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Congreso Mente Superconsciente 2017, dedicado a Jacobo Grinberg Zylberbaum

AlterCultura

Por: pijamasurf - 02/23/2017

El 29 y 30 de abril se llevará a cabo el Congreso Mente Superconsciente en Puebla, México, un evento que busca expandir la conciencia a través de la intersección entre la ciencia y la espiritualidad

El 29 y 30 de abril se llevará a cabo en la ciudad de Puebla, México, el Congreso Mente Superconsciente 2017, una reunión de mentes que celebra la conciencia y la transformación a través de la vida saludable, el arte y el conocimiento. El congreso, producido por la red Mind Hackers, está dedicado a la memoria del doctor Jacobo Grinberg Zylberbaum, el genio mexicano que logró unir la ciencia y la espiritualidad en su trabajo y que sigue siendo una gran inspiración para todos los que se adentran en la infinita exploración de la mente.

El propósito de Mente Superconsciente es reunir a un grupo de mentes de diferentes ámbitos que han logrado transformar el paradigma convencional y que han creado formas de acercarse a la trascendencia y a la unidad dentro de un marco de juego, asombro e inspiración para lograr producir crecimiento y transformación de la conciencia individual y colectiva.

Este año entre los ponentes se encuentran Alejandro Jodorowsky, Prem Dayal (maestro de meditación), el doctor Fred Travis (neurociencia de la meditación), Javier Wolcoff (Kabbalah Aplicada), Diego Winburn (magia e hipnosis), Pepe Tello (maestro taoísta), Fernando Malkún (autor de libros como Física cuántica y espiritualidad), Luna Nikol (artista visual y ensoñadora), Mujer medicina (medicina china y reiki), Martha Sánchez Navarro (del best seller Decretarte), Guillermo Ferrara (más de 20 libros publicados en tantra, meditación e historia oculta), Karina Velasco (autora de múltiples libros de sexualidad), Guillermo de Anda (arqueólogo subacuático experto en cenotes) o el cofundador de Pijamasurf, Alejandro Martínez Gallardo, quien impartirá la conferencia El Aleph Holográfico: Percibiendo la Totalidad en la Parte (De Buda a Borges a Bohm), y varios más. En total se presentarán 25 ponentes, habrá alimentación consciente, meditaciones guiadas, tai chi, yoga, biodanza, expositores de bienestar y el mandala humano más grande del mundo. Se realizarán además 12 conciertos con instrumentos como arpa celta, sitar, sarangui, cuencos tibetanos y piano a cuatro manos. Entre los músicos se encuentran Adanowsky, Sidartha Siliceo, Michelle Button, Sierra Roja, Aniko Boros, Joa Santaur y la música medicinal de Jesús Hidalgo, entre otros.

El congreso alza la pregunta "¿Y tú, creas o te están creando?". Como dijera Douglas Rushkoff, "programa o serás programado", o William Blake, "debo crear mi propio sistema o seré esclavizado por el de otro hombre". Y sugiere que "el verdadero cambio en el mundo sólo tiene un principio y final. La transformación de nuestra humanidad comienza y acaba en el mismo lugar. En el encuentro con uno mismo". Cada uno de nosotros es una imagen del universo, en cada uno de nosotros se encuentra la totalidad y se representa el juego divino de la manifestación de la unidad en la diversidad

Mandala humano de la edición 2016. Este años se planea volver a romper el récord Guinness. 

 

Conoce a los demás ponentes, músicos, actividades conscientes, mapa de precios y adquiere tus pases con el 11% de descuento en el siguiente enlace: mentesuperconsciente.com (11% válido hasta el 15 de marzo). 

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Este 2017, el Carnaval de Bahidorá se reafirmó como uno de los focos más importantes de creatividad y empatía

La primera noche del Carnaval de Bahidorá se anuncia como “El Umbral”, una fiesta para que los asistentes entren en sintonía con el ambiente permisivo del festival. La descripción podría parecer un poco exagerada si no se ha presenciado este evento antes –como era mi caso– pero arrancar Bahidorá con la idea de cruzar una dimensión y atestiguar nuevos horizontes pronto adquiere sentido.

Día 1. Cruzar hacia la libertad  

Desde el primer momento el Carnaval de Bahidorá es una celebración de la diversidad y la libertad. Durante El Umbral la gente ya conecta alrededor de una fogata o alrededor de un DJ que toca bajo los árboles. Es fácil hablar con las personas y entablar nuevos vínculos, pues no se siente tensión entre los asistentes.

La danza se convierte pronto, y hasta el último momento, en el principal vínculo entre quienes nos encontramos en Las Estacas, Morelos. Basta mirar un momento alrededor para encontrar brazos que trazan círculos en el aire, plumas que se elevan entre la multitud, aros de colores, malabares y slackline, junto con otros pasos de baile tan exóticos como naturales. Se siente el orgullo por la identidad de cada persona.

Luego de escuchar a Rubinskee, Oceanvs Orientals, Rampue y Mira, El Umbral termina alrededor de las 4:00am (¿habrán sido las 4:20 para concordar con el ambiente?). Ocurre un breve descanso y arrancan las actividades del Carnaval de Bahidorá. 

Día 2. Alinear el cuerpo para fluir mejor

Lo primero que encontramos fue una fiesta matutina en la Isla B; un espacio libre de drogas, alcohol, zapatos y celulares. Las actividades de este recinto de introspección corren a cargo de Semillero y buscan liberar la reflexión y la expresión corporal. Soy testigo del éxito de su cometido. Sinceramente, dormir en tienda de campaña no me genera el mejor humor: las piedras en la espalda, el frío por la noche y los calcetines que siempre que acampo extravío terminan por incomodarme. Sin embargo, la clase de yoga que tomamos en la Isla B logró estirar todos mis músculos hasta que perdieran gran parte de su tensión. Con cada asana, la instructora invita a fluir con la naturaleza que nos rodea, no sin antes pedirle permiso al lugar para realizar ahí las actividades. Un ritual con copal y oraciones fue el camino para contactar con los cuatro puntos cardinales antes de saludar al Sol.

La fiesta matutina que sigue a la clase de yoga se llena de energía con el pan de centeno y aguacate que obsequian a los que participamos, y la música, de nuevo, acompasa el resto de actividades que se encuentran en la Isla B: meditaciones guiadas, masajes quiroprácticos, terapia con cuencos tibetanos, sesiones de poesía experimental, talleres de percusión brasileña y de astrología, entre otros.

Una vez fuera de la Isla B, el festival continúa en armonía con la pluralidad. Veo desde trajes de baño muy ajustados hasta gente bailando con mamelucos y disfraces de Pikachu. Cada uno de los tres escenarios tiene un ambiente distinto y la fiesta sigue así por horas, hasta el amanecer. 

Día 3. Despiertan las criaturas danzantes

La mayoría de las personas no duermen durante el festival, y es que la noche está llena de estímulos que mantienen a la gente pasando de un escenario a otro hasta amanecer con la música de Nu. Confieso que caí por un par de horas, pero al despertar retomé el ritmo que al parecer una gran cantidad de danzantes no habían perdido.

Hacia el final del Carnaval me pregunto cómo puede convivir tanta gente sin tener accidentes ni malos entendidos (además habría que reconocer que todo el festival suele vivirse con los sentidos alterados). ¿Qué hay en el ambiente de Bahidorá que invita a respetar y dejar que el otro sea quien quiera ser? ¿Podríamos imitar estas formas de convivencia en la ciudad? 

El primer paso sería admitir que la convivencia en la ciudad se rige por la contención del caos, y que éste no pierde oportunidad para manifestarse. Para reducirlo, podríamos empezar por un cambio de actitud al estilo del #LlamadoBahidorá: 

Primer paso, vivir más como en un Carnaval (punto para Celia Cruz), y menos como en una eterna obligación. Así la actitud de las personas podría tender más a la calma y menos a la histeria.

En segundo lugar, debemos reinventar nuestra relación con el espacio. En Las Estacas hay naturaleza y, por obvio que pueda parecer, espacio para los seres humanos. En una ciudad diseñada para la industria automotriz y de bienes raíces, la conservación de la naturaleza se complica. Los efectos son varios, pero uno de los más potentes es, por ejemplo, la carencia de consciencia ecológica que nos caracteriza. En Bahidorá se obsequian ceniceros pequeños para no tirar las colillas al piso, se separa la basura, se invita a reutilizar y reciclar los desechos y se prefieren materiales biodegradables. Medidas aplicables a la cotidianidad. Por otro lado, aprovechemos los espacios que nos pertenecen y busquemos contactar con lo natural siempre que se pueda. 

Por último, probemos convivir con empatía. Si aquella mujer que bailaba con un disfraz de Pikachu decidiera hacerlo en metro Tacubaya, ¿podríamos comprenderlo? ¿Qué pasa si le restamos solemnidad a la voz de nuestro ego y simplemente permitimos que la gente fluya? Valoremos y –en tiempos de Trump– fomentemos la diversidad. 

Aunque no asistí al Carnaval de Bahidorá en años anteriores, se rumora que la edición de este año fue mucho más grande y con más integrantes. Esperemos que el éxito siga llegando a los organizadores de Bahidorá porque, año con año, es necesario pasar unos días fuera de la rutina; sin horario, pero siempre bailando.

 

Fotografías: Pablo H.

Twitter de la autora: @OliveraMagaly