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Mascota goth: tanto el cuerpo como los órganos internos de este animal son absolutamente negros

Existe un animal en la Tierra cuyo cuerpo, tanto exterior como interior, es absolutamente negro. Cada pixel de esta peculiar raza, incluidos sus órganos internos y plumas, sus ojos y párpados, sus garras y cresta, está inmerso en una abismal negrura. Si consideramos que en diversas tradiciones el gallo es un animal asociado a sombríos rituales o que incluso se le liga a Satanás y combinamos esta impronta cultural con la ennegrecida constitución de esta raza, entonces podríamos entender por qué nos genera tal impacto contemplar a uno de sus ejemplares.

Ayam Cemani es el nombre de esta raza, cuyo origen se ubica en Indonesia, en la isla de Java. Su negrura la debe a una mutación genética llamada fibromelanosis que provoca que secrete un exceso de melanina, el cual se derrama en su tejido y termina imprimiéndose en todo el organismo. Este fenómeno ocurre durante la etapa embrionaria, y dicha condición le ha valido formar parte del folclor javanés desde el siglo XII y ser considerado en las tradiciones místicas y rituales de la población. 

 

Una quimérica criatura de las regiones abisales ha sido captada en video

En las zonas abisales del océano, donde no penetra la luz del Sol, viven numerosas criaturas misteriosas que evocan legendarios monstruos. Uno de ellos es el tiburón fantasma Hydrolagus trolli, o quimera azul de nariz puntiaguda. Esta hermosa y espectral especie tiene un órgano sexual retractible en su cabeza (de ahí el nombre de quimera).

Estrictamente no es un tiburón (aunque así se le llama popularmente), es un primo de los tiburones y las mantarrayas que se dividió de estas especies en el curso evolutivo hace 300 millones de años (también se le conoce como "conejo de agua" y "pez rata").

Por primera vez se ha han dado a conocer imágenes de esta criatura en video, las cuales han sido recientemente publicadas por el Monterey Bay Aquarium del Instituto de California. Las imágenes fueron captadas por geólogos (que no estaban buscando tiburones fantasma), por lo cual fue un golpe de suerte.