allá de la dimensión de la risa).

Si bien sería exagerado decir que esto ha cambiado, al ver el programa de este sábado pasado se siente una cierta electricidad, especialmente al notar una franca y por momentos hilarante crítica y caricaturización de Trump y de su gabinete. El show siempre se ha mofado de los presidentes y los candidatos pero al parecer le han subido una rayita, y es que Trump puede estar gobernando con el apoyo de una fuerte facción de la población pero no parece tener consigo a la industria del entretenimiento (esto, o simplemente su comportamiento es demasiado caricaturizable, una irresistible tentación para cualquier comediante). Claro que esto no significa que estemos viendo algo revolucionario y demás, pero es ciertamente interesante comparar con otros países en los que "un dictador" o un político autoritario suele tener controlados a los medios. Aquí vemos cómo Trump es tratado como un niño berrinchudo completamente inepto que es además el títere de Steve Bannon, la oscura figura mesiánica islamofóbica que pende sobre su administración, una mezcla entre la Muerte y Darth Vader. Hay que recordar que este estado de lo ridículo es visto por decenas millones de personas en Estados Unidos, siendo uno de los programas con más rating.

Sabiendo que Trump es narcisísticamente adicto a ver cómo es representado en los medios y a revisar los programas de TV, los chismes y los temas del día en Internet, el sketch de ayer debe de haberle calado al menos un poco. Vale la pena mencionar también el monólogo introductorio de Kristen Stewart, quien citó una serie de tuits de hace unos años (uno 11) en los que Trump siguió de manera un tanto obsesiva su relación con Robert Pattinson. Trump le daba el consejo a la estrella masculina de Twilight de dejar a Stewart, quien aparentemente le había sido infiel. Trump hablaba con poca autoridad, puesto que él también había sido famosamente infiel. 

La imitación de Melissa McCarthy del secretario de prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, ha sido extensamente laureada por la crítica como una genial pincelada de histrionismo televisivo. Al parecer la administración de Trump es justo lo que este show necesitaba para revivir, ya que había estado por varios años en un punto bastante bajo en su ilustre historia. SNL le debería de regalías a Trump y su equipo por crear un Estado tan fácil de ridiculizar y de transformar en risas --lo trágico regresa como cómico.