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10 películas anarquistas imperdibles

Arte

Por: PijamaSurf - 02/17/2017

Control, poder, jerarquía y ensayos fílmicos sobre cómo funcionan y desde dónde combatirlos

El anarquismo suele ser pensado como una postura que aboga por el caos, la destrucción y el sinsentido, acusaciones infundadas, pues se trata precisamente de lo contrario. Esta postura cuestiona muchas de las convenciones sociopolíticas actuales como las jerarquías de mando, las democracias representativas, la existencia del aparato estatal, policíaco y militar; en síntesis, esta perspectiva defiende la libertad del individuo por encima de cualquier autoridad.

El pensamiento necesario para imaginar un mundo en el que cada uno respete y conviva con la libertad del otro ha crecido por varias ramas; pocas doctrinas o movimientos han provocado una gama de posturas tan amplia. Su objetivo es caminar hacia una sociedad sin amos ni soberanos.

A continuación presentamos (en orden cronológico) una selección de 10 películas en las que ciertas convenciones sociales y políticas son puestas a prueba y cuyas preguntas son hechas desde un enfoque anarquista (o al menos radicalmente crítico con los temas que abordan):

 

Cero en conducta (Jean Vigo, Francia, 1933)

 

Basada en las experiencias de infancia de su director, Jean Vigo, además de anécdotas contadas por su padre socialista, este cuadro de rebeliones infantiles contra las autoridades escolares estuvo prohibido en Francia hasta 1945.

Luego de regresar de unas vacaciones de verano, un grupo de niños burlará todo intento de ser disciplinados por los ineptos adultos que los rodean; simplemente un clásico.

 

¡Viva Zapata! (Elia Kazan, EEUU, 1952)

 

Con Kazan, un prominente director en el punto más alto de su carrera, John Steinbeck en el guión y Marlon Brando encarnando al revolucionario mexicano en esta interesante película biográfica, ¿qué podría salir mal? Todo. 1 año después de su estreno, Kazan fue llamado a testificar ante la junta que perseguía posibles comunistas al interior de Hollywood. Primero se negó a testificar pero, luego de muchas presiones, dio ocho nombres.

La película es crítica tanto con los gobiernos opresores como con los gobiernos instaurados luego de la Revolución. Así, presenta al líder campesino como un hombre ideal, con valores y principios irrenunciables por los que es traicionado.

 

La sal de la tierra (Herbert J. Biberman, EEUU, 1954)

 

Una producción enteramente anarquista. Actuada por mineros reales (al estilo neorrealista), se basa en los eventos de la huelga contra la Empire Zinc Company en Grant Country, Nuevo México. La película explora las tensiones jerárquicas durante la huelga en lo público, entre trabajadores y patrones, y en lo privado, entre las familias de aquéllos.

Un doble intento de liberación sucede: los mineros exigen sus derechos laborales y sus esposas, a su vez, les exigen un trato respetuoso y digno en el hogar.

Esta fue la única película que llegó a prohibirse durante el macartismo. Todos los involucrados fueron acusados de comunistas y se les prohibió trabajar en Hollywood durante un buen rato. Pese a esto, en 1992 la Biblioteca del Congreso estadounidense la seleccionó para preservarla en el archivo de su registro nacional fílmico.

 

Lady L (Peter Ustinov, Francia-Italia-Inglaterra, 1965)

 

En esta comedia inolvidable, tres grandes estrellas se unen para dar pie a una historia peculiar: Sofía Loren, Paul Newan y David Niven. El triángulo amoroso entre una prostituta, un anarquista y un aristócrata se desarrolla a través de largos y fructíferos años.

Una sátira sobre la pompa de las clases altas, la coerción patriarcal y la herencia.

 

If... (Lindsay Anderson, Inglaterra, 1968)

 

Lanzada en el año del florecimiento de diversos movimientos contraculturales y de protesta alrededor del mundo, este drama ofrece una revolución a pequeña escala desde las aulas de las estrictas academias británicas.

Protagonizada por Malcom McDowell (conocido por papeles posteriores como Calígula o Alex DeLarge de La naranja mecánica), esta genial parábola sobre el poder y la violencia fue aclamada y recibida positivamente. Ganó la Palma de oro en el festival de Cannes en 1969.

 

La Patagonia rebelde (Héctor Olivera, Argentina, 1974)

 

Censurada por ambos gobiernos peronistas y por la dictadura, la película alcanzaría a ser exhibida sólo hasta el regreso de la democracia en 1984. Recrea los hechos acontecidos en Puerto Santa Cruz y Río Gallegos en los que una huelga y una incipiente organización de sindicalización de la región, conducida por anarcosindicalistas, desata una furiosa y violenta reacción de la élite.

Ganadora del Oso de Plata de 1974 en el Festival Internacional de Cine de Berlín, esta película tiene un final distinto al que se habían propuesto su equipo de producción, director y guionista; luego de una visita amistosa del ejército, se vieron obligados a cambiarlo. De cualquier manera, le valió el exilio a su director y al guionista Osvaldo Bayer.

 

Alejandro el Grande (Theo Angelopoulos, Grecia, 1980)

 

El legendario director griego, creador de algunas de las más grandes joyas cinematográficas de todos los tiempos, presenta una representación de los hechos ocurridos en 1872 en Dilesi, Grecia. Un grupo de bandidos, dirigidos por quien cree ser la reencarnación de Alejandro Magno, secuestran a un grupo de personas.

Este complejo drama político analiza el nocivo culto a la personalidad que tanto imperó durante el siglo XX y que actualmente nos aqueja.

 

Born in Flames (Lizzie Borden, EEUU, 1983)

 

Teoría queer, ciencia ficción y feminismo se encuentran en esta genial película de Lizzie Borden –quien cambió su nombre legal para que fuera idéntico al de la supuesta asesina de gran fama en EEUU. Filmada como falso documental, sigue la historia de radiolocutoras feministas luchando contra el poder en una sociedad futurista socialdemócrata en la que el antagonismo con una de las verdaderas fuentes del poder (la representatividad) es absoluto.

Un final majestuoso y una estética arriesgada llevaron a su realizadora a ganar el premio del jurado en Berlín.

 

Libertarias (Vicente Aranda, España-Italia-Bélgica, 1996)

 

Durante la guerra civil española, el papel de las mujeres fue innegable. Esta historia comienza con un convento tomado por revolucionarios anarquistas. María, una de las monjas dentro, pone en duda sus creencias luego de convivir y pasar tiempo con Floren y Pilar, militantes feministas, y su acompañante Charo, exprostituta radicalizada por la guerra luego de darse cuenta de las implicaciones genéricas de su profesión.

Las cuatro buscarán luchar hombro con hombro junto a sus compañeros, pero tendrán que enfrentar los prejuicios en su contra. Un valiente homenaje a las mujeres en el frente de batalla y una justa reivindicación a la importancia de su reconocimiento.

 

The Anarchists (Yong Yoo Sik, China-Corea del Sur, 2000)

 

En este controvertido film ambientado en Shangái durante los años 20, cinco jóvenes anarquistas coreanos intentan desestabilizar el poder colonial de Japón sobre su península, incursionando en acciones directas y terrorismo. De esta manera creen que desatarán una insurrección.

La violencia y la necesidad de sobrevivir a cualquier costo los acerca al mundo de las apuestas y el crimen callejero. De moral ambigua, esta historia de violencia y traición retrata la frustración que arrastra a muchos idealistas a un abismo tan oscuro como el que buscan combatir.

Las 10 películas más románticas de la historia

Arte

Por: pijamasurf - 02/17/2017

Una selección singular de uno de los temas fundamentales del cine.

Para nadie es un secreto que uno de los grandes temas del ser humano es el amor, origen y remedio de felicidad y de infortunios por igual, motivo de obras capitales de nuestra cultura, de investigaciones filosóficas y científicas y también, en otro sentido, motor de nuestras acciones, de nuestras decisiones, de las hazañas que acometemos. El amor que, según Dante, mantiene en movimiento a las estrellas del universo, es el mismo que nos hace atrevernos, persistir, que nos hace cantar y bailar, sonreír, aprender cosas nuevas, experimentar, sobreponernos a nuestros fracasos y nuestros temores, abrazar la vida en toda su plenitud. El amor que nos hace amar el amor, para decirlo con James Joyce.

El cine, en este sentido, no es una excepción y cabría decir que incluso es parte del problema. Al menos por un aspecto: su irrupción como medio masivo de expresión determinó mucho del desarrollo de las distintas narrativas del amor que ahora seguimos, muchas veces inconscientemente. Entre otros varios factores, el cine también nos ha enseñado a amar, nos ha mostrado a través de la ficción empática en torno a las historias de otros qué significa amar y ser amados.

A continuación compartimos 10 películas que, de distintas formas, se han aproximado al amor. Algunas son ya viejas conocidas de nuestro imaginario, otras comienzan apenas a develar la genialidad de su acercamiento y algunas más son como esos objetos que guardamos un día con afecto en un cajón, que olvidamos después y que al reencontrar, una tarde inesperada, nos recuerdan las caricias de una persona, las palabras que nos decía, el brillo particular de cierta temporada de nuestra vida.

 

Casablanca (Michael Curtiz, 1942)

Una historia de amor icónica por varios motivos. Para la historia del cine es un clásico indiscutible, y para la historia del amor es una de esas pocas obras que cristalizan su condición intemporal, el hecho de que el amor nos toca, sin importar el momento en que nos encuentre.

 

Annie Hall (Woody Allen, 1977)

El amor es simple y al mismo tiempo es terriblemente complicado. El amor ocurre en los actos más sencillos y cotidianos –cocinar, ir al cine, pasear en una playa– pero al mismo tiempo está sucediendo en zonas profundas de lo que somos. Y Annie Hall retrata esa naturaleza contradictoria del amor.

 

Happy Together (Wong Kar-wai, 1997)

El amor es conflictivo porque los seres humanos somos así. Todos llegamos ante otro con una historia a cuestas, con problemas, expectativas, con heridas que han sanado y otras que aún nos duelen. Wong Kar-wai exploró en esta cinta esas heridas.

 

Lost in Translation (Sofia Coppola, 2003)

El amor también es aquello de lo cual nos despedimos y que toma otra forma en aquello que se presenta de improviso en nuestra ruta, renovado pero conocido.

 

Jeux d'enfants (Yann Samuell, 2003)

De inicio las posibilidades del amor parecen infinitas, pero la realidad de su desarrollo es una. Con todo, ¿quién no se ha preguntado "¿Qué hubiera pasado si...?" respecto de una elección de amor? ¿Qué hubiera pasado si alguno de los implicados hubiera decidido otra cosa, o si las circunstancias los hubieran llevado por otro camino?

 

Eternal Sunshine of the Spotless Mind (Michel Gondry, 2004)

Con una premisa que tiene algo de ciencia ficción –la posibilidad de editar nuestra propia memoria para borrar o cambiar ciertos recuerdos– este clásico contemporáneo de Gondry plantea una pregunta interesante sobre la manera en que se forma el amor en el marco de nuestra subjetividad.

 

Allegro (Christoffer Boe, 2005)

Muchas personas viven la gran historia de amor de su vida que, sin embargo, se interrumpe, se trunca. ¿Qué pasaría si por algún tipo de artificio pudieras retomarla?

 

Les amours imaginaires (Xavier Dolan, 2010)

Que el amor sea una de las preocupaciones constantes de la humanidad no quiere decir que no cambie. Dolan, el niño prodigio del cine contemporáneo, contó en esta película una historia sui géneris, como todas las que implican responder a las pasiones que desata el amor.

 

Moonrise Kingdom (Wes Anderson, 2012)

¿Dónde nace el amor? ¿Y cómo? Con un notable cuidado, Wes Anderson intenta responder a esas preguntas en esta película entrañable.

 

Her (Spike Jonze, 2013)

A primera vista podría parecer una historia de amor inusual, pero no para los tiempos que corren. Sí por la influencia que la tecnología contemporánea parece estar ejerciendo en nuestras formas de amar, pero también por el hecho de que por encima de todo esto el amor permanece, está ahí para quien tiene ojos para encontrarlo.