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Sexta entrega de la columna “Consexos y sexcretos”

Moléculas mágicas

Al igual que las hormonas, los neurotransmisores, los neuromoduladores y los neuropéptidos mueven corrientes y montañas orgánicas, no sólo nerviosas: despiertan la llamada “química” o “magia” entre las personas. Son las moléculas responsables del “llamado de la selva”, del “no sé qué onda, ya siento que te quiero, tienes un no sé qué, vente conmigo”, o bien de su contraparte: “hazte para allá, pero ya, no congeniamos”.

En otras palabras, la química neurológica es responsable en gran medida de la transformación continua de las emociones en pensamientos e intenciones, y de éstos en sentimientos y acciones, las cuales afectan el funcionamiento de la totalidad de los sistemas corporales, incluyendo, claro está, el encargado del sexo.

Vale la pena recordar que la mente habita en el cuerpo, no al revés. Así como hay comunicación psicosomática, hay intercambio de información somatopsíquica. Entre mente y cuerpo existe una avenida de doble sentido. Por eso, a nivel genital, a veces el cuerpo se emociona cuando no debe, o el instrumento se queda en silencio a la hora del concierto.

 

Neurotransmisores   

Los neurotransmisores son los mensajeros ejecutivos del sistema nervioso. Se encuentran en las terminaciones neuronales y al recibir la chispa adecuada se liberan para activar a los receptores que les son afines, los cuales están repartidos por todo el organismo, creando una reacción en cadena que llega desde la corteza cerebral hasta la mugre de las uñas.

Si bien es cierto que cada neurotransmisor posee receptores específicos en territorios marcados y actividad propia, las sustancias químicas circulan por todo el cuerpo y participan en una danza molecular fisiológica colectiva, regulándose unas a otras, en comunicación permanente y armónica para garantizar a la criatura la mejor adaptación posible a su realidad individual y a las condicionantes naturales y culturales que le rodean.

El erotismo sabroso y saludable es un caldito espeso y equilibrado que contiene todos los neuromoduladores, en orden y cantidad equilibrada. No es una sopa oriental instantánea.

Se revisan a continuación los ingredientes esenciales del consomé sexual, receta formulada para la felicidad de usuarias y usuarios, y que garantiza la continuidad de la especie terrícola.

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En el sistema nervioso hay dos estrellitas poco reconocidas por el público, que se concentran en el tallo cerebral y son las que prevalecen y regulan la actividad de las demás sustancias, de acuerdo con los requerimientos de cada situación, de cada relación:

Glutamato: principal neurotransmisor estimulador. Regula las sustancias estimulantes. Esto es, detecta cuando faltan o sobran y controla sus concentraciones respectivas.

GABA (ácido gamma-aminobutírico): principal neurotransmisor inhibidor. Hace que las moléculas pertinentes activen circuitos inhibidores, o bien que se supriman señales estimulantes innecesarias.

Al igual que en cualquier relación sana de pareja, Glutamato y GABA colaboran y dialogan sin discutir, por el bien del cerebro y demás aparatos y sistemas. Son, ante todo, facilitadores y sensibilizadores de los circuitos neuronales a sustancias que los aceleran, o bien, les aplican el freno.

 

Neuromoduladores

Los neuromoduladores son los directores de orquesta en la sinfonía del comportamiento humano. Al igual que pasa con las y los artistas de moda, muchas y muchos conocen por nombre a la adrenalina, a la dopamina, a la serotonina y demás, pero nunca las han visto “en persona” e ignoran los detalles de su vida íntima, por lo que lo que saben de ellas es más chisme que otra cosa. Aquí se describen algunos de sus rasgos fundamentales.

 

Dopamina

La dopamina es la sustancia que se libera al encuentro con las novedades y está al acecho de las emociones fuertes. Enemiga de las rutinas, está involucrada en los mecanismos de atención y recompensa, así como también despierta el interés en personas y situaciones, y promueve movimientos y estrategias de acercamiento y ligue al transformarse la calentura en impulso para moverse y lograr el objetivo inmediato. La mayor parte de las drogas estimulantes, del tipo de la cocaína, las anfetaminas y sus respectivas familias, promueven la liberación de dopamina en el cerebro.

La concentración elevada de dopamina coloca a la persona en alta frecuencia magnética y provoca excitación sensorial y sexual sin participación afectiva, puro cuerpo. Cero autocrítica. Si te vi ya no me acuerdo, estuvo super, ¿verdad? 

Por consiguiente, la dopamina es una sustancia de disfrute egoísta. Se activa en el cerebro cuando hay algún triunfo o éxito individual, o cuando se accede a una fuente de bienestar a solas o en compañía.

 

Serotonina

La serotonina (o 5-hidroxitriptamina) es el mediador principal de la actividad del sistema parasimpático, esa parte del sistema nervioso autónomo relacionada con la calma, la tranquilidad y la satisfacción personal en la percepción del instante.

La serotonina regula el humor, el sueño y la digestión. Por consiguiente, estos tres procesos están relacionados: te pones de malas si no duermes y si comes de más te dan pesadillas. Se asocia la concentración adecuada de serotonina con el orgullo propio y el liderazgo consciente.

La serotonina guarda una relación de regulación inversa con la adrenalina, la norepinefrina y la dopamina. Al incrementarse dichas sustancias excitantes la serotonina va a la baja y permanece en la sombra y viceversa. Así se producen las fluctuaciones del estado de ánimo, la montaña rusa de los fenómenos mentales.

Las zonas de influencia de dopamina y serotonina se yuxtaponen en el cerebro y ambas activan el circuito de recompensa, si bien los receptores a una y otra se concentran en localizaciones distintas y, por ende, el placer percibido por influencia de cada una de estas sustancias es de diferente cualidad.

La serotonina se libera y mantiene nivel óptimo de acuerdo con la calidad de las relaciones sociales, sexuales, personales, espirituales. Se eleva su producción al parejo de la empatía. Aporta el placer de la tranquilidad, la sensación de amor correspondido, la consideración por la circunstancia ajena, el agrado por la compañía, la satisfacción de vivir a fondo las preguntas sin exigencia de respuesta.  

 

Noradrenalina o norepinefrina

La noradrenalina o norepinefrina es producida por las glándulas suprarrenales --igual que la dopamina, su pariente; es liberada en momentos de peligro real, imaginario o estrés, y coloca a la persona al borde de su asiento, en estado de alerta, de anticipación y nerviosismo a tope, originando la muy mentada respuesta ataque-huida o congelamiento.

La circulación de norepinefrina en cantidad elevada da lugar a conductas agresivas y si bien es excitante y produce un estado de alerta que eriza el vello púbico, a nivel de la esfera sexual, la anticipación, el “adrenalinazo”, baja el rendimiento en la cama, así como el deseo físico. El sexo sin filtro se reduce al papel de vehículo para descargar la ansiedad.

 

Acetilcolina

Esta sustancia está relacionada con el despertar matutino (no en el sentido budista) y el aprendizaje, resulta esencial para la formación de recuerdos e interviene en una amplia gama de procesos fisiológicos como la modulación de la tensión arterial, la regulación de la motilidad gastrointestinal, la calidad y cantidad de la micción, el tono muscular, entre otros. Al momento de la cópula, la acetilcolina reseca la boca y memoriza la piel de la otra persona, cuando vale la pena el momento.

Varios estudios demuestran que en pacientes con enfermedad de Alzheimer la acetilcolina está a la baja, por lo que se asocia la escasez de esta sustancia con la aparición de esta variedad de demencia en adultos mayores. En este trastorno también la dopamina está a la baja, pues su relación con la acetilcolina es muy estrecha.

¿Cómo se puede prevenir el Alzheimer? Aprendiendo cosas nuevas, entre ellas, que el estrés hace que el cuerpo malgaste su acetilcolina y su dopamina en preocupaciones. ¿Cómo elevar estas sustancias sin salar la sopa? Aprendiendo a follar… como dijo o debió decir Cervantes. Aunque aún no se ha demostrado, el sexo exitoso y gratificante seguramente previene el desconecte en jóvenes y ancianos, mujeres y hombres.

En resumen: cada percepción, por mínima que parezca, tiene una consecuencia eléctrica, química (¿cuántica?) y biológica, que se refleja en un pensamiento, una emoción, una conducta, un estado anímico y una conciencia de ser en el espacio y el tiempo.

La identidad es por naturaleza un fenómeno molecular en transformación continua, aunque el ego pretenda negar este movimiento universal y se aferre a sus prejuicios. La personalidad es tan sólo la máscara con la que cada quien se presenta ante el mundo: una pálida sombra de las enormes posibilidades de creación que encierra cada animal humano desde la piel hasta el alma.

La participación química en la confección de la máscara llamada personalidad es muy importante y en su mayor parte, inconsciente.  Sin embargo, con una poca de gracia y otra cosita allá arriba y arriba, acá abajo y abajo es posible moldear la versión de una y uno mismo más entrañable, amable y cariñosa que cada quien desee, a partir del átomo, la molécula, la célula más diminuta, hasta el rímel de las pestañas.

En efecto, lejos de ser meras víctimas de procesos internos irrevocables, todas las personas poseen una herramienta --la conciencia-- que les permite usar su cuerpo como un juego de química al servicio de su mejor versión de ellos mismos, desde la calle hasta la cama. ¿Cómo?... no te pierdas la siguiente entrega.

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Son mis nervios… y los tuyos

Sistemas nerviosos

La sexualidad y los nervios están íntimamente relacionados, por arriba y por abajo. Es por ello que se le dedica bastante espacio al tema, desde lo anatómico hasta lo eléctrico y lo químico. Hay que sacarle jugo al conocimiento para sacarse jugo a uno mismo, sólo hay que conocer la naranja en cuestión. El amor acecha… cada quien está a cargo de exprimir su propio destino.

Hablar de sistemas nerviosos en plural es reconocer que el cerebro y los nervios se dividen en varios componentes que, por mérito propio, merecen su lugar en la jerarquía más alta del funcionamiento humano.

Son actividades nerviosas desde la percepción sensorial cotidiana, la manifestación del instinto animal, la imaginación que turba o masturba, pasando por el más burdo berrinche, el coraje por no salirse con la suya ni con la del otro, la agresión gratuita, la traición porque se lo merece el infiel, y otras bajezas, hasta, trepando por la escalera de lo sublime alcanzar la conciencia de ser, la conexión entre corazones que deriva en la ternura, el enamoramiento incondicional, el orgasmo conjunto --¿mito o leyenda?-- y el éxtasis espiritual de una conciencia plena.

Recuerda que cada órgano, casi cada célula, tienen su representación en una especie de mapa que cubre la totalidad del territorio del encéfalo. Más que un sistema de coordenadas, se trata de la torre de control de los despegues y aterrizajes corporales, que recibe mensajes y ordena respuestas, para coordinar el funcionamiento armónico del organismo.

En efecto, todo lo que se te ocurra, son tus nervios. Sin embargo, te tengo una noticia: el cerebro no es un producto terminado desde el nacimiento cuya estructura es imposible de modificar. De ninguna manera estás indefenso ante tus emociones, ni eres esclava de tus pensamientos y víctima insalvable de tu educación. Con voluntad y esfuerzo podrás abandonar la incomodísima zona de confort de tus traumas y complejos. 

Se sabe, de algunas décadas para acá, que la producción de neuronas sigue a lo largo de la vida y que el cerebro es susceptible de remodelación constante. Lo que piensas, lo que sientes y, sobre todo lo que haces, moldean tu encéfalo casi como si estuviera hecho de plastilina. A esta posibilidad de transformación se le llama justamente neuroplasticidad.  

Pero para asimilar debidamente estos conocimientos, te conviene recordar que el principio es el mejor comienzo. Así pues… ¡Corte!

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Para fines de estudio se ha dividido convencionalmente al sistema nervioso en dos grandes ramas: el sistema nervioso central y el sistema nervioso autónomo.

El sistema nervioso central, también llamado de la vida de relación es, por así decirlo, la oficina neuronal que procesa los estímulos sensoriales y genera conclusiones que le permiten a cada cual relacionarse con su entorno como mejor le parece. Interpreta, piensa, jerarquiza… es la materia gris, la corteza cerebral. Pero esta estructura tan elogiada no abarca toda la inteligencia individual. Las más de las veces se apoya en sus recuerdos y sus temores o fantasías para tomar decisiones. A la mayoría de las personas las guían la inseguridad y el miedo. No eliges pareja racionalmente y si lo haces, apuestas al fracaso sexual y sentimental que acarrea la hipocresía, muy racional por cierto.

¿Por qué? Se afirma que, por cuestiones de supervivencia histórica, el pensamiento de nuestra especie se inclina por la versión más negativa de la realidad que tiene enfrente: piensas que con esa chava despampanante no se te va a parar o te vienes luego luego, algo te dice que a ese muchacho le gustan más chichonas, si tu novio se retrasó 1 hora lo más probable es que aprovechó para llevarse a otra al hotel, si tu novia te presenta a sus amigos varones seguro te engaña con todos ellos y los trajo para burlarse de ti en bola cuando tú no estés.

Y aunque cualquiera de estos cuentos puede ser sólo un cuento, o una mamada --en el sentido no sexual, destapa y desata emociones, que en ocasiones llevan a desengaños prematuros, disfunciones eréctiles, vergüenzas del propio cuerpo, acciones descabelladas y hasta violencias gratuitas.

Las suposiciones y creencias personales son obstáculos aguafiestas, que impiden abrir el corazón, las piernas, o la erección a relaciones prometedoras. Triste conclusión: el miedo rige la conducta humana y constituye, como dice Don Juan Matus (Las enseñanzas de Don Juan, FCE), el primer enemigo del hombre --y la mujer-- de conocimiento. Dos profesores rígidos y autoritarios, el temor y el paradigma social, manipulan el cerebro y le dan su forma inicial. Y como ni llorar es bueno, usa la neuroplasticidad para fabricarte un cerebro a la altura de tu mejor versión de ti. Toma tiempo, pero rinde y libera desde las sensaciones, las impresiones, las conclusiones y las relaciones --sexuales también.

El sistema nervioso autónomo, la otra subdivisión del sistema nervioso, por definición es independiente y además se caracteriza por ser rebelde a la voluntad y un auténtico sobreviviente de sus propios errores. Abarca la mayor parte del llamado circuito de recompensa cerebral y en gran medida se rige mediante el sistema de ensayo y error. Al elegir tu fuente de placeres te conviene irte con cautela y respeto.

El sistema autónomo se divide a su vez en dos partes bien definidas: el simpático y el parasimpático. Puede decirse que en esta pareja complementaria el simpático es la parte intensa, mientras el parasimpático representa la tranquilidad. Ambos activan el sistema de recompensa, si bien producen satisfacción por carreteras distintas. 

El simpático funciona a base de las sustancias que te aceleran al máximo y te colocan en el filo de la butaca o al borde de un ataque de nervios. Se trata de moléculas tales como la dopamina, la adrenalina y la noradrenalina, las cuales activan la respuesta ataque, huida o parálisis.

Resumiendo: cuando enfrentas riesgos reales o imaginarios, personas atractivas, instancias sexuales que te llevan hasta la frontera de tus nervios, las sustancias en cuestión te impulsan a agredir, correr o congelarte. La dopamina y la adrenalina te erizan el cuero y te generan la sensación continua de que algo va a pasar, como: acostones memorables o frustrantes, peleas, sexo crudo, carne tártara, excitación desechable.    

El parasimpático por su parte se nutre de la serotonina, sustancia creadora de concordia externa, comprensión de motivos, paz interna y autoestima. Es la reina de los estados de ánimo. Los medicamentos antidepresivos de la “generación Prozac” (fluoxetina) incrementan la cantidad de serotonina en la sinapsis y con ello convencen a sus usuarias y usuarios de que todo marcha bien, aunque su vida sea aburrida, desabrida e insoportable.

Advertencia: la depresión va en aumento a nivel mundial y se afirma en varios medios que las personas que consumen antidepresivos se deprimen tanto por su padecimiento original como por saberse consumidores de fluoxetina o similares. Viejo truco de las farmacéuticas para enganchar a la gente depresiva, que es jueza implacable de si misma. Mejor prueba un poco de ternura y reconoce tu neuroplasticidad.   

Nota: en concentraciones excesivas, la serotonina provoca alucinaciones, tanto visuales como afectivas. El MDMA o éxtasis es una sustancia psicoactiva que se considera creadora, más que participante, de la cultura rave --pues se consumía principalmente en esas fiestas trasnochadas que alcanzaron su apogeo hace un par de décadas.

La célebre “tacha” ordeña grandes cantidades de serotonina de las terminales neuronales donde se encuentra, con lo cual induce alucinaciones sensoriales y afectivas, que provocan que quienes se meten en la ruta del éxtasis alucinen que los cinco elementos, las piedras, las plantas, los animales y, claro está, todas las personas que comparten la experiencia, son un solo ser, amor puro, armonía universal.

Por cierto, tanto a la tacha --cuya fórmula es metilen-dioxi-metanfetamina, por eso MDMA-- como a otros compuestos psicoactivos como la psilocibina, el LSD, el DMT, por mencionar algunos, se les descubren continuamente propiedades terapéuticas interesantes para una diversidad de trastornos anímicos. Si te interesa el tema te recomiendo la página de MAPS (Multidisciplinary Association of Psychedelic Studies).

Los sistemas nerviosos, junto con el resto de los sistemas orgánicos, crean la mente, que ha sido definida recientemente como “un proceso relacional y corpóreo que regula el flujo de energía y de información” (Daniel J. Siegel, Mindsight, Paidós, 2011, p. 89).

Difícil de entender e imposible de ubicar es la mente, pues se halla en continua transformación y se convierte, por la energía e información que incorpora instante a instante, justamente en el espacio de acción donde cualquier transformación es posible. Toda tu vida puede cambiar si tu cambias tu manera de vivirla, así como tu perspectiva de tus posibilidades de cambio. Y esto incluye a la esfera sexual, que se ha culpado de todas las aflicciones humanas desde tiempos de Freud, quien es ¡el autor más citado de todos los tiempos! 

De hecho, recuerda que la mente es capaz de reconfigurar el cerebro mediante acciones innovadoras, respuestas flexibles, energía expresiva y aprendizajes aquí y ahora, gracias a la neuroplasticidad. La mente crea el cerebro para crearse a sí misma: es un proceso ingobernable, que sigue sus propias leyes, mucho más cósmicas que humanas. La sexoplasticidad puede ser uno de los beneficios de una mente refrescante. ¿Cómo te quedaron los genitales?

 

Lectura recomendada: Norman Doidge, El cerebro que se cambia a sí mismo.